Ambito Financiero - 22 de junio del 2001

EL TELETRABAJO LES PERMITE A LAS EMPRESAS AHORRAR TIEMPO Y DINERO

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Uno de los principales cambios introducidos por la tecnología dentro del ámbito laboral es el surgimiento del teletrabajo, que tuvo una notable expansión en los Estados Unidos -en donde los especialistas calculan que hay 11 millones de teletrabajadores, aproximadamente-, Gran Bretaña y Francia.

En otros países de Europa, como por ejemplo Alemania, España e Italia esta modalidad se encuentra en sus fases iniciales. Por caso, hace un par de años en la península ibérica se creó la ATE (Asociación de Teletrabajadores de España), que agrupa a las personas que se desenvuelven en esta actividad. El teletrabajo se está extendiendo en todo el mundo debido a que ofrece diversas ventajas, tanto para las empresas -ahorro de gastos inmobiliarios- como para los empleados -flexibilización horaria, posibilidad de trabajar desde la casa, ahorro en gastos de viáticos, etc.-.

También es una inmejorable oportunidad para las madres con hijos pequeños, personas que sufren alguna discapacidad física o adultos mayores para insertarse en el ámbito laboral.

Pero los beneficios no finalizan ahí; por caso el gobierno de los Estados Unidos puso en práctica hace un tiempo el Acta del Aire Limpio, mediante el cual les exige a los empleados de determinadas ciudades de ese país con índices de superpoblación a reducir sus viajes al trabajo en 25% con la intención de disminuir el impacto ambiental en las mismas.

Definiciones

Ahora bien, ¿qué es el teletrabajo? El teletrabajo podría definirse como la actividad profesional desarrollada por personas (teletrabajadores), que no están presentes físicamente en la empresa, sino que envían sus trabajos mediante algún medio tecnológico de comunicación, como ser el correo electrónico. "El teletrabajo es una actividad transversal, es decir que no es una profesión o actividad en sí misma, sino que es una modalidad de trabajo que se puede implementar en diversas profesiones", explica Ricardo Martínez Phillips, especialista en el tema.

El teletrabajo debe reunir determinadas características, como ser conectividad, esto es debe existir un centro que genere el trabajo y empleados que estén en la periferia. Otra de las particularidades es su asincronía, es decir que los trabajadores no necesariamente realizan sus actividades al mismo tiempo, ni mucho menos en el mismo espacio físico.

Según Martínez Phillips el teletrabajo recibió un fuerte impulso a partir del último gran terremoto ocurrido en los Estados Unidos, a fines de la década del '70, que destrozó grandes sectores de la ciudad de San Francisco, California. "En aquella ocasión colapsaron los sistemas de transportes y durante muchos días la gente no pudo asistir a sus trabajos. Entonces tuvieron que organizarse y trabajar desde sus propias casas", dice.

Las actividades profesionales que pueden desarrollarse mediante el teletrabajo son todas aquellas que utilizan, fundamentalmente, información y contenidos, como por ejemplo la docencia, programación informática, investigación, publicidad, diseñado gráfico, marketing, periodismo, etc. En la mayoría de los casos, sobre todo en nuestro país, los profesionales deben hacerse cargo de los gastos que ocasionan los elementos tecnológicos que se utilizan, como por ejemplo facturas telefónicas, abonos de Internet, iluminación del lugar, etc.

Modalidad en crecimiento

De toda formas, vale destacar que el teletrabajo todavía está lejos de ser una modalidad masiva. Por ejemplo, el censo de población realizado en los Estados Unidos en 1991 reveló que 33% de los teletrabajadores de ese país desarrolla parte de su trabajo en el hogar, pero tan sólo 14,5% trabaja en su casa más de 35 horas por semana y no todos ellos utilizan computadoras y módem. Asimismo, el estudio demostró que la mayoría de los teletrabajadores de los Estados Unidos son mujeres, trabajan un número de horas no fijo y viven en áreas rurales o suburbanas.

Tomando en cuenta estos datos, los especialistas deducen que otra de las posibles causas para explicar el crecimiento del teletrabajo es el aumento de la presencia femenina en el mercado laboral, motivada, en parte, por la necesidad de muchas familias de contar con dos o más ingresos, así como también por el auge de las microempresas, para las cuales esta modalidad de empleo resulta beneficiosa.

Por su parte, un estudio realizado en 1994 reveló que en Gran Bretaña 36% de las empresas utilizaban teletrabajadores, al tiempo que estimaba que esa proporción se incrementaría a 62% en 1996 y hasta 70% en 1999.

En la Argentina todavía no hay estadísticas oficiales sobre este tema. Pero gracias a la desregulación de las telecomunicaciones y la baja de tarifas, el teletrabajo también se aplica, aunque todavía está lejos de alcanzar la expansión que tiene en el resto del mundo. Una de las iniciativas que se están llevando a cabo en nuestro país sobre este tema es el recientemente inaugurado Centro de Teletrabajo y Teleformación de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA (ver recuadro).

Pero los entendidos también afirman que para que el teletrabajo alcance su máxima expresión, tanto en nuestro país como en el resto del mundo, es necesario que primero se resuelvan diversas cuestiones en materia de legislación laboral, ámbito en el cual todavía se presentan muchas dudas. Por ejemplo, si bien en la Argentina son cada vez más las personas que trabajan mediante esta modalidad, todavía son pocas las que tienen una relación contractual con las empresas para las cuales colaboran.

Otro de los asuntos por resolver es el de los riesgos laborales. La nueva legislación también debería definir el número de horas que el empleado debe trabajar para que se considere teletrabajo, establecer el ejercicio de los derechos a la seguridad social del empleado y su familia (seguro por enfermedad, invalidez, jubilación), etc.

Condiciones para el desarrollo

Además, los especialistas consideran que también es indispensable la capacitación de los empleados en el uso de la informática y las telecomunicaciones, que bajen aún más los costos de las herramientas tecnológicas que se utilizan, aplicar cambios en las normativas de uso del suelo -que permitan actividades laborales como el teletrabajo en áreas residenciales, teniendo en cuenta que hay determinadas zonas de este tipo en las cuales la legislación vigente no permite el trabajo desde el hogar-, construcción de centros tecnológicos propicios para realizar esta actividad (telecentros, telecottagges), etc.

Ahora bien, el teletrabajo también presenta desventajas, o aspectos negativos, que deben tenerse en cuenta. Por ejemplo, uno de los factores que más preocupa a los psicólogos sociales que estudiaron esta modalidad es que la persona trabaja en soledad, sin intercambiar experiencias directas con sus compañeros de trabajo. De esta manera, el empleo deja de ser un espacio en el cual el individuo se relaciona con sus semejantes. Otra consecuencia no deseada es que el trabajador puede llegar a perder identificación con la empresa para la cual se desempeña. Por eso, algunos consideran que lo más adecuado sería implementar un sistema mixto, mediante el cual la persona trabaje determinada cantidad de días desde su propia casa y lo haga personalmente desde la empresa en los restantes.

La inseguridad es otro de los temores de muchas firmas a la hora de aplicar esta modalidad de trabajo con sus empleados. El miedo a que se pierda información importante, o, peor, que caiga en manos ajenas, ha sido uno de los argumentos más frecuentes esgrimido por las empresas para desistir en la aplicación de un programa de teletrabajo. Sin embargo, hoy en día ese temor debería quedar descartado, ya que el avance de la tecnología permite contar con sistemas encriptados lo suficientemente seguros, que impiden cualquier riesgo en este sentido.

Otro de los requisitos indispensables para que el teletrabajo continúe desarrollándose en nuestro país es que las empresas dejen de lado el viejo concepto que supone que un trabajador férrea y directamente controlado por las autoridades de la firma rendirá más. Como queda claro, esta es una modalidad que exige una gran dosis de confianza por parte de las empresas. Precisamente, las firmas tienen que confiar en que el trabajo asignado a sus empleados será realizado por éstos y al mismo tiempo evaluar el rendimiento por los resultados obtenidos y no por las apariencias. Esto supone, entonces, un cambio doble en la estrategia de las empresas.

En teoría, cualquier empleado puede valerse del teletrabajo, pero al igual que el estudio a distancia, esta modalidad exige una gran autodisciplina, motivo por el cual es recomendable sólo para quienes estén en condiciones de organizar correctamente sus tiempos, de manera que puedan cumplir con su labor, pero sin excederse en la cantidad de horas recomendables frente a una computadora, ya que esto último también sería perjudicial tanto para el rendimiento del empleado como para la salud del mismo.

Otro factor que influirá sin lugar a dudas en el rendimiento del trabajador es el entorno doméstico. En este sentido, los especialistas recomiendan lugares espaciosos, sin ruidos molestos y poco transitados. Además, en caso de que el empleado trabaje desde el domicilio particular, las relaciones familiares no deben ser conflictivas.

Martínez Phillips también recomienda a todos aquellos que consigan un empleo con empresas extranjeras, que primero se cercioren de la seriedad de las mismas. Es que una de las particularidades del teletrabajo es que amplía notablemente el mercado laboral; por ende, es frecuente que una persona radicada en un país colabore, por ejemplo, con empresas o medios de comunicación de otro.

Y precisamente en Internet hay una gran oferta de teletrabajo por parte de empresas de todo tipo, aunque muchas de ellas carecen de seriedad, sobre todo a la hora de abonar por los servicios. Por eso, siempre conviene buscar referencias sobre la firma con la cual se va a trabajar.

Alternativas

La alternativa más frecuente, sobre todo en la Argentina, en donde esta actividad es todavía incipiente, es que el empleado trabaje desde su hogar. Sin embargo, en los países en los cuales esta modalidad está más afianzada existen otras posibilidades, como ser:

Telecentros: desde donde los empleados pueden responder las llamadas telefónicas o los correos electrónicos de los clientes.
Telecottages: centros instalados en regiones rurales, equipados con computadoras, fax, fotocopiadoras, módem, acceso a Internet y equipos de videoconferencia. Suelen utilizarse en los países escandinavos y están a cargo de instituciones públicas con la ayuda de las empresas.
Centros de teletrabajo y oficinas satélites: funcionan en edificios de las empresas ubicados cerca de los domicilios particulares de los empleados. De esta manera, se reducen los viajes cotidianos.
Oficinas virtuales o móviles: dependen de computadoras portátiles e instrumentos de comunicación para permitirles a los empleados que trabajen desde cualquier lugar donde se encuentren (congresos, viajes de negocios, etc).

De todas estas opciones, la más económica es la oficina en el domicilio particular del empleado. Por lo general, sólo se necesita una pequeña cantidad de hardware y software.

Queda claro, entonces, que el teletrabajo es una modalidad en crecimiento, con ventajas y desventajas, pero que no puede pasar desapercibida, ni por las empresas, ni por los empleados, sobre todo en esta época de elevada desocupación que sufre nuestro país.

 

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