SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN
Debates pendientes,
antes de la Cumbre

Por OSCAR TAFFETANI

Convocada por Naciones Unidas, tendrá lugar en Ginebra (10 al 12 de diciembre de este año) y Túnez (2005) la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información, evento que aspira a definir, en palabras del Presidente de su Comisión Preparatoria, Adama Samassekou, “el futuro común y las maneras de aprovechar las ventajas de las nuevas herramientas tecnológicas, en beneficio de todos”.

A efectos de mejorar la calidad de la participación argentina en la Cumbre, la sede de la ONU en Buenos Aires organizó el pasado viernes 16 una reuniòn informativa , a la que asistieron los especialistas Cristian Jensen (Secretaría de Comunicaciones), Ileana Di Giovan y Pablo Rodríguez Gauna (Cancillería) Sonia Boiarov (UBA), Jorge Cassino y Luis Perazzo (presidentes de dos cámaras empresarias del sector de Informática y Comunicaciones).

La exposición -sin mayores precisiones- de los distintos panelistas dejó ver a todos los presentes que no se han producido avances significativos, por parte de los organismos oficiales en cuanto a la elaboración de un “pensamiento” y de una “línea argumental” argentina que constituya un aporte valioso (es decir, importante para el país e importante para la comunidad internacional) en la Cumbre a celebrarse en diciembre.

Tal vez -como bien señaló Boiarov, Directora del Centro de Teletrabajo y Teleformación de la UBA- la palabra clave es “participación”, y eso es lo que más cuesta conseguir (como bien sabe la dirigencia política) en la Argentina de estos días.

Mención aparte merece la breve exposición del Dr. Jorge Cassino, Presidente de la Cámara de Empresas de Tecnologías de la Información. Cassino señaló con dureza la esterilidad de tantos documentos puramente declamativos aprobados en las cumbres y foros internacionales y criticó el mismo concepto de Sociedad de la Información: “No hay Sociedad de la Información –dijo—si antes no hay Sociedad del Conocimiento, si no hay acceso a la Educación...”

Esa simple observación plantea un debate sustancial, un debate que la delegación argentina no puede dejar de hacer (ni de saldar) antes de concurrir a la primera etapa de la Cumbre. De otro modo, se corre el riesgo de seguir contribuyendo a la elaboración y aprobación de declaraciones de vaguedad tal que no conllevan compromiso alguno para los países suscriptores, mientras los cuadros concretos de inequidad y desigualdad de oportunidades se mantienen en el mundo, consolidando esa tremenda brecha digital que es sólo una consecuencia lógica de la “brecha alimenticia”, la “brecha habitacional” y la “brecha educativa”.

 

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