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Hugo
Alconada Mon
Corresponsal en EE.UU.
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| 15
de septiembre de 2006
Los
workaholics , blanco de castigos |
Por
el impacto en los costos laborales
En EE.UU., cada vez más empresas obligan a sus empleados a tomarse sus
días libres y a desconectarse |
WASHINGTON.- "BZZZ, BZZZ, ¡BZZZZZ!" Son
las 7 de la mañana y no es el despertador.
Es la mezcla de teléfono celular, agenda
y PC que avisa que ya hay 50 e-mails esperando
respuesta. Es domingo y está en su casa,
pero está trabajando. Como en los anteriores
20 fines de semana y como en los próximos
también. Tiene la cabeza quemada, mal
carácter y su pareja está furiosa.
Es
el workaholic , el "adicto al trabajo".
Ahora, las empresas estadounidenses decidieron
castigarlo. Lejos de premiar su dedicación,
cada vez más firmas norteamericanas
obligan a sus ejecutivos y empleados a tomarse
sus francos, sus vacaciones y más también,
si es necesario. No lo hacen por bondad. Confirmaron
que así mejora la productividad, bajan
los costos laborales y mantienen un buen clima
de trabajo.
Algunas
empresas exigen incluso que los teléfonos
celulares, las Palm Treos y otros aparatos
similares que mantienen a los suyos conectados,
pero con un stress galopante, sean apagados
durante sus francos.
PricewaterhouseCoopers
estableció ya
una tradición para forzar el reposo.
Cierra todas sus operaciones en Estados Unidos
desde la víspera de Navidad y hasta
después de Año Nuevo. "Se
dan como feriados para todos. Si alguien debe
quedarse porque lo necesita un cliente, se
queda; si no, tiene que cortar", cuenta
a LA NACION Paula R., una argentina que trabaja
para el gigante de las auditorías en
esta capital. "Este año el 4 de
julio cayó martes y entonces dieron
franco el lunes para todos. Lo mismo ocurre
para el Labor Day o Memorial Day", cuenta.
Durante el receso de fin de año o en
los francos especiales, se desalientan las
llamadas e incluso los e-mails. "Si enviás
un mail un sábado, al pulsar «enviar» te
informa ´¡Es fin de semana!",
para que lo pienses dos veces", detalla
Paula.
Otras
compañías van más
allá: dan puntajes más bajos
a sus empleados que no saben desconectarse.
Eso significa sueldos más bajos y premios
anuales reducidos. En esa línea más
dura figura la American Management Association,
una compañía especializada en
mejorar la eficiencia de otras empresas, que
reduce las calificaciones de sus empleados
si violan sus tiempos libres. ¿Por qué?
Porque demuestran que no son eficientes.
Workaholic
Anonymous tiende una mano a aquellos que
lo necesitan en California. Y en Chicago,
el Sheraton ofrece un servicio más directo
para quien necesite decir basta: bloquea sus
celulares, aparatos electrónicos y computadoras
portátiles.
El
primer objetivo de las empresas es que sus
empleados se tomen sus vacaciones, algo
cada vez más inusual en Estados Unidos,
uno de los países industrializados donde
se consagran menos días al descanso
anual: entre 10 y 14 días, en comparación
con las tres semanas de Japón o las
seis semanas de Francia. Lo notable es que,
a pesar de esto, uno de cada tres norteamericanos
no se toma todas sus vacaciones. Y entre los
que cortan por unos días con su oficina,
la mayoría sigue conectada por e-mail
y teléfono.
Eso
representa un problema para un número
creciente de empresas. Los empleados que se
sienten agobiados son más propensos
a cometer errores, a resentirse con sus jefes
y a pelearse con sus colegas, recuerda el presidente
del Instituto Familias y Trabajo, Ellen Galisnky.
También suelen enfermarse y deprimirse
más.
"Hay un punto de no ganancia", señala
el director de investigaciones del Employers
Group, Juan García, cuando una firma
acumula demasiadas horas de trabajo y pocas
de descanso. Al revés, la productividad
crece cuando los empleados saben cuándo
parar.
Por Hugo Alconada Mon
Corresponsal en EE.UU.
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