Experiencias


Lic. Gianella Rodríguez
Líder Programa de Gestión por Competencias
Gte. de Sector Equipo de Estrategia
División Recursos Humanos

1 de noviembre de 2007
Teletrabajo en Antel- Uruguay

Aprovechamos la visita a Argentina de la Lic. Gianella Rodríguez para que nos cuente la experiencia de teletrabajo que realizan desde el año 2002 en Antel. Transcribimos la charla que mantuvimos con ella.

Antel es la empresa telefónica del Estado de Uruguay.

En el año 2002, la Gerencia General le pidió a un equipo de personas que hicieran una propuesta que atendiera dos objetivos. Por un lado el recorte de gastos de locomoción para las personas con discapacidad y por el otro se vio que muchas personas tenían enorme dificultad para trasladarse al lugar de trabajo. Además estaba el desafío de que una empresa como Antel pudiera desarrollar un programa que utilizara las tecnologías que dispone.

Para empezar se buscó bibliografía y se comenzó a estudiar las diferentes alternativas durante dos semanas. Encontramos que había algo muy cuidado en España para que el teletrabajador no se sintiera aislado y que la experiencia fuera exitosa.

La propuesta a la Gerencia General fue realizar una experiencia piloto en teletrabajo. Para llevarla adelante, se conformó un equipo multidisciplinario compuesto por un psicólogo, un abogado, un ingeniero y otro ingeniero en sistemas.

El segundo paso fue ver con que se contaba en la casa de los posibles teletrabajadores. Para ello se desarrolló un cuestionario donde se ponían todas las características de la habitación y todas las especificaciones técnicas que eran necesarias.

También vimos que era lo que disponía Antel y nos dimos cuenta que podíamos tener puestos en cualquier lado, porque vimos que podíamos llevar los sistemas, entrar a la Intranet y estar conectados con una parte muy importante de las bases de datos.

El paso siguiente fue investigar en la empresa todas las tareas que eran realmente teletrabajables. Algunas consideramos que eran mejor que se desarrollaran en equipo y para empezar no se pensaba en teletrabajar en equipo, así que fueron descartadas. Se seleccionaron entonces las tareas que tenían que ver con facturación, con sistemas, con armar programas dentro de los sistemas y tareas vinculadas a las tarifas, deudores, y otras tareas del centro informático de desarrollo de productos.

Después vimos a qué target nos íbamos a dirigir, pensamos que había que abrir una lista de interesados. Lo más importante era que la empresa tenía que confiar en ese funcionario. Nadie que tuviera mala conducta iba a tener el premio de ir a teletrabajar. Era un premio porque ello implicaba el ahorro de gastos, de tiempos y algunas personas iban a disfrutar de trabajar de esta manera. El teletrabajo fue tomado como una ventaja.

Llamamos a los directivos más importantes y les explicamos todo lo que habíamos encontrado sobre el tema, sus beneficios, y sus posibles dificultades. De doce directivos aparecieron veintitrés postulantes.

Con la población interesada, lo informático en orden para armar los puestos en la casa del teletrabajador y las tareas a desarrollar, nos abocamos a cambiar la normativa. Tomamos el estatuto del funcionario, analizamos cada artículo y en forma provisoria hicimos una reglamentación para trabajar por un tiempo determinado desde la casa. La idea era teletrabajar durante tres meses, pero cada funcionario podría volver al día siguiente.


Hubo que hacer talleres con la gente para informarles sobre el proyecto de teletrabajo. Se armaron parejas para teletrabajar, cada teletrabajador con su jefe. A partir de allí se fijaron los objetivos, basados en los históricos del funcionario. Se hizo una planificación mensual.

Finalmente la experiencia fue realizada por cuatro personas durante tres meses. Un ingeniero electrónico que vivía lejos de Montevideo, tenía una hora y veinte de viaje. Estaba fascinado porque vio crecer a su bebé y la experiencia le fue muy enriquecedora. La segunda persona fue una joven que hacía desarrollo en sistemas, la tercera fue una persona de facturación que trabajaba hasta horas muy tardes en la noche, a veces hasta las 11 de la noche. La cuarta fue otro ingeniero electrónico que esta en silla de ruedas y que el traslado le costaba mucho. Este último es el líder del proyecto y es el único teletrabajador permanente que tiene la empresa, va dos veces por semana a la empresa. Tiene dos hijas pequeñas y disfruta de almorzar con ellas. Le evitamos todo el estrés que le significaba trasladarse en la silla.

Cuando finalizó este proyecto se inició otro que duró cuatro meses mas, y se agregaron tres personas, quedando siete el total de teletrabajadores.

El saldo fue bueno porque el aislamiento no se dio, la gente fue a la oficina los días que tenía que concurrir, y yo como coordinadora, esos días que la gente se hacía presente, los visitaba. Ellos tenían que traer los objetivos y mirábamos como se iban cumpliendo. Además registraba toda la experiencia. Una muchacha se pinto su casa y produjo más en ese mes que en tres meses de trabajo, porque organizaba su tiempo muy temprano en la mañana y luego le quedaba tiempo para otras cosas. En una oficina es mucho el tiempo que se pierde. Ir solo dos veces por semana para participar en reuniones o porque el jefe se lo pedía, fue bueno. Estaban en contacto con celulares, una persona pidió una silla ergonómica y otro pidió una webcam.

Al principio algunas personas se sintieron un poco perdidas, algunas contaron que se vistieron y se fueron a dar una vuelta antes de empezar a trabajar.

Luego la experiencia se socializó dentro de la empresa y todos tuvieron oportunidad de contar a sus compañeros su experiencia como teletrabajador.

En Uruguay no hay otra experiencia como la que hicimos en Antel.

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