e-learning

Por Sonia Boiarov
http://www.tic.org.ar/unesco
boiarov@tic.org.ar

15 de mayo de 2004
Plan para adquirir 50.000 computadoras en los próximos tres años.

La siguiente carta ya cuenta con casi 500 firmas y ha sido enviada al Ministro de Educación. Si estás de acuerdo podes firmarla ingresando en http://www.solar.org.ar/firmas/

Buenos Aires, 25 de marzo de 2004

Señor Ministro de Educación,
Ciencia y Tecnología
Lic. Daniel Filmus
S/D

Señor Ministro,

Hemos tomado conocimiento, a través de una gacetilla de prensa publicadas en el sitio web del Ministerio a su cargo1, y del anuncio de Licitación Pública Internacional a través de la Oficina de Servicios a Proyectos de Naciones Unidas, de la inminente compra por parte de nuestro país de 8.500 computadoras para equipar 1.000 centros educativos, particularmente en áreas de extrema pobreza. Esta adquisición formaría parte, de acuerdo con la misma gacetilla, de un plan para adquirir 50.000 equipos en el curso de los próximos tres años.

Anunciado de esta forma, este programa despierta en nosotros dolorosas memorias de otros anteriores, tales como la experiencia de los Centros Tecnológicos Comunitarios y la del mismo programa Educ.ar, en los que nuestra sociedad invirtió enormes sumas de dinero y esfuerzo para obtener paupérrimos resultados. Hasta donde alcanzamos a vislumbrar con la limitada información disponible, el plan anunciado parece seguir el mismo rumbo al fracaso ya transitado por estos programas, comenzando por cometer el mismo error inicial: enfocar el angostamiento de la brecha digital desde la adquisición de equipos, en vez de hacerlo desde lo conceptual y didáctico, fijando objetivos educativos y sociales claros, y subordinando a éstos las adquisiciones de bienes y servicios.

En consonancia con los conceptos que en su momento aportáramos para la participación argentina en la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información, nos permitimos solicitarle que reconsidere la oportunidad de lanzar este programa sin consensuar antes un planeamiento pedagógico abarcativo, construido en un debate público y amplio acerca de cuáles tecnologías son las más apropiadas para cada tipo de escuela, e involucrando especialmente a los docentes de las escuelas objetivo.

Estamos convencidos de que enviar computadoras a las 1000 escuelas mas pobres del pais, sin soporte técnico, con un plan pedagógico desconocido o no sometido a la critica independiente o a la opinión y debate públicos, sin prever la electricidad, el mobiliario, la conectividad o la capacidad de imprimir, conseguir cartuchos de tinta, papel, formación docente y materiales de capacitación, etc. es condenar a esos estudiantes y profesores a utilizar las computadoras sin siquiera sacarlas de sus cajas, como sillas y mesas, hecho que por más extraño que suene, ya ha ocurrido en otras oportunidades. Es imprescindible enmarcar este tipo de programas en un plan integral que prevea la infraestructura y las condiciones en las cuales esas computadoras llegarán a las aulas, para qué llegarán y cuáles serán los usos que se de a estos equipamientos.

Creemos que es necesario elaborar una propuesta educativa para las sociedades del conocimiento, con el soporte de tecnologías apropiadas, que brinde conectividad y permita formar redes de comunicación integrales. No sólo hay que pensar en computadoras, también hay que pensar en acceso a internet, acceso a teléfonos, televisión y radios. Más que sólo consumidores y usuarios, vemos "prosumidores" que integren lo específico de su localidad en el mundo.

Creemos necesario discutir el tipo de software y hardware a utilizar y los métodos para difundir y generar espacios comunes donde compartir sea la norma y no un acto de "piratería" y donde lo que se genere quede en el ámbito público y no sea apropiable por intereses espúreos y particulares. En este sentido proponemos el uso de software libre y hardware estándar e intercambiable.

Vemos también posible y conveniente, integrando el uso de nuevas tecnologías, la promoción de radios escolares y comunitarias como espacios de debate, de construcción de ciudadanía, expresión y fortalecimiento de los saberes e identidad de nuestro pueblo. Las radios escolares-comunitarias con muy bajo costo, facilitarían una "escuela" más en relación con la comunidad.

La propuesta debe ser discutida públicamente y consensuada entre todos los actores: Nación, Provincias, docentes y sociedad en general. Nos ponemos a su disposición para colaborar en estas cuestiones cruciales para el desarrollo de nuestra sociedad.

Lo saludamos muy atentamente,

(Firmado)

Angélica Abdallah
Asociación Argentina de Teletrabajo

Gabriel Baum,
Presidente, SADIO (Sociedad Argentina de Informática e Investigación Operativa)

Sonia Boiarov
Centro de Teletrabajo y Teleformación

Beatriz Busaniche

Néstos Busso
Foro Argentino de Radios Comunitarias

Enrique Chaparro

Fundación Vía Libre
Daniel Polzella, Presidente

Federico Heinz

Raúl Kantor,
Director, Carrera de Ciencias de la Computación, Universidad Nacional de Rosario

Diego Levis

Danilo Lujambio,
Nodo TAU

Dafne Plou

Diego Saravia

SOLAR - Software Libre Argentina
Martín Olivera, Presidente

Ventajas de educar con y en software libre

 

Con software privativo

Con software libre

Cada estación de trabajo debe ser razonablemente moderna, con altos requerimientos de memoria, procesador y disco, y debe ser mantenida individualmente (actualizaciones, instalaciones, antivirus).

Las estaciones de trabajo pueden ser equipos reciclados de segunda mano, muy baratos, empleados como “clientes delgados” de una única máquina moderna por centro educativo, la que proporciona los recursos para funcionar de manera ágil. Las estaciones de trabajo no requieren administración.

Es necesario adquirir licencias onerosas para el software de cada estación de trabajo. Aún si éstas fueran “donadas”, esas donaciones se limitan a determinados productos, y no incluyen actualizaciones necesarias, con lo que pueden convertirse en un serio problema en un plazo relativamente corto.

Disponemos de una enorme colección de programas2 que pueden ser usados legalmente sin erogación monetaria alguna, y constantemente se agregan nuevos programas en las mismas condiciones.

En el mejor de los casos, sólo podemos contar con un programa de cada clase (procesador de palabra, hoja de cálculo, navegador de WWW), con lo que los alumnos sólo se ven expuestos a una manera de hacer las cosas. Así, sólo aprenden a utilizar programas de una única marca comercial, en una forma principalmente operativa.

Podemos incluir en el currículum varios programas de cada clase, con lo que los alumnos aprenden a abstraer la tarea a realizar del mecanismo concreto con el que se lleva a cabo en un determinado programa. Esto les facilita más adelante aprender nuevos programas, pues han adquirido conocimiento funcional, y no meramente operativo.

La aceptación de las condiciones de licencia, por lo general complejas, leoninas y diseñadas con el expreso propósito de evitar la difusión del conocimiento encapsulado en los programas, abre la puerta a un sinnúmero de problemas tales como auditorías externas a discreción del proveedor, inseguridad sobre el cumplimiento de dichas condiciones, y control de las actividades del personal y el alumnado.

Las condiciones de licenciamiento son claras, sencillas de cumplir, no requieren supervisión, y están diseñadas para fomentar la difusión de las ideas y mecanismos corporizadas en los programas.

Los programas sólo están disponibles en los idiomas que el propietario decidió soportar, los que a menudo no incluyen el Castellano, y prácticamente nunca incluyen lenguajes minoritarios.

Aún los programas que no están disponibles en el lenguaje deseado pueden ser traducidos por los interesados sin entrar en conflicto con la licencia.

Los alumnos que quieran usar el software fuera del centro educativo deben adquirir licencias por su cuenta, y aceptar las condiciones de la licencia.

Podemos dar a cada alumno la cantidad de copias que sea necesaria de todo el software que utiliza durante su educación, para utilizarlo en su hogar o en su trabajo.

El centro educativo debe convertirse en ente de vigilancia del cumplimiento de las licencias, capacitando en el uso de tecnologías, pero sin facilitar de ningún otro modo el acceso a ellas.

El centro educativo es, además de lugar de aprendizaje, un centro de difusión tecnológico, proveyendo de soluciones tecnológicas adecuadas a su realidad a las organizaciones de base barriales de su área de influencia, tales como PyMEs, cooperativas, ONGs, etc., reforzando su rol de difusión de conocimiento socialmente útil.

Continuamos en el círculo vicioso en el cual las empresas y organizaciones no pueden aprovechar las ventajas del software libre porque perciben una escasez de personal capacitado, y las personas se capacitan en software privativo porque es lo que las empresas tienen. De esta manera, el sistema educativo está invirtiendo dinero público en asistir a ciertas empresas a mantener alta la barrera a la entrada de la competencia, y así preservar su posición monopólica en el mercado.

Rompemos el círculo, formando alumnos que en virtud de su conocimiento funcional y no meramente operativo pueden adaptarse rápidamente a programas privativos si fuera necesario, pero también pueden llevar programas libres a las empresas y organizaciones.

Difundimos el uso de herramientas de las que el alumno no puede apropiarse directa ni indirectamente, cuyas condiciones de licenciamiento le prohíben expresamente aprender cómo funcionan, relegándolo así al rol de mero consumidor.

El alumno aprende herramientas que puede hacer tan propias como desee, incluyendo no sólo la capacidad de usarlas, sino también de desmantelarlas, recombinarlas, crearlas y mejorarlas.

Los alumnos experimentan al software como un ente ajeno, diseñado y creado en un ambiente cultural, social y económico completamente distinto del propio, por grandes corporaciones que dictan qué programas deben estar en cada computadora, y de qué manera deben comportarse, de acuerdo a su agenda comercial más que a las necesidades reales de cada usuario.

Los alumnos ven al software como el elemento dinámico y cambiante que es, y trabajan con programas desarrollados como esfuerzo comunitario por miles de personas como ellos con el fin satisfacer sus propias necesidades, y preservando el derecho de cada uno de elegir cuáles programas quiere usar y cuáles no, y de qué manera debe comportarse cada uno de ellos.

Debemos enseñar a los alumnos que el software que usan no debe ser compartido con nadie, pues hacerlo es delito, y que es normal y aceptable renunciar al derecho a la solidaridad a cambio de un poco de comodidad personal.

Podemos enseñar a los alumnos que la solidaridad y el compartir son actitudes socialmente positivas también en el mundo del software, y que existen modalidades para copiarlo y compartirlo libremente sin violar la ley.

Cabe destacar que el uso de software libre como herramienta de alfabe­tización informática está ganando fuerza en todo el mundo,3 con casos de éxito resonantes como el de GNU/Linex en Extremadura,4 la región más pobre de España, y la que, gracias al uso de software libre, logró el promedio más alto de computadoras por alumno de la Unión Europea al tiempo que, en junio del 2003, calculaba haber ahorrado al menos 18.000.000€. En Argentina existen ya grupos de docentes que, sin más recursos que su entusiasmo y dedicación, están trabajando concretamente en el uso de software libre en las escuelas, como por ejemplo el proyecto GLEducar.5

 

2Una lista incompleta pero ilustrativa puede verse en el sitio de la organización canadiense SEUL/edu, específicamente en http://richtech.ca/seul/.

3Una interesante colección de estudios de casos concretos en el mundo puede verse en http://casestudy.seul.org/

4http://www.linex.org/, adjuntamos un CD-ROM con material sobre GNU/Linex.