Experiencias


Por Sandra Handley

sandra@vaamerica.com.ar
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1 de abril de 2004
Mis hijas son las responsables

Era 1993. En aquel entonces necesitaba saber que significaba “backapear”, “D.O.S.” (que no era el N° 2), y muchas otras extrañas palabras, equivalentes a ISP, RJ45, Hub o “dominio” de hoy. No era la tecnología lo que me atraía. Me asustaba la idea que mis hijas, pequeñas en ese entonces, crecerían en un ambiente computarizado del cual yo nada sabía,...

Era 1993. En aquel entonces necesitaba saber que significaba “backapear”, “D.O.S.” (que no era el N° 2), y muchas otras extrañas palabras, equivalentes a ISP, RJ45, Hub o “dominio” de hoy. No era la tecnología lo que me atraía. Me asustaba la idea que mis hijas, pequeñas en ese entonces, crecerían en un ambiente computarizado del cual yo nada sabía, por lo que tomé mi primer curso de planillas de cálculo – no por que supiera de que se trataba ni para que serviría, sino para “comprender elementalmente” el lenguaje con el que ellas seguramente estarían familiarizadas. No quería dejar de ser parte de su conversación diaria.

Me inicié trabajando con computadoras en 1993 por mis hijas.... y descubrí un mundo fascinante para mi, de planillas de cálculo (que utilicé para digitalizar las fichas médicas en el consultorio de mi esposo), de editores de texto (que utilicé tanto para las recetas de mi esposo como para traducir mis primeros trabajos free-lance). ¡Incluso llegué a hacer “dibujos” esquemáticos con Lotus 123 y usábamos solamente “floppy’s”! La computadora pasó a ser una herramienta mas y me permitió acceder a mis primeros trabajos como asistente bilingüe en grandes empresas, una vez que mis hijas fueron mas grandes y pude volver al entorno laboral.

En 1995 me compré mi segunda computadora, con nuestra primera conexión a Internet. Con mi marido nos preguntábamos “¿Qué habría para nosotros en Internet?”, y por ser naturalmente curiosos, tomamos esa oferta por 6 meses, para nunca mas volver a dejar de estar “en línea”.

Hoy, solo 9 años después de aquella adquisición, muchas cosas han pasado: vivimos el Efecto Tequila (devaluación en México) con empresas locales que no vieron que la globalización haría que les afectara algo que ocurría del otro lado del globo; transité por tres empresas multinacionales que fueron comprándose unas a otras; compramos tecnología y cuentas de colores en el exterior con una moneda de 1 a 1 con el dólar sin reparar en fortalecer la educación, la salud ni las redes de contención social; lloramos viendo a nuestros compatriotas salir a las calles con las cacerolas; vimos como escapaba un presidente electo; sentimos vergüenza ante la seguidilla de presidentes asumiendo y renunciando en una semana; y pasamos una depresión generalizada como sociedad, viendo a nuestros amigos y familiares buscar oportunidades y seguridad en el exterior.

Pero también ocurrieron pequeñas grandes cosas en mi vida: nuestro primer ataque con “troyanos”, mientras mi hija mayor “chateaba” en la Red, y aprendimos a protegernos con antivirus y firewalls, y criterios de seguridad informática. Yo aprendí a chatear, conociendo gente tan interesante como un profesor de japonés que vivía en EEUU, o un ex –funcionario de la ONU, jubilado y viviendo en Hawaii. Aprendimos a administrar el espacio en el disco para cada integrante de la familia, y a compartir el teclado en diferentes horarios. Aprendimos a jugar “trivias”, haciéndolas un entretenimiento de toda la familia mientras preparábamos la cena. Y nos fuimos sintiendo cómodos con las herramientas informáticas, descubriendo las posibilidades que van mas allá del divertimento, como visitar museos que estaban fuera de nuestro alcance.

Para cuando comencé a investigar sobre la “Asistencia Virtual”, a fines de 1999, ya estaba en mí la necesidad de buscar algo que pudiera hacer “a mi manera”. Me encantaba ser una asistente, una secretaria con libertad de acción, proactiva, con criterio gerencial para solucionar problemas, capacitada en diferentes ámbitos no estrictamente secretariales y buscando gerenciar de “otra manera”. Y la Asistencia Virtual me dio todo eso.

Hoy soy dueña de mi propia empresa, VA America (www.vaamerica.com.ar), obviamente no sin grandes sacrificios y errores como también con grandes satisfacciones. Mi objetivo es aliarme con mi cliente, hacerlo crecer aportándole toda mi experiencia para que su negocio sea exitoso. Aun en proyectos a corto plazo, doy todo lo que sé, todo lo que veo que pueda servir. De esta forma, la próxima vez que requiera asistencia para una tarea, volverá a pensar en mí. La ética en el manejo de su información es crucial para garantizarle que no se hará mal uso de ella. Para certificarlo, di un examen de ética en la Asociación Internacional de Asistente Virtuales con sede en EEUU (www.ivaa.org). Y requiero la misma ética de respeto y corrección de parte de mi cliente.

Puedo darme el lujo de elegir a mis clientes: he rechazado aquellos con los que no me he sentido cómoda. Y he crecido mas de lo que imaginé casi 4 años atrás. He tenido que sub-contratar servicios de terceros: contadores, diseñadores, expertos en áreas que no son de mi competencia, creciendo junto a mis clientes y proveedores. Me he dado el lujo de capacitar a otras secretarias en la forma de pensar y trabajar de manera virtual junto con otros profesionales, y me honro de tener la primera representación en toda América Latina de una red de asistentes virtuales para un cliente del exterior. Y apunto a poder trabajar con discapacitados motrices en un futuro no muy lejano.

En lo que hace a equipamiento, adquirí una pc mas rápida, una web-cam, un scanner, la cámara digital, auriculares y micrófonos, una lecto-grabajdora de CDs. En fin, a medida que fueron creciendo los requerimientos internos y de los clientes, incorporé mas tecnología. Pero también es imprescindible ser razonablemente metódico sin perder la flexibilidad, y medianamente ordenado.

Mas allá de las circunstancias puntuales por las que vivimos, siempre estoy mirando mas allá: ¿Que ocurre en el interior? ¿Cómo podríamos ayudarles a crecer? ¿Y que ocurre en el resto del mundo? ¿Cómo podemos aprovechar la bonanza actual? ¿Cómo nos afectarán los cortes de luz y como paliar la situación? ¿Qué conocimientos se me requerirán dentro de 5 años? ¿Qué nuevo software (en lo posible gratuito y libre) puedo utilizar para hacer las cosas mas rápidas y mejor? ¿Qué cosas no estoy dispuesta a abandonar, y que puede ser negociable?

Es un concepto diferente del trabajo, por cuenta propia y a la distancia. Y habiéndolo probado, nunca podré regresar al sistema anterior.

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