Teletrabajo


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15 de diciembre de 2004
El Teletrabajo en América Latina y el Caribe (Informe Final)
Potencial de desarrollo futuro

La Lic. Alicia Richero del IDCR, nos envió el informe que el Dr. Vittorio Di Marttino elaboró luego de la visita a varios países de América Latina.


Visita del Dr. Vittorio di Martino a Argentina
De Izq.a Der.: Marcela Eivers-UIA; Sonia Boiarov-CTT; Daniel Bellicoso-FAECYS; Dr. Vittorio Di Martino-IDRC;Alberto y Viviana Díaz-M.Trabajo; Angélica Abdallah-AAT; y Alicia Richero-IDRC

El potencial del teletrabajo en cuanto a seguir desarrollándose y convertirse en un fenómeno económico y social clave en ALC, depende de una serie de factores. Algunos de ellos, como por ejemplo la posición geográfica, constituyen factores invariables. Otros, como la capacidad lingüística y la mano de obra educada, pueden variar sólo en base a una perspectiva de mediano o largo plazo. Otros pueden estar más abiertos al cambio en un plazo relativamente corto y son los que pueden determinar el ritmo del desarrollo del teletrabajo. Entre estos últimos la difusión de las TICs desempeña un papel de gran importancia.

Telefónica de Argentina ofrece una apreciación general de los indicadores clave en materia de desarrollo de TICs en países latinoamericanos seleccionados en comparación con una selección de países líderes en el resto del mundo.

Los datos muestran la profunda brecha existente entre los dos grupos. En cuanto a computadoras personales cada 100 habitantes, por ejemplo, ninguno de los países latinoamericanos estudiados alcanza el 12%, contra un 62.50% en los Estados Unidos, 56.72% en Suecia, 43.49% en Alemania y 38.25% en Japón. Los dos últimos son además países líderes en cuanto al número de teletrabajadores, con Estados Unidos con más del 10% del total de trabajadores y Suecia con más del 15%. A la inversa, las limitaciones en cuanto a la difusión de las TICs en América Latina se reflejan indudablemente en niveles limitados de teletrabajo.

Más aún, hay más información detallada suministrada por The Global Information Technology Report 2003-2004, en particular su segundo capítulo sobre Difusión Global de las TICs por F. Paua. (1)

Según el informe, de los 531 millones de personas que viven en la región de América
Latina y el Caribe, sólo 36 millones son usuarios de Internet y una cifra un poco menor
de ellos, 33 millones, cuentan con computadoras personales. Sin embargo, desde 1999 al 2002, la región ha experimentado un aumento del 245% en el número de usuarios de Internet. El número de computadoras personales aumentó en un 71%. Se espera que para el año 2010, la penetración móvil e Internet en América Latina y el Caribe llegue al 60 y 50%, respectivamente.(2)

DIFUSIÓN DE LAS TICs EN AMERICA LATINA

Estas son cifras alentadoras que hablan a favor de un buen potencial para el futuro
desarrollo del teletrabajo en la región. Dentro de esta tendencia general existen enormes
diferencias entre varios países de la región.

Uno de los elementos que caracteriza a los países latinoamericanos es la falta de uniformidad en el acceso de su población a los recursos. Existen enormes diferencias en materia de ingresos tanto a nivel individual como empresarial. Estas diferencias afectan las posibilidades de que la gente se beneficie de educación y adquiera tecnología de la información básica.

Mientras que las limitaciones en materia de ingresos y las deficiencias educativas afectan negativamente una mayor adopción de la TI en la región, también hay factores que contribuyen a su uso. Más específicamente, la región ha fortalecido sus lazos con el extranjero, principalmente con Estados Unidos en el caso de América Central y México y con Europa en el caso de América del Sur.

Estos vínculos económicos ocurren pues las empresas tienen operaciones tanto en América Latina como en Estados Unidos o Europa. Su necesidad de comunicación a través de las fronteras les ha llevado a implementar sistemas sofisticados de TI.

También se ha visto una tendencia por parte de estas empresas a tercerizar algunas de
sus operaciones de ultramar como forma de reducir costos. En este proceso exportan su tecnología para poder coordinar sus operaciones con sus oficinas en estos países.

Estos factores llevan entonces a que algunos segmentos cuenten con tecnologías altamente sofisticadas mientras que otros continúan basándose en métodos tradicionales.

Brasil lidera en la región con casi 11 millones de usuarios de Internet y casi 7 millones de computadoras personales en el año 2002. Las cifras correspondientes a otros países son mucho menores. México ocupa el segundo lugar en computadoras personales y cuarto en usuarios de Internet. Argentina es tercero en ambos indicadores. Chile es segundo en el número de usuarios de Internet y quinto en el número de computadoras personales. Colombia está cuarto en términos de computadoras personales y sexto en usuarios de Internet.

Las cifras como éstas resultan importantes porque aprendiendo de las lecciones de países en otras regiones donde el teletrabajo es hoy una realidad significativa, sólo cuando se alcanzan ciertas cifras en términos de la presencia de TICs –la llamada masa crítica—es cuando el teletrabajo puede realmente ‘levantar vuelo’.

En Europa, por ejemplo, a pesar de las predicciones entusiastas de sus primeros defensores, el teletrabajo durante mucho tiempo pareció no levantar vuelo como fenómeno a gran escala. Este aparente fracaso favoreció cierto escepticismo con alguna argumentación con respecto a que el teletrabajo seguiría siendo siempre un aspecto marginal o menor de la vida laboral.

En realidad, el teletrabajo atravesó una larga fase preliminar durante la cual se comenzaron a establecer las pre-condiciones necesarias para su desarrollo pleno, en particular, niveles adecuados de presencia de las TICs. Sólo cuando se alcanzó la masa crítica fue que el teletrabajo despegó y se difundió de manera sustancial.

La importancia de alcanzar un volumen crítico de presencia de TICs no debería, sin embargo, hacer sombra a la importancia de otro indicador que puede resultar crucial a la hora de predecir el éxito del teletrabajo en la región de ALC y los países que la conforman. Las tasas de penetración son extremadamente significativas en este sentido.

Al observar esta variable, el panorama regional cambia completamente. Veintisiete economías en la región, incluyendo países con elevadas cifras globales como es el caso de Brasil, México y Colombia, cuentan con una tasa de penetración de menos del 10% para la Internet. Sin embargo, otros países, incluyendo una serie de países de la región caribeña, revelan tasas de penetración más elevadas: Islas Vírgenes 15%, Puerto Rico y Dominica 16%, Aruba 22%, Chile 24% y Bermuda 46%.

Información adicional indica que en términos de las principales líneas telefónicas, Bermuda y las Islas Vírgenes cuentan con las tasas de penetración más altas, de por encima del 50% mientras que en telefonía celular móvil Martinica, Guadalupe y Jamaica tienen las tasas de penetración más altas por encima del 50%. Bien podría ser que las altas tasas de penetración se conviertan en factor discriminante que permita que una serie de países más pequeños con una presencia de TICs avanzadas puedan anticipar con éxito el desarrollo del teletrabajo en ALC.

El panorama que emerge de la información anterior es el de una demora general en el desarrollo de las TICs en la región de Latinoamérica y el Caribe. Aún así, la introducción de las TICs tiene un ritmo rápido que se acelera. Dentro de la región, la situación de los diferentes países en este sentido varía considerablemente. Es probable que el destino final del teletrabajo en la región dependa de su éxito o fracaso en países clave altamente poblados y de avanzada en materia de TICs, particularmente Brasil. Sin embargo, los países menos poblados, en particular en el Caribe, que ya cuentan con tasas de penetración más altas, podrían desempeñar un papel importante de anticipación y abrir el camino a un desarrollo a gran escala del teletrabajo en la región.

Esto dependerá en gran medida de un número de otros factores clave como la
flexibilidad laboral y de mercado, estímulo a la inversión y políticas fiscales más laxas, niveles de calificación de los trabajadores, ubicación geográfica, calidad y confiabilidad de las entregas, estabilidad política y social. En cada país de la región estos factores constituyen una combinación única.

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