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Nota del 14/06/2006 ( Año:3 Volúmen: 90) |
| 15
de Junio de 2006
La
identificación por radiofrecuencia
(RFID)
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La identificación por radiofrecuencia
(RFID) es una tecnología que en su
aplicación más simple permite
ubicar objetos simultáneamente sin
necesidad de disponerlos en una línea
de vista, como es el caso del código
de barras. |
La identificación por
radiofrecuencia (RFID) es una tecnología
que en su aplicación más simple
permite ubicar objetos simultáneamente
sin necesidad de disponerlos en una línea
de vista, como es el caso del código
de barras. Estos sistemas, básicamente,
tienen tres elementos: el tag (etiqueta) que
contiene un número único, el
lector de tags y la aplicación que administra
la información recabada.
En el corto plazo esto no
será parte
de la experiencia directa del consumidor; concluye
un reporte de AMR Research publicado en diciembre
pasado. Solo a nivel industrial, compañías
como HP, Boeing y Procter & Gamble, entre
otras, ya utilizan esta tecnología para
afinar los procesos de la cadena de abastecimiento.
De todas maneras, son muchos
los usos posibles a nivel masivo en el futuro.
Por ejemplo llegar
a la caja del supermercado y que la adición
sea un proceso automático realizado
en pocos segundos (Wal-Mart y Metro Group de
hecho ya están haciendo pruebas en este
sentido)
Y desde el momento que el
tag también
puede informar el posicionamiento de una persona,
o teniendo en cuenta que existen tags “inteligentes”,
sensibles a factores como humedad o temperatura,
y que además de identificarse pueden
recibir y procesar información, solo
hay que dejar volar un poco la imaginación.
Si las posibilidades son inagotables,
la seguridad que puedan garantizar es el
gran tema. Recientemente
el CDT (Center for Democracy and Technology),
luego de un año de estudio, publicó un
documento analizando esta problemática.
Allí afirma que la preocupación
por la seguridad –a diferencia de otras
experiencias digitales- debe ser constitucional
al despliegue de esta tecnología, y
no algo que se vaya pensando a medida que surgen
los problemas.
A modo de recomendación, el CDT señala
que las compañías no deberán
incluir tags secretos en sus productos, que
los consumidores deberán tener la posibilidad
de destruir o desactivar el tag y que las empresas
deberán informar de manera clara y precisa
cuándo se recolecta información
vía RFID y si la misma se relaciona
con perfiles de usuario existentes.
En una época donde las teorías
de la conspiración son aceptadas como
explicación del mundo, sin un especial énfasis
en las buenas prácticas, está tecnología
tan interesante correrá el riesgo de
ser demonizada por el propio consumidor.
Joaquín Frías |