Por Alejo Giles
alejogiles@sinectis.com.ar |
|
Informática
y Sociedad |
|
Emilio
Cafassi, director de la Carrera de Sociología de la UBA,
advierte que el teletrabajo corre el peligro de convertirse en
una nueva forma de flexibilización laboral. |
Emilio
Cafassi es director de la Carrera de Sociología
de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.
Es titular del seminario Informática
y Sociedad, que en el año 1996 dio a
luz a www.hipersociologia.org.ar,
uno de esos sitios que, como define Cafassi,
contradicen la metáfora que compara a
Internet con una autopista de la información:
"la red no es nada más alejado de
una autopista. En realidad, tiene lugares pavimentados,
y otros caminos de tierra de difícil
acceso y difíciles de encontrar".
Si
uno tiene la suerte de dar con Hipersociología.org, uno
de los pocos sitios con contenidos de sociología del país,
puede encontrarse con las ideas de Cafassi y su equipo: el impacto
de la tecnología y la influencia de la ciencia informática
en la reformulación de las relaciones sociales. Y también
se puede acceder de manera gratuita a una generosa librería
virtual, de la que se puede bajar desde las Obras Completas de
Freud hasta Historia del siglo XX, la monumental obra de Eric
Hobsbawn.
¿Existen
restricciones para poner este tipo de material en línea?
Restricciones
existen, pero a nosotros no nos importa. La cátedra tiene
la siguiente filosofía: el conocimiento no es una mercancía.
Yo mismo, con mis obras me despreocupo de este tema. De tal forma
que esto lesiona derechos comerciales, pero a nosotros nos parece
bien que esos derechas sean lesionados.
No
así el derecho del derecho de autor, ya que la problemática
en más compleja. Esas obras conforman una trama discursiva,
la cual no se puede reducir al problema de los derechos de su
comercialización. Nuestro objetivo no es pasar por alto
la potestad de los autores. Simplemente, no aceptamos la mediación
mercantil del conocimiento.
¿El
impacto de la tecnología siempre tiene como consecuencia
la ampliación de la desigualdad social?
Primero
tendríamos que definir qué entendemos por desigualdad
social. Si lo restringimos exclusivamente a la igualdad de la
apropiación de la riqueza material, no hay ninguna posibilidad
redistributiva, tanto progresiva como regresiva que agrande la
brecha o que la reduzca. El problema de la desigualdad material
del mundo no puede ser resulto por los usos tecnológicos.
Si
nos referimos a la desigualdad en la apropiación de bienes
simbólicos, es decir a la desigualdad en las posibilidades
de goce y disfrute de la cultura en términos genéricos,
la informática es una tecnología que genera grandes
posibilidades distributivas. Permite un orden de accesibilidad
mayor a bienes simbólicos de la cultura.
¿O
sea que la informática democratiza el consumo?
Permite
un orden de accesibilidad mayor a estas formas de la cultura.
Esa es la política de Hipersociologia, por ejemplo. Las
posibilidades redistributivas de bienes simbólicos se
concretan una vez traspuesto el umbral material. No estamos llamando
informática genéricamente a la combinación
de hardware y software. Entiendo por software no solo los programas
ejecutables, sino la posibilidad de digitalizar bienes de la
cultura. Y el software, como es sabido, presenta la posibilidad
de ser ampliamente distribuido. No así el hardware, que
son mercancías tradicionales que se intercambian en el
mercado capitalista.
¿Cómo
se pueden hacer más accesibles esos bienes simbólicos?
Planteando
una estructura redistributiva de la riqueza que permite atravesar
el umbral para desmaterializar las mercancías, o se construyen
políticas del estilo de los telecentros que permitan socializar
el acceso a la tecnología. Partamos de la base de que
dos tercios de la humanidad nunca hicieron una comunicación
telefónica y casi un cuarto de la población mundial
no tiene acceso a fuentes segura de agua. O sea, no hay posibilidad
alguna de que la tecnología solucione semejante naufragio.
Si
la humanidad no democratizó la distribución de
alimento, mucho menos la de tecnología de punta.
Efectivamente.
De todas maneras se puede menguar estas imposibilidades. La experiencia
de la Red Científica Peruana, sobre todo los telecentros
de allí, es muy interesante. Porque así como nosotros
nos podemos dar el lujo, el marco actual de ajuste permanente,
de defender la educación pública, también
podríamos tener políticas de accesibilidad pública.
¿Existen
lazos de continuidad o de ruptura entre los proceso de la Revolución
Industrial y la llamada Revolución Informática?
Se
plantean sobre todo rupturas en el campo distributivo. Para las
mercancías tradicionales industriales todo proceso de
expansión distributivo implica un proceso de expansión
productiva. Si se quiere que la gente tenga más grabadores,
PCs o más comida, la única solución es fabricar
más. En contraposición, el proceso en el cual deviene
producto de elaboración informática en software,
entendido como cultura digitalizada, no requieren ese proceso
de producción para incrementar la distribución.
La
mercancía digital tiene la particularidad de contener
la clonación de si misma, cosa que no tiene ningún
otro tipo de mercancía. Este es un fenómeno de
absoluta ruptura con la tradición industrial, que requiere
de más y más producción. Acá, con
un solo master de una canción, de un video o de una película
para que no haya límites potenciales para su disfrute
y su realización de su valor de uso. Pensemos en el caso
de Napster, por ejemplo.
Metáforas
de un "Nuevo Mundo"
El
clima de optimismo tecnológico en el que vivimos lleva
a postular metáforas del tipo: "nueva economía"
o "aldea global". ¿Estos términos permiten
entender la complejidad de los fenómenos o más
bien la obstruyen?
Todos
estos son términos ideológicos, incorporados al
sentido común. Son utilizados fundamentalmente en los
medios masivos de comunicación y tiene un nivel de descriptividad
muy pobre. Desde las Ciencias Sociales nuestra función
es desmontar este sentido construido desde la massmediático.
Otro
ejemplo elocuente es el que hace aparecer a la expresión
"autopista de la información" como sinónimo
de Internet. En la realidad, nada más alejado a Internet
que una autopista. Como metáfora urbana, la autopista
es un lugar donde no hay nada. Internet es precisamente todo
lo contrario, es una verdadera ciudad con callecitas de tierra,
de difícil acceso y escondido no se sabe donde.
Es
decir, se presenta una verdadera bifurcación. La metáfora
que utiliza la velocidad tiende a encubrir la pluralidad y la
diversidad de contenido que se puede encontrar en Internet.
El
teletrabajo
Internet
impulsa una retirada del cuerpo de las relaciones sociales, cosa
que ocurre con el teletrabajo. ¿Cuál es su opinión
sobre este fenómeno?
En
primer lugar una característica distintiva es la falta
de corporeidad en la constitución de comunidades virtuales.
En general, entendemos la constitución de estas comunidades
como organizaciones cimentadas sobre la base de algún
interés en común. No importa cual, pueden ser culturales,
políticos o deportivos.
Estas
uniones tienden a descorporeizar la relación social en
el sentido más genérico del término, generalmente
en la autorrealización subjetiva bajo la forma del ocio.
Cuando este fenómeno se incorpora en el contexto de las
relaciones laborales, se introduce lo que tradicionalmente en
la cultura de la Revolución Industrial se llamó
el trabajo a destajo.
Es
decir el trabajo por encargo, que en su época fue una
estrategia de los esquiroles contra el fenómeno ludista
de destrucción de las máquinas. Es decir, poner
el medio de producción en manos de los trabajadores para
evitar el sabotaje y por la tanto incorporar a los trabajadores
en la defensa de su propio medio. Y también una forma
de poner el trabajo contra si mismo y para que no tenga que ser
exterior el estímulo para la intensificación del
proceso de producción. Esta fue una estrategia industrial
clásica y específica de un momento de expansión
del maquinismo del siglo XIX.
El
fenómeno del teletrabajo viene a insertarse en esta lógica.
En primer lugar porque se da en un contexto de profunda flexibilización
laboral y de ruptura de las mallas de contención social,
consecuencia de la crisis capitalista. Y en segundo lugar por
la posibilidad tecnológica de que un medio de producción,
como lo es la PC, pueda estar en manos de un trabajador.
Por
lo tanto, el teletrabajo puede realimentar el fenómeno
flexibilizador. Al mismo tiempo, se presenta como una alternativa
o una forma de compensación ante la crisis. Creo que
en realidad el teletrabajo no es una solución global para
la clase asalariada. Lo veo como un paliativo. Por el contrario,
la meta a lograr es la incorporación de las formas desespacializadas
del trabajo a relaciones laborales estables y asalariadas. Porque
de lo contrario a lo que tiende es a tensar más la relación
trabajo-capital y poner a los trabajadores en condiciones cada
vez más desfavorables.
¿Qué
opinión tiene del proyecto del CCT de nuestra facultad?
Me
parece encomiable que la Universidad pública se brinde
a estrategias de capacitación y vinculación con
demandas laborales en general y telelaborales en particular.
Solo que la ubicaría en el contexto que mencionaba recién:
el teletrabajo no puede ser una perspectiva de largo plazo o
de resolución del problema del desempleo. Tiene que inscribirse
exclusivamente como un paliativo, no como una resolución
a largo plazo.
Lo
cual no quiere decir que no sea sumamente interesante una asalarización
de la actividad mediatizada por el uso de computadoras. Lo que
hay que evitar es que rompan las relaciones salariales y con
ello el conjunto de las conquistas vinculadas a ellas: seguridad
social, jubilación, obra social o seguro de desempleo. |