Recursos Humanos

1 de Marzo de 2009
"SIGUE SIN CUMPLIRSE LA LEY DE CUPOS PARA PERSONAS CON DISCAPACIDAD"

Sonia Boiarov, licenciada en Relaciones del Trabajo y docente de la UBA



El En Argentina viven unos 2,2 millones de personas con discapacidad. Esa cifra implica que vive una en uno de cada cinco hogares del país. Pese a que hay leyes y normas que indican la obligatoriedad de cumplir con un cupo mínimo de inclusión laboral de personas con discapacidad dentro de la planta de personal, la realidad indica que ello no ocurre. En la Nación, al igual que en la Provincia, ese cupo es del 4% y en el Municipio del 5%.

Mientras que desde la Municipalidad de Córdoba estimaron que sólo hay un 1% de personas con discapacidad trabajando en su planta permanente, del Estado provincial no se pudo obtener la cifra oficial. Una de las formas de dar respuesta a esta población podría ser la implementación del teletrabajo como vía de inclusión al mundo laboral. Una investigación denominada "Telecapacitados" se adentró sobre el potencial inclusivo del trabajo a distancia a través de las tecnologías de la información y de las comunicaciones, donde la discapacidad deja de ser un factor relevante, tanto para la parte contratada como para la contratante.

Sonia Boiarov, licenciada en relaciones del trabajo, directora del Centro de Teletrabajo y Teleformación de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y coordinadora de la investigación realizada por la Asociación Argentina de Usuarios de la Informática y las Comunicaciones (Usuaria) resaltó algunos de los avances a Comercio y Justicia.

"Sigue sin cumplirse la ley de cupos para personas con discapacidad. Por dar un ejemplo, recientemente, en la ciudad de Buenos Aires difundieron que del 5 por ciento que obliga la ley, sólo se estaría cumpliendo el 0,32 por ciento. Si se impulsara el teletrabajo y se capacitara en esta modalidad, se podrían elevar esos porcentajes e incluso extenderlo a las empresas y no sólo a los organismos públicos", dijo Boiarov.

De la investigación, que incluyó encuestas a personas con discapacidad que querrían teletrabajar, surgieron algunos argumentos que deberían ser tenidos en cuenta a la hora de evaluar la modalidad para elevar el cumplimiento del cupo.

Por un lado, los encuestados manifestaron argumentos relativos a la movilidad y el transporte. Dijeron, por ejemplo: "Me cuesta mucho el traslado a mi lugar de trabajo, ya que tienen que acompañarme mi dos padres; porque a medida que avanzamos en edad, se hace dificultoso el traslado y desde la casa es más cómodo".

En cuanto a la arista económica, entre los testimonios manifiestan que moverse en taxi les resulta muy caro, "no hay transportes públicos adecuados, mi sueldo es bajo y necesito otro trabajo, crearía mi propio negocio y no tendría techo para crecer, quiero ampliar mis posibilidades".

En cuanto a la calidad de vida, relevaron expresiones de personas con discapacidad auditiva, quienes resaltan que el trabajar desde el hogar sería menos estresante y más productivo. "En mi actual trabajo interactuó mucho con personas y a veces me agota no ser capaz de seguir tantas conversaciones -me comunico por lectura labio facial-; me permitiría hacer algún deporte que necesito, sería menos cansador y más confortable, tendría menos dolores, compartiría mas tiempo con mi familia sin descuidar mi necesidad de ingresos, mi productividad sería mayor porque estaría más cómodo", dijo uno de los encuestados.

Fuente: http://www.comercioyjusticia.com.ar/pagina.asp?id=9825

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