Clarín - 28 de junio del 2001

INTERNET/ TELETRABAJO: UN FENOMENO CRECIENTE DE LA ERA DIGITAL
Los cambios sociales y culturales del trabajo a distancia

El trabajo a través de Internet está cambiando los hábitos de vida. Tiene influencia sobre la productividad, la vida familiar y hasta el tráfico de las ciudades. Cómo se desarrolla en Argentina y el resto del mundo.

CONSTANZA DURAN. cduran@infogral.clarin.com.ar


El despertador suena puntualmente a las 7 de la mañana. Mientras se incorpora, estira la mano y enciende la computadora. Va al baño, se lava la cara, se peina un poco. Pasa por la cocina, se sirve un café y unas galletitas. Vuelve al cuarto, se sienta frente al monitor y, con el pijama puesto, empieza a trabajar.

El teletrabajo es el sueño de muchos. Trabajar desde casa es una idea seduc tora para cualquiera. Sin horarios y sin necesidad de lidiar con los jefes todo el tiempo. Y con la posibilidad de compaginar familia y trabajo.

Los especialistas siguen con atención las características de este fenómeno de la era de Internet, que ha creado grandes ventajas para el empleado, para la empresa y para la sociedad en general.

· Para el empleado. Trabajar sin moverse de la casa implica una reducción de gastos y tiempo de viaje a la oficina, flexibilidad horaria, mayor autonomía y la posibilidad de conseguir trabajo en cualquier parte del mundo.

· Para la empresa. El teletrabajo no requiere personal fijo. Las empresas pueden crecer sin modificar las estructuras edilicias, reducir los gastos de mantenimiento, adaptarse velozmente a los cambios económicos y aumentar la productividad. Además no es necesario que la oficina esté en el centro: se puede alquilar en zonas más baratas.

· Para la sociedad. Los beneficios para la ciudad y el medio ambiente son muchos. Al reducirse los traslados de gente hacia el trabajo, disminuyen los problemas de tránsito y contaminación.

Según la Licenciada Sonia Boiarov y Naum Poliszuk, creadores del Centro de Teletrabajo y Teleformación de la Universidad de Buenos Aires (UBA) -ver recuadro- los cambios son beneficiosos no sólo para las ciudades sino también para las zonas rurales. "El teletrabajo disminuye la inmigración desde las zonas rurales hacia las grandes ciudades, y trae mayores posibilidades económicas para las regiones aisladas y alejadas de los grandes centros", explicó Boiarov a Clarín.

Hay experiencias que se vienen realizando en ciudades europeas, donde el teletrabajo se estableció para evitar los congestionamientos de tránsito en grandes zonas urbanas. "Por ejemplo en Hungría existe un programa llamado Sistema de Formación para la Gestión de Telecentros Rurales.", dice Poliszuk y agrega: "Para producir cambios urbanísticos deben decidirse políticas y dar soluciones masivas en cuestiones de equipamiento y conectividad. En América latina se habla de un 2 por ciento de conectividad".

Internet no es sólo el medio de comunicación básico del teletrabajador. También es una buena fuente de consulta sobre el tema. La Web ofrece desde bolsas de trabajo hasta sitios con consejos sobre el teleworking: cómo ser un buen teletrabajador, cómo armar la oficina en casa. Uno de esos sitios web es El Mundo del Teletrabajo (www.angelfire.com/co2/teletrabajo). Se trata de una guía para poner en marcha la oficina propia. Este sitio español ofrece, además, consejos para tener en cuenta al firmar un contrato con una empresa. El sitio Teletrabajo (www.teletrabajo.es) tiene una base de datos con ofertas laborales y permite ingresar el curriculum. Una opción similar ofrece Empleo Virtual 2000 (www.empleovirtual2000.com). Tiene un directorio de teletrabajadores, el ingreso de datos es gratuito y la consulta de la base de datos también es gratuita.

En Argentina

En Argentina aún no está muy difundido el teletrabajo. No existen estadísticas al respecto ni hay demasiado conocimiento sobre el tema. Además las empresas aún no confían en este tipo de relación laboral. "Muchos desconocen qué es el teletrabajo y para qué les puede servir. Además las comunicaciones en Argentina son todavía muy caras", dijo Boiarov.

Javier Acuña, de la empresa Informática Alternativa, sostiene que una de las mayores dificultades para el desarrollo del teletrabajo en la Argentina es la desconfianza de los empresarios. "El punto más difícil tiene que ver con el control sobre el teletrabajador. En algunos casos la flexibilidad y la amplitud de horarios se puede prestar a confusión. Los jefes están acostumbrados a estar encima de sus empleados y muchos todavía no confían en esta nueva metodología de trabajo", asegura Acuña.

Además no existe una legislación sobre el teletrabajo. Incluso en Europa y en Estados Unidos, donde el teletrabajo se ha desarrollado rápidamente, la creación de un marco legislativo que incluya al teletrabajador es, hasta el día de hoy, una asignatura pendiente.

Un espacio dentro de la Universidad

Desde hace un mes funciona en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) el Centro de Teletrabajo y Teleformación, al que pueden acudir alumnos y profesores. Se trata de un "espacio productivo" con un equipo de telemática completo, en red, que funciona todo el día, para que los profesores y alumnos que hacen teletrabajo puedan enviar sus teleproductos a las empresas que contrataron.

El proyecto surgió el año pasado, cuando Sonia Boiarov y Naum Poliszuk realizaban investigaciones sobre la incidencia de la tecnología en los distintos procesos sociales y culturales. "La mayoría de los estudiantes que ingresan a la Facultad deben trabajar, y muchas veces el trabajo los obliga a abandonar sus estudios", contó Poliszuk. Para ellos nació este espacio.

En el centro trabajan actualmente unas 28 personas, entre técnicos, investigadores, docentes y alumnos. Es posible comunicarse con ellos visitando su página en Internet (www.caminandoutopias.org.ar) o en Constitución 4151.

La idea es también hacer investigaciones sobre la temática del teletrabajo y capacitar a quien lo necesite. Aunque el proyecto recién comienza, en el centro de Teletrabajo ya hubo un primer acercamiento con empresas que quieren contratar este tipo de servicios y un convenio con la Unión Europea para la formación de teletrajadores. "En Europa tienen una amplia experiencia en el tema, por eso sería muy útil trabajar con ellos en este proyecto. Al menos hasta que tengamos nuestra propia experiencia", dijo Poliszuk.

 

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