Clarín - 6 de junio de 2004

TENDENCIAS
¿Empleados y jefes virtuales?: el teletrabajo impulsa una polémica que no termina

Las computadoras conectadas a Internet difuminaron los límites de la oficina. Potencialmente, el teletrabajo se convirtió en un medio de inserción laboral y una alternativa para que las empresas bajen costos.

Carla Barbuto. Especial para Clarín.com
conexiones@claringlobal.com.ar

¿El fin de las oficinas, de la gestión empresarial y del trabajo cara a cara? ¿Más libertad y creatividad? ¿Más horas de trabajo, más exigencias? Estos son tan sólo algunos de los mitos que salieron en danza cuando el mundo laboral se mezcló con Internet y dio origen al llamado “tele-trabajo”.

“Las nuevas formas laborales simplemente irán llegando y cambiando a las tradicionales. Creo que aún estamos lejos de pensar en el fin de las oficinas y de los límites del lugar de trabajo. El mayor inconveniente sigue siendo cultural”, dice Angélica Abdallah García, directora de la Asociación Argentina de Teletrabajo. El hecho de trabajar desde la propia casa o desde un cybercafé, lejos de ser un "rebusque" propio de una época de crisis, es un fenómeno que ya cumplió las tres décadas. Allá por 1973, el estadounidense Jack Nilles, padre del término y uno de sus apóstoles más fieles, inició una investigación sobre su implementación práctica en la Universidad del Sur de California. Allí comenzaron a dividirse las aguas.

“El mundo del trabajo vive una transformación permanente, pueden ser ciclos de años o siglos pero la gente siempre va a necesitar reunirse para conversar sobre lo que hay que hacer. El ser humano es gregario por propia naturaleza”, opinó con nostalgia Eduardo Press, director Eduardo Press Consultores. Desde la otra vereda, la titular de la AAT no dudó al enumerar las ventajas de los e-trabajadores, aunque no pasó por alto los peligros de no poner límites al tiempo de trabajo diario. “Permite una mejor organización de la vida personal, mayor facilidad para actualizarse, menos stress, y mayor sensación de autonomía y libertad. Fundamentalmente, mejor calidad de vida”, dijo.

Está claro que cualquier persona puede convertirse en un e-trabajador pero hay áreas profesionales -como la administración, consultoría, comercialización, marketing, informática, edición y producción de contenido, traducción y diseño gráfico-, que tienden a ser un terreno más fértil para la experiencia. En nuestro país, a pesar del alto índice de desempleo, se trata de una alternativa aún poco desarrollada. Sin embargo, cada vez son más quienes se animan a hacer de las nuevas tecnologías un medio de trabajo y, por otra parte, también aumenta el número de empresas que comienzan a ver esta alternativa de cara a reducir el personal o los costos.

Como no todas son rosas y el camino por recorrer es largo, Abdallah García advierte: “El futuro del teletrabajo en Argentina depende de condiciones de infraestructura, cambios en el sistema educativo formal, capacidad para crear alianzas y de gestión de los gobiernos locales, capacidad del empresariado local para unirse en propuestas creativas y también para lograr el peso necesario que les permita incidir en políticas públicas que faciliten el desarrollo de estas nuevas formas de trabajo”.

Desde la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, donde funciona un Centro de Teletrabajo y Teleformación, intentan explicar de qué se trata y ayudan a los estudiantes a ver sus computadoras como medios de inserción laboral. Por su parte, la directora del centro, Sonia Boiarov, aclara la cuestión legal cuando dice que el teletrabajador comparte el marco legal con los demás trabajadores. “Como sabemos hay peculiaridades, hemos pedido en el año 2001 la creación de una comisión de estudio del teletrabajo, formado por representes gremiales, empresarios, y académicos”.

La mencionada comisión vio la luz en diciembre del 2003 y a partir de allí abrió un espacio para el diálogo sobre una modalidad de trabajo que, aún cuando no existen datos precisos, se calcula que afecta a 17,4 millones de personas en Latinoamérica.

 

imprimir nota