recursos humanos

Dafne Plou*
daphne@uolsinectis.com.ar
 

15 de marzo de 2004
EL CIBERESPACIO: OTRO BUEN LUGAR PARA EL ACTIVISMO DE LAS MUJERES

La década de los 90 marcó un hito importante en la participación del movimiento de mujeres y feminista en la discusión de políticas en el nivel internacional.

La década de los 90 marcó un hito importante en la participación del movimiento de mujeres y feminista en la discusión de políticas en el nivel internacional. La serie de grandes conferencias convocadas por la Organización de Naciones Unidas (ONU) en ese período abrió un espacio importante para el fortalecimiento del trabajo y la incidencia de la sociedad civil en este campo. Las mujeres no dejaron pasar esta oportunidad de hacer escuchar su voz ni de insistir en que el análisis de género debía atravesar todas las decisiones políticas, en todas las áreas.

Fueron las conferencias mundiales sobre Población y Desarrollo, en El Cairo, en 1994, y la IV Conferencia Mundial de la Mujer, en Beijing, en 1995, las que más convocaron el activismo de las mujeres. En México, la directora de una organización de mujeres muy involucrada en el trabajo por los derechos de la mujer y particularmente preocupada por hacer más participativa toda la discusión en torno a la salud sexual y reproductiva que dominaba las discusiones en torno a la conferencia de El Cairo, comenzó a recorrer las zonas alejadas del país para llevar adelante reuniones informativas y organizar paneles y debates sobre un tema tan controvertido. Los grupos de mujeres estaban ávidos de información y tanto el teléfono como el fax resultaban demasiados caros como para recibir las noticias a tiempo, ni hablar de un correo lento, donde las cartas se perdían fácilmente.

El correo electrónico, que recién comenzaba a conocerse entre los movimientos sociales como una herramienta de comunicación rápida y versátil, abrió la posibilidad de llegar velozmente a organizaciones de todo el país con boletines de noticias que permitirían el acceso a tiempo a la información necesaria para concretar las intervenciones y las acciones de cabildeo. Se facilitaba así la posibilidad de que las propuestas de las mujeres fueran consideradas en las discusiones públicas y a la hora de redactar las documentos que darían sustento a las decisiones que se tomarían en la conferencia. De esta manera nació Modemmujer (www.modemmujer.org), una organización que continúa ofreciendo semanalmente sus servicios de información y comunicación en toda la región, y que se ha constituido en uno de los referentes en materia de noticias y documentación producidos por el movimiento de mujeres y feminista latinoamericano.

En una evaluación reciente de sus servicios, Modemmujer constató que un buen número de sus suscriptoras se habían sentido fortalecidas en sus acciones y en su perspectiva de género por esta información electrónica, y que hasta habían participado en demostraciones públicas concurriendo a las convocatorias dadas a conocer a través del boletín. En la actualidad, existen numerosos boletines electrónicos en la región latinoamericana que dan a conocer la información que se produce en el seno del movimiento de mujeres y a partir de las mujeres insertas en los movimientos sociales. Así es posible conocer las actividades y el pensamiento de mujeres de las más diversas extracciones sociales y políticas, como así también de los movimientos de mujeres indígenas y negras.

Fortaleciendo el trabajo en red
Las organizaciones de mujeres siempre fueron buenas para trabajar en red, vinculándose de un modo horizontal y compartiendo información y recursos. El correo electrónico y el trabajo en listas electrónicas que se difundieron rápidamente en el movimiento de mujeres y feminista hace una década, permitieron el surgimiento de numerosas redes de mujeres, algunas informales, otras más organizadas, que dieron lugar a intercambios y trabajos que lograron recoger frutos interesantes en favor de los derechos de las mujeres .

En la actualidad, un uso más amplio de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación han contribuído a una fuerte presencia del movimiento de mujeres y feminista en Internet, el nuevo espacio de comunicación virtual que facilita un abanico insospechado de oportunidades de intercambio y de comunicación.

En este espacio, las mujeres construyen nuevas redes virtuales en base a sus temas de preocupación, a sus ocupaciones y profesiones, a sus intereses y talentos, a sus tareas en la comunidad, a su perspectiva y filosofía de vida. Las redes sirven para fortalecer tareas, para planificar de manera conjunta, para apoyarse mutuamente y para lograr una voz unida en el momento de reclamar por sus derechos. También permiten que las mujeres incidan de manera conjunta en los niveles nacional e internacional, al poder elaborar planes de trabajo en común, concertar campañas de difusión y llegar a las autoridades con petitorios, denuncias y llamados a concertar políticas públicas que tengan en cuenta la perspectiva de género y la equidad para varones y mujeres en el logro de metas tan candentes como la superación de la pobreza y el acceso a una vida digna para todos y todas.

Obstáculos y dificultades
Pero, como en todos los campos de la comunicación social, existen dificultades para las mujeres en el ámbito de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación. Las relaciones de poder que marcan las relaciones de género en la sociedad y las inequidades que resultan de las mismas, se reflejan en el acceso de las mujeres a esta tecnología.

Por ejemplo, si bien las estadísticas señalan un uso casi equitativo de las TIC por parte de varones y mujeres en el trabajo de oficina hace falta diferenciar cuantas mujeres sólo acceden para realizar tareas puramente rutinarias y cuantas están realmente aprovechando las TIC para crear contenidos, planificar, obtener nuevos conocimientos, o trabajar en equipos interdisciplinarios, prácticas laborales mucho más comunes en el personal masculino. Tampoco faltan los ejemplos que señalan que, por cuestiones culturales y sociales, a las mujeres se les niega a priori el acceso a las TIC, por considerar que ellas no son buenas para ocuparse de cuestiones relativas a la tecnología y deben dejar esa responsabilidad al varón.

En pleno siglo XXI, son muchos los estereotipos y prejuicios que deben superarse en la relación entre los géneros, entre ellos los referidos al uso, acceso y creación de la tecnología más sofisticada, como las TIC. Para ello será necesario que los cambios sociales y culturales que apuntan a construir sociedades más justas y equitativas, sin discriminaciones de ningún tipo, contemplen también la equidad de la participación de mujeres y varones en este campo.

El ciberespacio ya es un lugar probado para el activismo del movimiento de mujeres y feminista y las metas logradas en menos de una década en materia de articulación, creación de contenidos y participación dan prueba de ello. Pero para que la equidad en el uso y apropiación de esta tecnología sea real, será importante que existan políticas activas que derriben las barreras que han entorpecido la participación plena de las mujeres en este campo.

* Periodista y comunicadora social. Posgrado en Políticas Públicas de la Mujer, FLACSO-Argentina, coordinadora del Programa de Apoyo a las Redes de Mujeres en América Latina y Caribe, de la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones (PARM-APC). Investigadora en temas de comunicación social, nuevas tecnologías de la información y la comunicación y género.

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