editorial
Lic. Sonia A. Boiarov
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Sr. Naum Poliszuk
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Directores

15 de Julio de 2005

Mejor me quedo en casa…

Lamentablemente, otra vez el mundo ha sido testigo de un nuevo atentado. Esta vez en Londres y nada menos que en un transporte público en horario pico. Algunos temas vuelven a golpear la vida de todos y a atemorizarnos.

Una guerra que no tiene geografía, ni responde a características típicas. No hay fronteras, la guerra es, además, un atentado en cualquier parte. Más allá de las provocaciones, responsabilidades, la interacción de causas y de los múltiples análisis que pueden hacerse, esta guerra es de todos.

La idea de que millones de personas se movilicen sin mucho trámite por la UE, según lo establecido en el acuerdo del espacio Schengen, hace dudar su aplicación ante los atentados de Atocha y de Londres. Así, Francia es el primer país de la UE que decidió restablecer los controles sobre sus fronteras. ¿Qué pasará con la UE si más países se suman a esta iniciativa?

Los controles sobre la vida privada parecen permitirse con facilidad, a cambio de seguridad. Blair ya tiene su proyecto solicitando acceso a los registros de telecomunicaciones, sean por teléfono o por correo electrónico. Quiere saber qué llamada se hizo, desde qué números y a qué hora. Aclaran que no les interesa el contenido o la conversación sino solo los datos y la hora.

En el año 2002, inmediatamente después de la caída de las Torres Gemelas, en EE.UU., el capital de riesgo dispuesto a desviarse al negocio de la seguridad se incrementó 20 veces desde la segunda mitad de los 90, algunos dicen que estos capitales están ávidos de reubicarse en otro negocio rentable después de la caída de las punto.com.

¿Cuanto de nuestra libertad cederemos a cambio de mayor seguridad?

Aunque nos gustaría una sociedad diferente, las tecnologías, los atentados, la inseguridad urbana, los problemas de tránsito, y tantos otros motivos, nos conducen a una sociedad atomizada, dividida y mucho más demarcada en un pequeño espacio, como es nuestro hogar.

Parece difícil vincular este doloroso tema al teletrabajo, pero nos preguntamos si hay personas que piensan en el teletrabajo como paliativo para la inseguridad.

Numerosos estudios mostraron, luego de la caída de las torres, como muchos estadounidenses retomaban la idea de trabajar lejos de su oficina habitual. Los lugares con mucha densidad no son los preferidos por los ciudadanos debido a que se han convertido en blancos fáciles para el terrorismo.

Muchos son los objetivos por los que teletrabajamos..., que el miedo, la división y el control de la sociedad por inseguridad, no sea el que prevalezca.

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