Sociedad de la Información y el Conocimiento


Mg. Sonia Boiarov
boiarov@caminandoutopias.org.ar

15 de julio de 2006
Participación Social en el Gobierno de la Ciencia y la Tecnología

Estuvimos en la última conferencia del Ciclo de Cultura Científica que ofreció el profesor José Antonio López Cerezo organizado por la OEI que se dictó el 5 de julio en el Centro Cultural de España en Buenos Aires.

La idea de la charla era mostrar la importancia de la "participación". Para ello se introdujo al tema a través de interesantes paradojas que se dan en la sociedad contemporánea por los profundos cambios provocados por la ciencia y la tecnología.

Hizo referencia a una conferencia de la Ministra de Educación y Ciencia de España donde mostraba estadísticas de ciencias y tecnología en España basadas en una encuesta que se había realizado. Datos que eran parecidos a los arrojados por estadísticas en Colombia y también en Argentina. El análisis de la encuesta presentaba ciertas incongruencias a las cuales la Ministra se había hecho eco. Entre ellas mostraba que la sociedad española daba un respaldo definido a la ciencia y a la técnica pero por otro lado era consciente de ciertos riesgos, de ciertos efectos negativos, de ciertas cautelas que es necesario mantener en algunas líneas y áreas de investigación.

Hay algunos lemas que se utilizan hoy para describir a esta sociedad que ha sido transformada como efecto de la ciencia y la tecnología. Se habla de sociedad de la información, de aldea global, de sociedad del conocimiento. Todas las expresiones muestran la centralidad que hoy día ocupa la ciencia y la tecnología en todos los países y no solo en los más industrializados. Pero es también un estado de cosas, una profunda transformación social que no se ha visto libre de tensiones. Puesto que convivimos con cambios vertiginosos pero que al mismo tiempo intenta mantener ciertos valores y cosmovisiones anteriores. Esto se expresa en ciertas paradojas del mundo moderno.

Para hablar de participación partió de cuatro paradojas centrales que definen las nuevas condiciones de vida de los ciudadanos en la sociedad de la información.

La primera es la "Paradoja del riesgo: Cuanto mejor vivimos, más nos quejamos"

Es muy frecuente encontrarla en los medios a través de las protestas sociales de los actores más diversos. A medida que mejoramos nuestra condición de vida, nuestra vida es más larga, las protestas acerca de los riesgos, incertidumbres, carencias y amenazas se incrementan.

La segunda es la "Paradoja de la cultura: Cuanto más sabemos más ignoramos"

A medida que hay más información disponible, mejoran las comunicaciones y la enseñanza de las ciencias en la escuela vamos descubriendo nuevas parcelas de desconocimiento o ignorancia. Es decir que cada vez somos más cultos pero también más ignorantes.

La tercera es "El dilema: cuanta más información tenemos menos poder poseemos"

Aparecen nuevas incertidumbres hacia el camino al que nos conducen esas nuevas tecnologías, pero si esperamos lo suficiente para reunir la información tenemos cada vez menos poder para producir modificaciones

La cuarta es la paradoja de la Ciencia Post-normal: "cuanto más conocemos un tema más discutible se vuelve"

Cuando conocemos un tema en profundidad, más perfiles nuevos, más dimensiones, más aspectos que incrementan la diversidad del tema descubrimos, más problemático se vuelve.

La sociedad post-industrial requiere de una nueva mirada y para ello se apoyó en cuatro grandes observaciones que tratan de aclarar y resolver a las cuatro paradojas:

La primera observación es que la sociedad post-industrial no es una sociedad de la información sino una sociedad del conocimiento.

Hay una gran diferencia entre ambas. Recordemos que diferente posición tenía Javier Echeverría, que decía que para entrar a la sociedad del conocimiento todavía nos faltaban décadas.

Para fundamentar su posición López Cerezo explicó que uno de los primeros usos de la frase "Sociedad del Conocimiento" se encuentra en el libro "El advenimiento de la sociedad post-industrial" que Daniel Bell escribió en el año 73 y que sigue recomendando por lo actual del mismo ya que el autor vislumbraba muchos de los efectos que serían inducidos por la creciente centralidad de la Ciencia y la Tecnología, tanto en los modos de organización social, la productividad, y el ejercicio del poder. Daniel Bell habla en su libro que la sociedad post-industrial es una sociedad del conocimiento debido a la presencia cada vez mayor del conocimiento en la innovación y en la sociedad en general.

Daniel Bell no fue el único que utilizó el término Sociedad del Conocimiento, otros autores incluso de los años 60 ya acuñaban esta frase y posteriormente se sumaron muchos más. Incluso Castells que utiliza Sociedad Informacional se aproxima al concepto de Sociedad del Conocimiento con un concepto de información muy amplio.

En los años 90 comienza a difundirse la frase "sociedad de la información" pero es una frase mucho más restringida ya que hace referencia a las transformaciones contemporáneas y sobre todo a los modos de producción por efecto de tres grandes tecnologías: las telecomunicaciones, la informática, y la microelectrónica, pero el poder científico transformador va más allá de estas tres tecnologías. Piensen por ejemplo en la ingeniería genética, en la diversidad de tecnologías que tienen una influencia extraordinaria en la atención médica, en la función alimentaria, en los sistemas de transporte, en los diseños urbanísticos de las ciudades, etc. que tienen cada vez mas presencia y relevancia en las políticas públicas. Otro fenómeno interesante que no está dentro de estas tres tecnologías es el de la desmaterialización de la producción, que es simplemente un efecto del concurso de los usos del conocimiento científico para obtener los mismos servicios o los mismos bienes con un consumo cada vez menor de materias primas. Pensemos en los productos cerámicos o los productos de vidrio donde la resistencia es cada vez mayor, con un grosor cada vez menor. Los motores de combustión interna cada vez tienen más potencia pero necesitan menor consumo de combustible para producir incluso rendimientos mayores. Estas son manifestaciones en el área económica que han surgido como producto del conocimiento. En el área política de salud, agropecuaria y hasta deportivas, la ciencia y la tecnología también tiene un rol preponderante.

En la esfera personal también tenemos una gran influencia a nivel de la conducta individual del conocimiento científico. Cuando vamos a un supermercado, no solo a nivel de los productos que podemos tocar sino también muchos resultados intangibles, inmateriales, son ya modificadores de nuestra conducta. Hacemos uso de nuestros conocimientos científico cuando podemos elegir un producto de acuerdo a sus componentes químicos, podemos observar sus calorías, o sus proteínas.

Muchas veces incluso ordenamos nuestra vida, para hacer algo en la casa, comer, o ir al baño en función de una programación televisiva, es que interactuamos con la tecnología y le damos una centralidad en el ordenamiento de nuestra vida cotidiana. Es extraordinario observar los modos en que la ciencia y la tecnología nos ha cambiado la vida.

La segunda observación la llama el reverso de la sociedad del conocimiento, es la sociedad del riesgo.

En el libro "La sociedad del riesgo" de Ulrich Beck se ofrece una mirada inteligente a la parte de las sombras, en modo metafórico, a la sociedad del conocimiento que describe como sociedad del riesgo. Beck sostiene de un modo muy sugerente y no exento de controversia, que el eje que estructura a las sociedades contemporáneas ha pasado de ser la distribución de los bienes a ser la distribución de los males. Hoy en día los agentes sociales se movilizan no para reclamar una más justa distribución de los bienes sino para reclamar una menos injusta distribución de los males, de los riesgos.

Más allá de las críticas que se hacen a sus sugestivas apreciaciones, hay una descripción muy interesante de la sociedad contemporánea por la identifica como sociedad del riesgo, que no es solo convivir con mayores amenazas que antes, sino que es mucho más que eso.

Él dice por ejemplo que por primera vez tenemos que hacer frente a peligros con características catastróficas, repentinas o larvadas. Chernobil es una catástrofe repentina pero la destrucción de la capa de ozono es larvada. Por otro lado los peligros de hoy no respetan fronteras, ni biológicas, ni geográficas, ni entre ricos o pobres, ni entre padres o hijos. En el pasado los riesgos estaban muy localizados. Afectaban a los trabajadores, al entorno industrial. Hoy día un derramamiento de petróleo, una explosión nuclear, la destrucción de la capa de ozono, afectan a los pobres, afectan a los ricos. Chernobil afectó a los ucranianos, a los rusos y también a los escandinavos. Afectan a los padres, a los hijos y a las generaciones que vienen. Esto es algo radicalmente nuevo y fue posible por el extraordinario desarrollo científico.

Hay otro rasgo que destaca Beck, que es que el riesgo ocupa un lugar central en la vida de las personas. Hoy todos tenemos que hacer frente a un gran número de decisiones arriesgadas que no se planteaban en el pasado. Tenemos una variada gama de alternativas para elegir y un gran conocimiento para aplicar en cada elección en función de los riesgos que vamos a correr.

Un tercer rasgo que señala Beck es la transformación de los peligros del pasado en los riesgos del presente. Hace algunos años una escuela se derrumbó en el norte de Italia. Allí murieron varios niños. Inmediatamente los padres pidieron responsabilidades políticas. ¿Porqué? Si fue un terremoto, una desgracia inevitable. Hace 100 años hubiese sido solo una desgracia inevitable y probablemente no se hubiese pedido que el alcalde dimitiera pero hoy es diferente. ¿Qué ha cambiado? "La ciencia y la técnica". Gracias a la ciencia se sabía que era una región sísmica. Gracias a la técnica es posible realizar previsiones antisísmicas. Por estos motivos cabía imputar responsabilidades políticas. Así la ciencia y la técnica ha transformado un peligro inevitable del pasado en un riesgo que puede ser objeto de responsabilidades por la acción u omisión de uno o más agentes sociales. Los riesgos son hoy personalizados, no son solo datos, ni números.

Señala López Cerezo que es importante observar que la sociedad del riesgo es la misma sociedad del conocimiento, y no otra. El riesgo es el anverso de la sociedad del conocimiento.

Paradójicamente la ciencia y tecnología que ha generado estos riesgos es la misma que puede solucionarlos. No se puede evitar a la ciencia y a la tecnología para evitar estos riesgos. No es posible. Por ejemplo se decía que en España en el año 2000 no había vacas locas. Eso no era verdad, lo que no se tenía era técnica de detección lo suficientemente eficientes. Lo que se necesita es ciencia que pueda detectar los riesgos y les pueda hacer frente.

La tercera observación es que la sociedad del conocimiento es una sociedad de la incertidumbre.

Un ámbito que se ha desarrollado mucho es la investigación científica sobre el riesgo, que tiene características diferenciadoras de la imagen popular de lo que significa hacer ciencia y representa de modo bastante fiel el nuevo tipo de ciencia que tiende a imponerse en las últimas décadas. Diversos autores llaman de formas diferentes por ejemplo: modo dos del conocimiento, ciencia post-normal, ciencia reguladora, ciencia post-académica, trasciencia, tecnociencia. Lo cierto es que es un nuevo modo de generar conocimiento vinculado a las agencias o departamentos de los gobiernos o de las industrias y con una creciente implantación en las universidades.

Aunque no hubo tiempo para analizar cada uno de los términos señaló el concepto de ciencia post-normal para compararlo con la forma de hacer ciencia tradicional. El término es de un argentino llamado Silvio Funtowicz que lo desarrolló junto con un británico llamado Jerry Ravetz. Él dice que la ciencia tradicional forma parte del imaginario colectivo, es la que podemos encontrar en los manuales de divulgación, tiene claros estándares para formular el consenso científico, tiene reglas metodológicas muy claras acerca de cual debe ser el nivel de la evidencia requerible para tener cierto tipo de conclusiones y tiene también un procedimiento a seguir, etc. etc.

Esta ciencia no ha desaparecido pero tiende cada vez a dejar más espacio a un nuevo modo de producción del conocimiento que se distingue por dos grandes atributos: el primero es el nivel de impacto y el segundo es el nivel de incertidumbre. La urgencia en la toma de decisiones hace imposible lograr consensos, no hay tiempo para recopilar toda la evidencia relevante, es una ciencia que a veces se expresa con muchas voces porque hay distintos intereses en juego de los diferentes actores sociales, muchas veces produce resultados controvertidos que adquieren visibilidad social que provocan diferentes reacciones sociales a veces lideradas por ONG´s. Está sujeta a estándares de evaluación diferentes a los de la ciencia normal de laboratorio. Es una ciencia "politizada", no quiere decir que sea una mala ciencia. Es una ciencia necesaria pero es una ciencia que no puede ir más allá ya que no hay tiempo para recoger más evidencia. Por ejemplo, si tenemos que tomar decisiones sobre una sustancia que es nociva para la salud o el medio ambiente, hay que hacerlo en un plazo razonable. Por lo tanto es un nuevo tipo de producción de conocimiento que cada vez tiene más implantación en el mundo actual.

La cuarta observación es la politización de la ciencia y la cientificación de la política que ha dado lugar a una mayor participación social en el gobierno de la ciencia y de la técnica.

Con respecto a la cientificación de la política, habla de que la ciencia cada vez tiene un papel más importante en el diseño de las políticas públicas y requiere que cada vez los ciudadanos se involucren más en el conocimiento científico para que no sean ajenos a las políticas.

Por el otro lado la politización de la ciencia plantea el abrir las políticas públicas a la opinión y al conocimiento de los agentes sociales tradicionalmente excluidos. Ello significa que no solo los agentes sociales formados por los expertos, la empresa privada, o la banca intervienen en el diseño de políticas. Hoy día hay una diversificación de agentes sociales que pujan en la arena política por hacer valer sus puntos de vista e intereses.


La última diapositiva no la iba a poner pero luego decidió que sí. Se refería a que si partimos de la sociedad de la información y luego del conocimiento, deberemos llegar a una sociedad de la sabiduría. Término controvertido en los ámbitos académicos porque tiene una connotación de valor y muchas veces no es vista como apropiada.

Pero es importante dar un paso más allá, no solo hablar de conocimiento sino de conocimiento orientado por valores, que es en lo que consiste la sabiduría.

José Antonio López Cerezo

Profesor Titular Habilitado como Catedrático en la Universidad de Oviedo y Coordinador Académico de la Red Temática "Ciencia, Tecnología, Sociedad e Innovación" de la Organización de Estados Iberoamericanos. Sus últimas publicaciones incluyen Ciencia y política del riesgo (con José Luis Luján, Alianza, 2000), Ciencia, tecnología y sociedad en el cambio de siglo (edición con J.M. Sánchez Ron, Biblioteca Nueva, 2001), Políticas del bosque (con Marta González, Cambridge University Press/OEI, 2002), La democratización de la ciencia (editor, Erein, 2003), Studies in Science, Technology and Society (edición con A. Ibarra, 2003) y el libro de próxima aparición El triunfo de la antisepsia (Fondo de Cultura Económica, 2006)

Fragmento de la conferencia dictada el día 5-7-2006

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