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Discurso
del Ministro de Educación, Ciencia
y Tecnología, Daniel Filmus |
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Discurso
del Sr. Jefe de la Delegación
Argentina, Licenciado Daniel Filmus,
ante la Cumbre Mundial sobre la Sociedad
de la Información.
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Como
Jefe de la Delegación de la República
Argentina es para mí un gran honor expresar
en nombre de nuestro Presidente, Dr. Néstor
Kirchner, y ante tan importante
foro, la posición de nuestro
país en esta Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información.
Deseo, en primer término,
manifestar nuestra convicción que
la Cumbre constituye
una oportunidad única para
encauzar a nivel mundial el potencial de las
tecnologías de la información
y de la comunicación hacia el cumplimiento
de las metas
sostenidas por las diferentes declaraciones
que forman parte de los principios
liminares de esta reunión.
Acordamos enfáticamente con que el respeto
a los derechos humanos, civiles, políticos,
sociales, económicos y culturales
constituye una condición
sine qua non para edificar la Sociedad de la Información. Al mismo tiempo, consideramos
necesario ampliar estos espacios
para garantizar la defensa de los derechos
a la identidad, la intimidad, la libertad de
expresión y a la producción
y acceso al conocimiento y a la comunicación. Enfrentamos
en estos primeros años del
nuevo milenio un mundo caracterizado por
grandes contradicciones. Nunca como hoy el
avance científico-tecnológico permitió poner
a disposición
de la humanidad tantos bienes. Pero al mismo tiempo,
nunca como hoy estos bienes han sido distribuidos
tan inequitativamente, generando
condiciones de desigualdad social sin precedentes
entre los países y también
al interior de los mismos. Es por ello que
creemos que las nuevas tecnologías
pueden llegar a convertirse en un poderoso
instrumento para que todos los pueblos, y especialmente los más
pobres, logren ejercer plenamente su
derecho al desarrollo.
Debemos
trabajar para que a esta “brecha
analógica”, propia de la evolución
desigual y combinada de las fases anteriores
de la economía mundial, no prosiga
ensanchándose con el añadido
de una nueva brecha ligada al acceso asimétrico
a
los bienes digitales.
Desde
tiempo inmemorial la información
es poder. Lo propio de esta nueva
Sociedad de la Información, en los albores
del Siglo XXI, es que esta asociación
entre información y poder se acentúa
a partir de un modo de producción
en el
que la fuente fundamental de la productividad
se basa en la acción del
conocimiento sobre el conocimiento. La mera
existencia o la profundización de
la “brecha digital” impedirá la
democratización universal de la producción
y el
acceso de los bienes que estos conocimientos
posibilitan.
Las nuevas tecnologías
deben ser un instrumento eficaz para abrir
nuevas oportunidades
de desarrollo económico
que contribuyan a reducir las asimetrías existentes
entre los países y a promover
la inclusión social, económica
y cultural de
los sectores menos favorecidos de la población
dentro de cada uno de ellos. En
dirección a cumplir con este objetivo,
quiero enfatizar que el Gobierno Argentino
asigna un papel prioritario a la democratización
y desarrollo de los sistemas
educativo, científico y tecnológico
como base de la sociedad de la información.
Estos sistemas constituyen un componente central
de la estrategia nacional
para superar la pobreza y sentar las bases
de un proceso de desarrollo sostenido
y sustentable, cuyos beneficios se distribuyan
equitativamente. Sólo el acceso
a un sistema educativo de alta calidad permitirá que
el conjunto de la población,
sin exclusiones, participe plenamente de la
sociedad de la información.
En este aspecto, nuestros
países enfrentan
un doble desafío. Deben alfabetizar
en las nuevas tecnologías de la información
y la comunicación, al mismo tiempo que
aún no han garantizado plenamente
el acceso a la alfabetización básica
de toda la
población. Deben atender a los
retos del Siglo XXI, sin descuidar las promesas
no cumplidas que datan del siglo XIX. No podemos
dejar de mencionar en
esta Cumbre que aún hoy en el mundo
880 millones de adultos permanecen analfabetos, 113 millones de niños no
tienen acceso a la escuela y 550 millones
de criaturas menores de 6 años no reciben
ningún tipo de educación. Será imposible
ingresar masivamente en la era de la informática,
si un alto porcentaje de nuestra población aún no ingresó en
la era de Gutemberg.
Para la mayor parte de nuestros
niños
y jóvenes la escuela es la única
posibilidad de acceder a las TICs. Si no logramos
que ellos puedan apropiarse de estas tecnologías
en el sistema educativo, quedarán marginados
de su utilización a perpetuidad. Ello
nos obliga, a pesar de la crisis socioeconómica
por la que atravesamos,
a invertir cada vez más
en la provisión de equipamientos, en
la conectividad
y la infraestructura. Pero también
nos exige colocar más esfuerzos en la formación y el desarrollo de las
nuevas competencias y capacidades
cognitivas que nuestros docentes y alumnos
necesitan para asegurar un uso inteligente y pleno de estas tecnologías.
Es necesario mirar esta tensión
desigual, donde coexisten pasado y futuro,
no como
una contradicción irreversible
sino más bien como un formidable desafío político
y social. Estamos convencidos que, en el campo
de la educación la única manera
de superar las deudas del Siglo XIX es utilizando
las tecnologías del Siglo
XXI. Se trata entonces de no limitarnos sólo
a la formación en el uso
de las TICs
o de la educación electrónica.
Se debe aprovechar también la capacidad comunicativa de las TICs para desarrollar nuevas
formas de enseñar y aprender
que permitan masificar la cobertura sin disminuir
la calidad de los aprendizajes.
Para afrontar este desafío
el Gobierno del Presidente Kirchner ha asignado prioridad
nacional a la inversión pública
en los sistemas educativo, científico
y tecnológico.
En este contexto, se ha focalizado una importante
porción de recursos
públicos en la incorporación
de las nuevas tecnologías de la información y
la comunicación hacia los sectores
más pobres. Aún así nuestros
recursos, como los de muchos países en vías
de desarrollo, resultan escasos para enfrentar
la magnitud de las necesidades.
Sin lugar a dudas uno de los
principales límites
a la expansión de la inversión
en el equipamiento
y capacitación en las
TICs es la pesada carga que significa nuestra
deuda externa. Es por ello que la Argentina
viene proponiendo en distintos
foros regionales e internacionales, conjuntamente
con otros países latinoamericanos,
la discusión de estrategias
e instrumentos de conversión de deuda
externa por inversión en educación,
ciencia y tecnología con el doble objetivo,
por una parte, de reducir y aliviar el nivel
de endeudamiento de nuestro país; y, por otra, de aumentar la inversión
genuina en sectores críticos para el
desarrollo. Creemos que un aporte concreto
de los países desarrollados a la disminución
de la brecha digital debiera ser favorecer
mecanismos de canje de parte de los servicios de esta deuda por inversiones
en democratización de acceso a las TICs
a través del sistema educativo.
Otra de las problemáticas
que la delegación
Argentina considera imprescindible abordar
en esta Cumbre es la importancia que asume
el respetar la identidad cultural
de los pueblos, naciones y regiones en el marco
de la Sociedad de la Información.
En el proceso preparatorio de Reunión,
Argentina sostuvo con el apoyo
del GRULAC que América latina
tiene una identidad cultural común que debe
preservarse y fortalecerse junto al reconocimiento
y apoyo de las diversidades que enriquecen el patrimonio y
la memoria cultural de la región.
Consideramos esencial promover la creación
y difusión de contenidos en diversas
lenguas y formatos, particularmente los educativos,
científicos, culturales
o recreativos adecuados a las necesidades nacionales
o regionales incluyendo
principalmente a los pueblos indígenas
y a aquellos que habitan áreas rurales,
remotas o marginales. Reivindicamos asimismo
la idea de que la integración y el diálogo regionales
son indispensables para contribuir al
desenvolvimiento de la Sociedad de la Información
global.
Por otra parte es necesario
que los Estados, el sector privado y la sociedad
civil, a partir
de la creación de nuevos ámbitos
de participación democrática,
debatan y conduzcan procesos de desarrollo
de las tecnologías de la Sociedad de
la Información
capaces de dar cuenta de las principales problemáticas
de cada sociedad.
En nuestro caso por ejemplo, es imprescindible
vincular las capacidades productivas e industriales
en la elaboración de hardware, software
y contenidos con la necesaria creación
de nuevos puestos de trabajo con fuerte perfil de inclusión social.
Deseamos destacar el completo
documento que los miembros de la sociedad
civil argentina han elaborado para esta Cumbre. Sus
recomendaciones serán tenidas en cuenta
por nuestro Gobierno al definir las políticas
que orienten el tránsito fluido y armonioso
a la Sociedad de la Información. Una
copia de este documento se ha puesto a disposición
de los señores delegados.
Sras. y Sres. Representantes:
Con vistas a la futura implementación
del Plan de Acción quiero invitar a
los países
más desarrollados y a
los organismos internacionales a tomar compromisos
concretos para cooperar con los países
en desarrollo para la reducción
de la brecha digital. Evitemos, todos juntos,
que la retórica y la declamación diluyan el diagnóstico
y obstaculicen las medidas concretas para
llevar a buen término la agenda común
que promoverá esta Reunión.
Para concluir sólo
me resta ratificar nuestro deseo y nuestro
compromiso para que
esta Cumbre contribuya al diseño
de una Sociedad de la Información que incluya a todos; que ayude a mejorar la calidad
de vida de nuestras comunidades, respetando
su identidad y su diversidad y que considere
la dimensión de ciudadanía de
las personas por encima de cualquier tentación
de reducirlas a meros consumidores o usuarios.
Argentina, junto a todos los
países
del mundo que compartan esta perspectiva, trabajará con
decisión para que
esta esperanza lejos de transformarse en una nueva
y vana “tecno-utopía”,
se convierta en una posibilidad cierta de desarrollo, bienestar y justicia social para nuestros pueblos..
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