Sociedad de la Información y el Conocimiento



Marina Riegner
marinariegner@ciudad.com.ar

1 de noviembre de 2007
Una contradicción en Second Life

¿Quién podría imaginar que el Linden Lab, la empresa que le da soporte tecnológico a Second Life contrata a su personal para que trabaje en determinadas ciudades? Acaso ¿el teletrabajo no debería ser la norma en ese entorno?


Second Life es la comunidad virtual más grande y famosa del planeta. Creada en 2003, por sus propios residentes, hoy es habitada por millones de “pobladores” que no sólo están representados por un nickname sino que son personajes visibles y tridimensionales como todo el “mundo” que los rodea. ¿Quién podría imaginar que el Linden Lab, la empresa que le da soporte tecnológico a Second Life contrata a su personal para que trabaje en determinadas ciudades? Acaso ¿el teletrabajo no debería ser la norma en ese entorno?

Para quien quiera escaparse por un rato de esta dura realidad cotidiana, el Linden Lab trae buenas noticias. Es posible una segunda vida en esta vida. Algo así como un segundo mundo, gestado en el primer mundo y cuyas mieles también pueden ser gozadas por los habitantes del tercer mundo.

Pero una cosa es comprar terrenos en la comunidad virtual, disfrutar de los recitales de Susan Vega y hacer buenos negocios en Second Life y otra es tener una oportunidad laboral. En el pasado mes de abril, el Linden Lab publicó un aviso en el cual se solicitaba un Editor de Contenido Web. Uno de los principales requerimientos del candidato debía ser la familiaridad con Second Life ya que el aspirante tenía que entender a la comunidad de residentes. También se pretendía capacidad de trabajo en equipo y un gerenciamiento de proyectos simultáneos. Además, se solicitaba que el candidato tuviera habilidades comunicacionales para dirigirse a las diversas audiencias.

Otros requisitos del extenso aviso eran: habilidad para manejar el propio trabajo, facilidad de relación con diversos equipos y departamentos y capacidad para establecer prioridades y utilización del tiempo de manera efectiva.

Hasta aquí un trabajo típico de la era digital. Sólo había una sorpresa, al lado del ítem lugar de trabajo figuraban las ciudades norteamericanas de San Francisco, Mountain View, Seattle y Boston así como la localidad inglesa de Brighton. Los “cuarteles” de la compañía repartidos en cinco ciudades. Es un adelanto respecto de la era industrial, en el cual la fábrica estaba en un sólo lugar. Pero una concepción atrasada, respecto de la sociedad de la información dónde los “cuarteles” de la compañía pueden ser todas las ciudades del ancho mundo.

Asumiendo que el teletrabajo impone la barrera idiomática, restrinjamos los “cuarteles” a las ciudades de países angloparlantes. En verdad, la modalidad de teletrabajo sería la más pertinente para este tipo de tarea y en este tipo de empresa. ¿Quién podría imaginar que el empleado que tiene que editar el sitio Second Life debe concurrir todos los días a la oficina, con horario estipulado, como sucedía hace 50 años? Obviamente que su disponibilidad tecnológica no es la misma que otrora pero quizás la confianza que en él depositan sus jefes, sí lo sea.

Cuesta pensar que el Linden Lab no tenga la infraestructura tecnológica para dotar a su candidato de las herramientas necesarias, fuera del ámbito de sus “cuarteles”. También cuesta creer que el candidato a este puesto no tenga la formación para manejarlas fuera de los confines de la compañía. Además, un editor de contenidos no maneja información sensible como un gerente financiero o el presidente de la empresa.

Quizás luego de una corta capacitación, este aspirante debería marcharse hacia su lugar a obtener resultados y no a concurrir diariamente a una oficina. Un ritual tan típico de esta primera vida, que no debería replicarse tan automáticamente en la segunda vida.

MARINA RIEGNER.

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