teletrabajo

Por Martín Sanchez
martsanchez@gmx.net
El Teletrabajo en el Ayuntamiento de Roma
El Ayuntamiento de Roma, junto al consorcio Roma Tra. De. (Traffic Decongestion), llevó a cabo un proyecto piloto de Teletrabajo en julio de 1996.

En Europa, el Teletrabajo es una modalidad laboral ya instalada gracias a la implementación de sucesivos pasos de difusión y conciliación entre los diferentes actores sociales implicados en las relaciones laborales.

A continuación se presenta el estudio del proyecto de Teletrabajo en el Ayuntamiento de Roma, Italia, realizado por Mauro Miglio para el Manual de Modelos de Relaciones Industriales en la Innovación del Teletrabajo (MIRTI). Su publicación en el boletín del Centro de Teletrabajo y Teleformación de la Facultad de Ciencias Sociales UBA, tiene por objetivo mostrar la forma en que los países centrales amortiguaron los efectos de la mundialización de la economía enfrentando el desafío de incluir a las nuevas tecnologías en el ámbito laboral, y que su lectura sirva para proyectar ideas de aplicación del teletrabajo en Argentina.

Introducción

En julio de 1996 se acometió un experimento de corta duración acerca de los métodos y técnicas del teletrabajo, en el que se vieron envueltos algunos empleados del Ayuntamiento de Roma. Cincuenta miembros del personal, pertenecientes a diez secciones diferentes de la administración local, tomaron parte en el proyecto piloto, en cuyo ámbito efectuaron experiencias de teletrabajo uno o dos días a la semana. La mayoría trabajó desde casa. Una pequeña parte trabajó desde un telecentro, efectuó trabajo móvil o utilizó varias combinaciones de posibilidades de teletrabajo. De un total de 1.000 jornadas de trabajo analizadas durante el proyecto, en 400 se usó el teletrabajo y en las otras 600 el trabajo en la oficina.

El experimento del ayuntamiento de Roma sentó un importante precedente institucional, al haber sido el primero de este tipo que emprendía la administración pública italiana.

Contexto del proyecto

El proyecto piloto de 1996 sobre teletrabajo fue el resultado de la colaboración entre el Ayuntamiento de Roma y un consorcio de organizaciones de investigación implicadas en el proyecto Roma Tra.De. (Traffic Decongestion), subvencionado por la Unión Europea. Roma Tra.De. se formó con el fin de analizar si el teletrabajo en Roma podía tener un impacto positivo en la reducción del tráfico en el centro urbano, ayudando así a mejorar la calidad de vida en la ciudad. Las organizaciones implicadas en el proyecto eran Innova Int. , S3 Acta, Fundación Ugo Bordoni y DS Graphics Engineering.

El proyecto se pudo llevar a cabo gracias al interés y empeño que mostró el Concejal de Políticas Jurídicas, quien desde el verano de 1995 actuó como enlace entre Roma Tra.De. y el Ayuntamiento y que, a principios de 1996, presentó una propuesta al Cabildo en el documento "Aprobación de la Línea de Experimentación de Técnicas y Métodos de Teletrabajo para el Proyecto Europeo Roma Tra.De.". El interés de la prensa por las posibilidades del teletrabajo ya lo había suscitado un discurso del alcalde de Roma en la conferencia internacional "Telework 95", celebrada en dicha ciudad en noviembre de aquél año, así como también una presentación que Roma Tra.De. había llevado a cabo un mes antes en el ayuntamiento de Roma.

El Concejal de Políticas Jurídicas involucró al del Personal y al de Políticas de Empleo en la preparación del proyecto. El Ayuntamiento dio formalmente su consenso al proyecto en julio de 1996 a través de la decisión de la Junta nº 2479/96.

Los comienzos del proyecto de teletrabajo

Los 50 empleados implicados eran 20 administradores municipales, 10 arqueólogos, 7 sociólogos, 4 operadores culturales, 4 gráficos, 2 ingenieros y 3 informáticos. Cada uno de estos individuos fue elegido por sus jefes y todos estaban muy motivados para trabajar de forma autónoma y gestionar su propio trabajo. Para poder ser aceptados en el proyecto, los trabajadores tenían que saber utilizar equipos informáticos y desempeñar actividades controlables.

Las cuestiones relacionadas con el control del trabajo realizado y la organización del teletrabajo se resolvieron mediante acuerdos individuales entre cada trabajador y sus superiores.

Las actividades desarrolladas en forma de teletrabajo incluían el trabajo con archivos históricos, la elaboración de datos, la redacción de documentos e informes, el dibujo técnico, el análisis de datos ambientales, etc.

Mientras que gran parte del teletrabajo se realizó en los hogares de los trabajadores, la segunda alternativa consistía en utilizar un telecentro dirigido por el consorcio Roma Tra.De.

Organización formal del proyecto

La deliberación 2479/96 del Cabildo, que aprobaba el desarrollo del experimento sobre teletrabajo, aclaraba la estructura del programa, haciendo hincapié en su importancia ambiental y sus lazos con el proyecto Roma Tra.De. La deliberación vino precedida por dos circulares de autorización que los jefes de personal les mandaron a los directores de departamento del Ayuntamiento, en las que se les informaba acerca de las características del proyecto y se les invitaba a colaborar en el mismo. Las circulares no eran prescriptivas, pero sugerían, entre las actividades más adecuadas para el teletrabajo, el trabajo off-line y el relacionado con proyectos definidos con anterioridad.

El departamento de personal también se vio envuelto en el programa de teletrabajo, con la participación de seis miembros de dicho departamento. Se creó un grupo de trabajo para analizar los resultados del proyecto, mantener los contactos con el consorcio Roma Tra.De. y redactar un informe final al término del proyecto. El grupo de trabajo celebró reuniones periódicas en el despacho del Concejal de Personal y actuó como enlace entre todas las partes implicadas.
Aprobación del órgano de control, pero con la falta de consenso sindical

Los representantes sindicales expresaron fuertes dudas acerca de las disposiciones relacionadas con el proyecto, aunque sin entablar contenciosos formales. Los sindicatos autónomos se limitaron a hacer patente en un documento que desaprobaban la iniciativa. Los sindicatos se reservaron la facultad de plantear dudas y críticas eventuales en un futuro.

Algunas de las cuestiones controvertidas relacionadas con el teletrabajo -como por ejemplo el aislamiento del trabajador, el control de la productividad, el riesgo del trabajo a destajo, la disminución de las garantías de que gozan los trabajadores, la reestructuración de los procesos laborales y la globalización del mercado del trabajo- no se discutieron a fondo en el ámbito de este proyecto. Se pusieron de manifiesto grandes reservas ante la idea del trabajo en casa, afirmando que el teletrabajo debe consentirse únicamente en caso de poder acceder a un telecentro.

A pesar de estas críticas, los sindicatos no se quejaron formalmente de los puntos fundamentales de las soluciones adoptadas - como por ejemplo el uso de equipos propios, la falta de seguros legales para el teletrabajo desempeñado en casa, etc.

Aprobación de los directivos

La postura de los directivos era vacilante. Denotaba preocupación por las responsabilidades de las que debía hacerse cargo la administración en lo referente a la autorización de un trabajo que iba a desempeñarse en condiciones extraordinarias, por la posibilidad de suscitar críticas ligadas al procedimiento de selección de los teletrabajadores y por el problema que suponía el adaptarse a formas menos directas de supervisión y control de los trabajadores.
Para fomentar la discusión sobre el teletrabajo en el seno del Ayuntamiento, en octubre de 1996 se celebró un seminario público.

Evaluación del proyecto

Los objetivos medioambientales del proyecto, visto como una parte del proyecto Roma Tra.De., se resaltaron en comunicaciones de carácter público.

Desgraciadamente, la administración recortó algunos aspectos de la metodología científica prevista para el proyecto. Ello supuso que se echara en falta un enfoque científico de la preparación del proyecto, por ejemplo, cuando se les solicitó a los participantes que rellenaran unos módulos muy complicados relacionados con sus programas y desplazamientos.

Sin embargo, los asesores e investigadores entablaron un diálogo constructivo con el Ayuntamiento, y apreciaron el nivel de los problemas institucionales que presentaba el proyecto, así como los esfuerzos del Ayuntamiento para llevar a cabo el experimento.

El Ayuntamiento de Roma decidió seguir adelante con el proyecto sin estudios detallados sobre las cuestiones técnicas y organizativas correspondientes. La flexibilidad y la identificación de soluciones constituyeron quizás los factores más importante para el éxito del experimento. Esto confirma que el hecho de aprovechar las oportunidades de carácter práctico a medida que se van presentando puede resultar preferible, en estas fases, a una planificación abstracta.

Dado que el experimento no se había planeado de antemano hasta en sus más mínimos detalles, hubo una fuerte componente de improvisación. Al término de la fase inicial del proyecto se disponía de pocos datos científicos para una reflexión metodológica adecuada. Por lo tanto, es evidente que un programa de trabajo inteligente adecuado para el trabajo a distancia favorece las microsoluciones y el desarrollo orgánico del sector.

Fuente: http://www.telework-mirti.org/

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