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Andrés
Vallejo
andres@sincaret.com.ar
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1
de agosto de 2008
Priorizar
mí calidad de vida |
En
los comienzos, a los 25 años,
inicié mi actividad laboral
con horario fijo, de 9 a 18 horas.
Mi lugar de residencia, Zona Norte,
me obligaba a ocupar solo en viajar,
3 horas, todos los días. Luego
de 2 años, tome la decisión
de renunciar.
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Desde
hace aproximadamente tres años me
encuentro atravesando la experiencia del
teletrabajo. Esta situación me ha
ido llevando por diferentes instancias. Frente
a una de ellas, en un diálogo con
los directores del Centro de Teletrabajo
y Teleformación, surge la posibilidad
de escribir este artículo.

Podría pensarse que, en relación
con el artículo publicado en la edición
anterior “2000-2008: Etapas del desarrollo
del teletrabajo”, se encuadraría
mi experiencia personal. Dado que el mismo
hace referencia a una tercera etapa del desarrollo
del Teletrabajo, donde se afirma que se debe “mostrar
a las empresas que el teletrabajo puede acompañar
el desarrollo y el crecimiento dando prioridad
a los recursos humanos, hay que PRODUCIR RESULTADOS
trabajando para la inclusión laboral.”
Para comenzar, hace 5 años aproximadamente
que trabajo en una pequeña empresa,
ubicada en Capital Federal, que se dedica a
la prestación de servicios de marketing. En
los comienzos, a los 25 años, inicié mi
actividad laboral con horario fijo, de 9 a
18 horas. Mi lugar de residencia, Zona Norte,
me obligaba a ocupar solo en viajar, 3 horas,
todos los días.
Luego
de 2 años, tome la decisión
de renunciar. Principalmente, esta decisión
se debió al nacimiento de mí primer
hija. Ya cansado de perder tiempo y dinero
en trasladarme tan lejos y con el apoyo de
mi mujer, decidí buscar un trabajo cercano
a mi domicilio. No tenía grandes aspiraciones
para comenzar. Me interesaba, encontrar un
trabajo en el que gane lo mismo, hasta un poco
menos inclusive, pero que me permita obtener
el tiempo necesario para estar con mi familia.
En definitiva, todo apuntaba a priorizar mí calidad
de vida y la de mí entorno.
Es
aquí donde comienza mí “Carrera
de Teletrabajador”. A solo dos meses
de haber iniciado mi nuevo trabajo como vendedor
por objetivos, en una empresa de servicios
de la zona, sucede un acontecimiento absolutamente
imprevisto: mi antiguo jefe, me propone iniciar
un proyecto de trabajo junto con él.
Luego de evaluar las opciones, decido aceptar
dicha proposición, a partir de la cual
comienzo a desarrollar dos actividades laborales
simultáneamente.
A
pesar de que las condiciones laborales no
eran las mejores, ya que en ambas mi sueldo
no estaba blanqueado, mi objetivo continuaba
cumpliéndose: trabajaba desde mi casa
y tenía tiempo para dedicarle a mi familia,
objeto que me había movilizado en un
origen.
Luego
de unos meses, mi antiguo jefe me ofrece
un “contrato” de mejores condiciones
laborales, más fijo y estable, en el
que pudimos acordar un escenario ventajoso
para ambos. Paralelamente, mi experiencia en
la nueva empresa terminó, pero seguí manteniendo
mi antiguo trabajo con mis nuevas condiciones,
ya como teletrabajador “formal”.
La
empresa con el tiempo comenzó a
crecer, tanto en facturación como en
personal, y al poco tiempo, me realizan una
nueva propuesta. La misma consistió en
un ofrecimiento más que tentador, “una
gerencia” con sueldo en blanco, personas
a cargo y el triple de lo que yo estaba ganando.
Enseguida, comenzó a rondar por mi cabeza
un obstáculo, para mí insoslayable:
la posición me requería full
time en la oficina.
Después de pensarlo, analizarlo, y
conversarlo, lo rechacé. Cabe, destacar
que la posibilidad de continuar teletrabajando
se encontraba en peligro. En este punto, registro
una fuerte convicción al respecto del
objetivo que me había propuesto, fue
una decisión difícil de tomar,
pero que hasta el presente continúa
otorgándome gratificaciones.
Es
importante mencionar, que hubo momentos en
los que sentía que mi situación
laboral era inestable. Sin embargo, estoy convencido
que la decisión fue la correcta, ya
que al poco tiempo, me estaban ofreciendo una
coordinación. Evidentemente, me había
convertido en un recurso valorado. Es entonces
cuando accedo a un puesto de teletrabajador,
que me aportaba mayor remuneración,
en blanco y debiendo concurrir solo un día
por semana a la oficina para coordinar a dos
personas. Algo así, como una relación
de semi dependencia, ya que el acuerdo sostenía
que debía dedicarle el 80 por ciento
de mi tiempo a dicha actividad.
Considero
que el teletrabajo continúa
siendo un “problema” para muchas
empresas, que aún lo siguen pensando
como un”beneficio que hay que ganarse”,
esta actitud insiste y exige una “lucha” constante
por permanecer y defender el teletrabajo. A
modo de ejemplo, de lo recién comentado,
recuerdo que en varias oportunidades, me volvieron
a solicitar presencia en la oficina, a pesar
de contar con un acuerdo firmado y excelentes
resultados en cuanto a productividad. En una
de estas oportunidades, realicé un análisis
exhaustivo de las razones, por las que me resultaba
más provechoso mantenerme firme con
mi convicción. En dicho análisis,
le expresé al gerente, entre otras cosas,
que para poder trabajar todos los días
y mantener el mismo poder adquisitivo, sumando
el gasto que implicaba para mí trabajar
en una oficina residiendo a 30 Km. de distancia,
se debía incrementar en un 50% mis ingresos,
incluyendo el costo de una persona que cuidara
a mis hijos en mí ausencia.
Una
variable importante a destacar, es el aumento
de productividad
relacionado a la mayor
disposición de tiempo y energía.
En lo personal, pienso que el teletrabajo
ofrece mayor libertad y la posibilidad de congeniar
la vida laboral con la personal, pero a cambio
exige mayor compromiso, responsabilidad y profesionalismo.
Esta exigencia es, en definitiva, lo que todas
las empresas requieren de su personal, pero
pocas veces logran.
Por
otra parte, para las empresas, el teletrabajo
se constituye como una excelente
herramienta
de retención y fidelización de
empleados de alto valor.
En
este punto, es que me parecería
interesante continuar pensando, al respecto
de las razones por las cuáles, aún
en la región no se ha implementado en
forma masiva el teletrabajo en las empresas.
Andrés
Vallejo
Estudiante
de 5to. año de sociología
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