Recursos Humanos


Marina Riegner
15 de Marzo de 2009
El teletrabajo como herramienta de Responsabilidad Social Empresaria

Aunque el teletrabajo no suele ser considerado una vía para lograr la Responsabilidad Social Empresaria (RSE), esta modalidad laboral tiene beneficios ambientales, sociales, económicas y familares que bien podrían ser consideradas socialmente responsables.

La Responsabilidad Social Empresaria (RSE) puede ser definida como un modelo de gestión enfocado a cubrir las necesidades económicas, sociales y ambientales de las empresas. Practicar el voluntariado corporativo en escuelas rurales o comedores de barrios carenciados, ejercer el mecenazgo en exposiciones o conciertos y trabajar mancomunadamentes con ONG de diversas áreas; suelen ser algunas de las políticas de la RSE. La pregunta es por qué nunca se considera al teletrabajo como una de las opciones posibles

Un buen ejemplo de esto fue el Segundo Foro de Responsabilidad Social Empresaria (RSE), organizado por el diario económico "El Cronista Comercial" y la revista de negocios "Apertura", que se realizó en octubre del año pasado. En la jornada, prestigiosos panelistas debatieron nuevas ideas y políticas sobre el tema. Sin embargo, el teletrabajo fue ignorado absolutamente. Pero, como veremos, esta modalidad laboral mediada por las TICs, tan propia de la Sociedad de la Información, tiene mucho que ver con la sustentabilidad económica, social y ambiental de las compañías.

En ese encuentro, el Ministro de Desarrollo Social de la provincia de Buenos Aires, Daniel Arroyo, dijo que los pobres se dedican muchas veces al cuentapropismo precario, dado que sus herramientas de trabajo cuentan con un atraso tecnológico de 20 años. En ese sentido, hizo hincapié en la necesidad de ofrecer microcréditos. Además, dijo que uno de los desafíos de su gestión era la inclusión laboral de jóvenes entre 15 y 24 años que no estudian ni trabajan. Los microcréditos podrían ofrecerse también para comprar computadoras y la inclusión laboral del colectivo juvenil podría darse, a través de la capacitación en TICs. Cabe destacar que un excesivo énfasis en la formación en oficios manuales podría significar una marginalidad futura. Quizás los microcréditos para comprar PCs y la capacitación en TICs podrían ser el modo de formar a nuevos teletrabajadores, una alternativa en tiempos de tanto desempleo y de creciente caída en la toma de personal por parte de las organizaciones.

Otra panelista, María Rigou, consultora en temas de RSE, dijo que las nuevas tecnologías crean nuevos modos de hacer negocios. Luego expresó que en este mundo "líquido", donde la constante es el cambio, es necesario tener una gran capacidad de adaptación. Un buen ejemplo de esto es el teletrabajo, paradigma laboral que requiere una absoluta autodisciplina y en el cual hay que trabajar por objetivos o resultados, más allá de los fines de semana, los horarios comerciales o los fines de semana.

Otro expositor, Alejandro Roca, director de Comunicaciones del Instituto Argentino de Responsabilidad Social Empresaria, habló de las diversas tendencias de la RSE en la Argentina y citó varios casos. Uno fue el de la compañía de cosméticos "Natura" que promueve el uso de envases reciclables. También aludió a la empresa ARCOR, que en alianza con UNICEF, intentó mejorar el valor nutricional de los niños produciendo un turrón con maní. Además se refirió al slogan de la marca de indumentaria "Ona Saéz" que es "Reciclar, reducir". El grupo "Sancor Seguros" tiene una campaña para prevenir los accidentes viales, un verdadero flagelo de la Argentina. La empresa de corralones de materiales para la construcción "Ferrocons" intenta promover el acceso de las personas con discapacidad a los espacios públicos. Todos estos ejemplos son, sin duda, muy loables. También sería interesante destacar que una implementación masiva del teletrabajo podría generar un impacto ambiental positivo (menor nivel de contaminación y uso de combustibles) y produciría una merma en el nivel de accidentalidad en calles, rutas y autopistas. Además, el trabajo a distancia suele ser inclusivo para las personas con discapacidad.

El disertante que más impacto causó en aquella jornada fue Bernardo Kliksberg, asesor de organismos y agencias interacionales tales como ONU, BID, UNESCO, OEA y OPS. Kliksberg señaló que la RSE tiene que ver en primer término con cómo la empresa trata a su personal. En ese sentido, instó a desconfiar de las compañías que no respetan el equilibrio trabajo-familia de sus empleados y discriminan a las mujeres de su dotación, pero que dicen estar "preocupadas" por sus relaciones con los consumidores, los proveedores, el medio ambiente y la comunidad en general.

Luego comentó la iniciativa de algunos países europeos de crear un certificado de calidad para las empresas "familiarmente responsables", destinado a aquellas compañías que consideren y traten adecuadamente a la familia de los empleados. Desde ya, esto trasciende las acciones puntuales corporativas para vincular al trabajador con su pareja y sus hijos (días de campo organizados por la empresa, contratación de espectáculos infantiles etc). La empresa "familiarmente responsable" será aquella que evite la existencia de los "niños horizontales", una tendencia por la cual cada vez más los chicos tienen como única interacción diaria con sus padres la lectura nocturna de un cuento. Y peor aún, en muchos casos, las interminables jornadas laborales hacen que los niños ya estén dormidos cuando ambos padres regresan a sus hogares. Pensemos cuánto podría ayudar el teletrabajo a revertir esta tendencia.

Preocupado por las cuestiones de la niñez, Kliksberg, que también asesora a UNICEF y al Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), se refirió al drama del trabajo infantil. En este sentido, contó el caso de los niños fabricantes de ladrillos en Lima (Perú) que presentaban altos niveles de intoxicación, un color amarillento en su piel y una muy baja expectativa de vida. Para combatir esta situación, el Programa PRONIÑO de Telefónica becó a las familias de los niños "ladrilleros" para que los pequeños pudieran ir a la escuela. Además, gracias al Programa "Una computadora por niño" ("One laptop per child", ideado por Nicholas Negroponte) los chicos reciben una capacitación en TICs muy personalizada. Esto les permitirá quizás salir del círculo de la pobreza y la marginalidad para, tal vez, poder integrarse en la Sociedad de la Información. Sería por demás auspicioso que el teletrabajo y todos los beneficios de las TICs se expandieran hacia todos los estratos sociales.

Por todo lo apuntado, se puede concluir que el teletrabajo es una verdadera herramienta de responsabilidad social empresaria y no debería quedar tan fuera de agenda cuando se debate sobre RSE.

MARINA RIEGNER.

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