Teletrabajo


1 de mayo de 2008
El teletrabajo alcanza el 8% en España frente al 25% de otros países

Cada vez más empresas regulan el empleo en casa, sobre todo en los ámbitos de las nuevas tecnologías, la información y las telecomunicaciones.

Todavía son pocos los trabajadores españoles -un 8%, calculan sindicatos y patronal- que han descubierto el placer de trabajar en casa, en pijama y zapatillas, pero año tras año crece el número de adictos al teletrabajo, una práctica muy extendida en Estados Unidos o en los países nórdicos, donde se supera el 25%.

«Volver a un horario fijo, rígido, me costaría». Es el testimonio de Julián Isla, responsable de soporte en Microsoft España, que desde hace casi cinco años tiene el despacho en casa. «Gestionar mi tiempo de trabajo y ocio me da libertad. El futuro es el teletrabajo», añade.

Concha P., de Telefónica, lleva mucho menos tiempo 'teletrabajando', desde julio, pero no duda ni un segundo en calificar de «fenomenal» la experiencia. «Todo lo que necesito lo tengo al alcance con un teléfono, un ordenador y el correo electrónico», comenta quien dos días a la semana, los que se queda en casa, se evita horas y horas de atascos para llegar a la oficina.

Julián y Concha son dos ejemplos de los aproximadamente un millón de españoles que de forma voluntaria -debe ser siempre opcional y reversible, destacan en UGT- se han acogido a un sistema que favorece la conciliación familiar y laboral, objetivo en el que coinciden empresarios y sindicatos. Ésta es la principal ventaja de un método de trabajo del que comenzó a hablarse en Estados Unidos en la década de los 70 del siglo pasado y que más tarde cruzó el Atlántico con una implantación más exitosa en los países del norte del continente europeo que en los del sur.

En España son cada vez más las empresas que, bien mediante convenios colectivos bien a través de acuerdos internos, han regulado el teletrabajo, sobre todo del ámbito de las nuevas tecnologías, la información y las telecomunicaciones. Compañías como Telefónica, Microsoft, Siemens o DHL.

Los Ministerios de Presidencia, Sanidad y, en Cultura, la Biblioteca Nacional han puesto en marcha planes piloto para fomentarlo entre sus funcionarios, con resultados «bastante positivos», según un portavoz de Administraciones Públicas, donde ha habido dos experiencias, a la que se acogieron cien personas.

Trabajo flexible

Sector público y privado están en cualquier caso a la espera de una normativa legal que regule el teletrabajo, una cuestión que quedó pendiente en la pasada legislatura y que tanto sindicatos como patronal confían en que se aborde en la que ahora comienza.

Elena Dinesen, directora de Recursos Humanos en Microsoft España, prefiere hablar de «trabajo flexible», que su empresa promueve desde hace cuatro años con unos resultados «bárbaros». A él puede acogerse prácticamente el cien por cien de la plantilla de sus centros de Madrid, Barcelona y Sevilla. «Es siempre -asegura- una opción personal, nunca una obligación. Poco a poco ha calado en la plantilla y hoy es una realidad satisfactoria que ha disparado nuestra productividad en los tres últimos años».

Al ingresar en Microsoft cada trabajador recibe un ordenador, un teléfono móvil de última generación y acceso a una línea de adsl, herramientas que le facilitarán el trabajo bien en casa bien en la oficina. «Nuestra política -dice Dinesen- es dar confianza a los trabajadores y pedirles resultados, no horas de presencia».

Elena Dinesen asegura que el teletrabajo les ha permitido recuperar a personas con talento, sobre todo mujeres de entre 30 y 35 años que tenían dificultades para conciliar vida familiar y laboral. «La gente joven busca flexibilidad. Ya no hay cultura presencial y se ha perdido el miedo a irse antes que el jefe. El compromiso con la empresa se ha disparado».

Posible peligro

Pero hay también quienes, como en UGT, advierten del peligro que supone que las empresas fomenten el teletrabajo sobre todo entre sus empleadas. El peligro de «que la flexibilidad se maneje mal», es uno de los principales inconvenientes que aprecia Raquel Boto, de la Secretaría de Acción Sindical y Políticas Sectoriales de CC. OO., quien alerta también de problemas de «desarraigo y aislamiento». «El teletrabajo -dice- supone no tanto un avance como otra forma de organización, que debe implicar a todo el mundo, de arriba a abajo».

Roberto Suárez, de la patronal CEOE, indica que ni todos los perfiles ni todos los puestos se adaptan al esquema del teletrabajo, y destaca la importancia del trabajo en equipo. «Además -advierte- deben garantizarse los mismos derechos y las mismas condiciones. El futuro no es tanto el teletrabajo como una organización eficiente del mismo».

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