Teletrabajo

Monserrat Escudero

Monserrat Escudero
monsesc@tic.org.ar

1 de Abril de 2009
Un cambio laboral para evitar un cambio climático

La amenaza del Cambio Climático, en sus inicios, sólo parecía ser un fantasma nacido de la imaginación pérfida de algunos pocos locos, y no resultaba real que algo que se pensaba tan inamovible como el ciclo natural del planeta pudiese modificarse. Para sorpresa de la humanidad, el planeta siente, cambia y se modifica, y no sólo naturalmente, sino que todo ser vivo influye en ese cambio.

Es de público conocimiento que una de las grandes influencias para la abrupta aceleración del Cambio Climático en nuestro planeta es la emisión de GEI (gases de efecto invernadero), producido por la quema de combustibles fósiles. El sistema energético y de transporte mundial está basado en estos últimos, ya que aún no se han desarrollado satisfactoriamente energías alternativas que puedan suplantar al petróleo y el gas.

La pregunta que se formula es la siguiente: ¿Cómo se puede reducir la emisión de los GEI cuando el transporte es vital para la sociedad y su economía?

Bien es sabido que los trabajadores, diariamente, se desplazan hacia sus puestos de trabajo y, en su mayoría, lo hacen mediante transportes a base de combustibles fósiles. Por desgracia no todos tienen la alternativa de caminar o ir en bicicleta hacia sus respectivos lugares de trabajo, y no se puede paralizar la economía laboral para detener el Cambio Climático.

El teletrabajo emerge como una posibilidad prometedora para colaborar con el ambiente. El teletrabajador no tiene necesidad de acudir diariamente a una oficina, sino que gracias a las TIC puede permanecer en su hogar y realizar sus tareas diarias sin desplazarse hacia otro lugar. Quizá una persona que permanezca en casa no cambie demasiado el prospecto de emisiones de GEI, pero si el teletrabajo se expandiera e implementara satisfactoriamente, se reduciría considerablemente el uso de transportes contaminantes. También el nivel del tránsito disminuiría, evitando la generación de embotellamientos que empeoran la situación ambiental.

Además de la reducción del uso de transporte, el teletrabajo promete tanto un ahorro energético como económico para la empresa que lo pone en funcionamiento: no hace falta que mantenga un edificio acondicionado e iluminado artificialmente, provisto de maquinarias que absorben energía constantemente. Además de ser una gran ayuda a la ecología, esta modalidad de trabajo también ayuda a abaratar costos en una época de crisis.

El ser humano es gran causante de este cambio, y por ello debe tomar riendas en el asunto y comprometerse a mejorar la situación en la que el planeta se halla. Las empresas y sus teletrabajadores pueden colaborar de igual manera a detener este flagelo, y no todo cambio positivo para el ambiente resulta negativo para las personas: trabajar desde casa no sólo es relajante y más cómodo, sino que también nos otorga la tranquilidad de saber que estamos haciendo un aporte para poder mantener nuestro planeta vivo y sano.

Monserrat Escudero

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