Recursos Humanos


Pilar Moncayo
1 de Abril de 2009
EL TELETRABAJO

En el contexto del mercado laboral global inmerso en crisis económicas de incalculables consecuencias con tasas gigantescas de desempleo y subempleo, las relaciones laborales han entrado en un proceso de redefinición, con nuevas formas de contratación y modalidades de trabajo, en función de los requerimientos de las economías y de las personas.

Dentro de ese esquema, las tendencias mundiales que prevalecen y se van fortaleciendo cada vez más, favorecen la movilidad de talentos, la flexibilidad laboral, la adaptabilidad al cambio, la valoración a las personas en el marco de la responsabilidad social, el desarrollo de las comunicaciones y la cultura de servicio. Es, justamente ahí, donde emergen nuevas formas de trabajo como el teletrabajo, los teleservicios, el trabajo autónomo y el autoempleo.

En este escenario, el TELETRABAJO emerge como una opción para la generación de empleo, siendo principalmente los jóvenes que ingresan al mercado laboral, las personas de edad avanzada así como los discapacitados, parte fundamental de esta nueva forma de trabajo que no requiere presencia física y puede desarrollarse mediante el uso de tecnologías de información y comunicación (TIC).

En Ecuador, esta forma de trabajo, está en un proceso importante de crecimiento,  se la relaciona con ventas por teléfono (telemarketing, call center).  Y muchos de quienes preguntan ¿qué es el teletrabajo?, no reparan en que justamente ellos son teletrabajadores. Y es que el teletrabajo es toda forma de trabajo a distancia que utiliza internet, telefonía celular o salas virtuales.  Algunas de las modalidades de teletrabajo son: 

  • Lectura e investigación en la web
  • Diseño de páginas y herramientas web
  • Promoción virtual de eventos, productos y/o servicios
  • Call center
  • Digitación, secretariado
  • Modelo virtual de gestión
  • Asesoría/consultoría de todo tipo
  • Bolsa de empleos
  • Comunicación social
  • Capacitación y desarrollo
  • Educación a distancia
El gran salto que se produjo de la sociedad industrial a la del conocimiento se manifiesta en un uso cada vez más generalizado de las TIC. La revolución del conocimiento, cambió nuestra dinámica diaria.

Así como en el pasado, los seres humanos respondieron a las cambiantes circunstancias de su quehacer y desarrollaron cambios tecnológicos. Hoy lo están haciendo mediante las TIC. Por ello, el teletrabajo llegó para quedarse y, muy probablemente, es una alternativa de solución frente a las consecuencias derivadas de escenarios de recesión y adversidad. Las organizaciones y los países ya piensan que estar preparados es crucial para su supervivencia en un mundo en el que el éxito depende de la capacidad de aprendizaje, innovación, adaptabilidad y flexibilidad. En esas condiciones, lo que más necesitamos es justamente capacitar y desarrollar a nuestro principal activo: el capital humano, pero sobre todo retenerlo. Es ahí cuando visualizamos que el teletrabajo abre un nuevo horizonte en las relaciones entre ese capital humano y las empresas y los países. En este contexto la independencia, autonomía y proactividad, así como la disminución de costos fijos en los aspectos logísticos (metros cuadrados, movilización, alimentación), contratos que se basan en proyectos, cumplimiento de objetivos y metas, horarios acordes a la organización personal del teletrabajador, se vuelven elementos que contribuyen a una mayor inclusión social e inserción laboral, menor contaminación ambiental, mayor productividad y competitividad y lo mejor: LIBERTAD CON RESPONSABILIDAD.

El teletrabajador se vuelve dueño de su tiempo y responsable por sus resultados. Y, en esa medida, esta modalidad se ha convertido en la esperanza para muchos sectores desplazados y vulnerables de nuestra región.

La movilidad de talentos, la flexibilidad laboral, el desarrollo de las comunicaciones y la migración han cambiado nuestros paradigmas:

  • De mercado laboral local a mercado laboral global
  • De inamovilidad a movilidad
  • De trabajo en relación de dependencia a trabajo autónomo
  • De negocios al interior a negocios al exterior
  • De costos fijos a costos variables
  • De espacio físico a espacio virtual
  • De sectores a closters
  • De trabajo presencial a TELETRABAJO.

Este es el momento de mirar a los cambios como oportunidades y vencer el temor a la innovación.

Pilar Moncayo Escudero
PRESIDENTE ADPE/ADGHE
Asociación de Gestión Humana de Ecuador

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