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| 15
de julio de 2008
Teletrabajo,
cada vez más cerca
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La
práctica del empleo a distancia
se extiende en el mercado de la tecnología.
La meta es combinar dos opuestos:
afrontar la oferta cada vez más
reducida en recursos humanos y reducir
los costos. La experiencia de las
empresas que ya lo logran.
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Lejos para ahorrar
Subtes
y trenes en los que la gente entra a los
empujones, colectivos que no se detienen
porque no tienen más lugar para llevar
pasajeros, hordas que van y vienen, en horas
pico, por Retiro y Constitución, lugares
de comida abarrotados de empleados hambrientos
que codean más que un futbolista en
el área ante un centro… ¿Serán
imágenes del pasado? Probablemente.
La respuesta no hay que buscarla ni en los
sistemas de transporte ni en la planificación
urbana; es la tecnología la que está permitiendo
una muy gradual descentralización del
trabajo en oficinas agrupadas por una zona. ¿Cómo?
A través de facilitar las herramientas
para lo que hoy se conoce como teletrabajo.
Lo
que años atrás era resistido
por empresarios y jefes jerárquicos
está comenzando a ser moneda corriente
en empresas de diverso pelaje.
Hace
diez años, por poner una fecha
arbitraria, los casos en que se permitía
a un empleado realizar el trabajo desde su
casa o a distancia eran excepción: obedecían
a situaciones de fuerza mayor, a personas que
hacían pedidos de excepción o
a unas pocas empresas jóvenes, que venían
con otra filosofía de negocios. Hoy,
los ejemplos comienzan a multiplicarse.
“Las empresas ven que con el teletrabajo
pueden crecer, retener algunos valores que
sino se hace difícil, como los programadores,
y los costos, que siempre están en juego:
si no fuera económicamente factible,
no lo harían”, asegura Sonia Boiarov,
presidente de la Comisión TIC de Usuaria
y coordinadora del Centro de Teletrabajo de
la Carrera de Relaciones del Trabajo de la
UBA.
No
obstante, para Boiarov, quedarse con esa
definición es no aprovechar el potencial
de hacer teletrabajo, que pasa por agregar
valor a la actividad desde otro lado. Además
de la retención de talentos, permitir
que el trabajador se desenvuelva en su hábitat
preferido repercutirá siempre positivamente
en su productividad.
Por
otro lado, ya no hay que ser una empresa “rara” para
tener empleados ocupados desde casa. “Estamos
saliendo de las típicas compañías
que hacían teletrabajo, como los medios,
las tecnológicas y las consultoras.
Ahora se interesan otro tipo de organizaciones”,
informa Boiarov.
Sin
embargo, la productividad podrá crecer
siempre y cuando la empresa establezca pautas
claras y comience, así, a cambiar la
filosofía del trabajo en su organización.
Matafuego
y botiquín
En
EDS lo dicen por lo bajo, pero constituye
una confirmación de que la medida fue
acertada: “Creo que atiende más
el teléfono y contesta más rápido
las demandas que antes”, confían.
Se refieren a un empleado que pidió teletrabajar,
porque quería mejorar su calidad de
vida y había decidido mudarse a El Bolsón,
pero no quería dejar de trabajar en
la corporación. “Desde Río
Negro, sigue trabajando para EDS desde hace
más de un año, sin inconveniente
alguno”, dice Javier Carrara, director
de Recursos Humanos para la Argentina y Chile,
de EDS.
La
empresa que brinda soluciones de outsourcing
comenzó a proponer esta modalidad de
trabajo en 2007. “El objetivo principal
es ofrecer opciones a los colaboradores para
que puedan trabajar desde su casa, teniendo
siempre en cuenta el rol que cumplen en la
empresa”, apunta Carrara. Sin embargo,
el ejecutivo acepta que “esta modalidad
es más bien una excepción que
una regla”.
Otra
empresa que está comenzando con
la experiencia de mandar sus trabajadores oficinas
afuera, es Repsol YPF. La petrolera se encuentra
realizando una prueba piloto con 40 empleados
que trabajan en sus respectivos hogares uno,
dos o tres días por semana, según
cada caso, durante seis meses. YPF le provee
a cada uno de estos 40 teletrabajadores una
PC portátil, un celular, una silla ergonométrica,
un matafuego y un botiquín, elementos,
estos últimos, recomendados por la ART
para contribuir a garantizar la salud y la
seguridad del teletrabajador en su domicilio,
según informan en la empresa.
Una
vez terminada la prueba piloto, “la
compañía realizará una
profunda evaluación del proyecto para
tratar de aprovechar todas las ventajas y facilidades
que brinda esta modalidad de trabajo a los
empleados y a si misma, y de esta manera extender
la cantidad de empleados que puedan aprovechar
esta modalidad”, dicen voceros de la
empresa.
Un
clásico en materia de teletrabajo
es IBM. La corporación comenzó a
introducir esa práctica en sus oficinas
de América latina en 1999, a partir
de “estudios que hace la compañía
para entender cuáles son los principales
problemas con los que se enfrentan nuestros
empleados a la hora de hacer el balance entre
vida familiar y trabajo”.
Dentro
de la política que denominan “trabajo
flexible”, se comprenden varios puntos,
algunos que exceden al teletrabajo. Entre los
principales vinculados con el tema, están “Trabajo
en casa”, donde el empleado realiza la
mayoría de sus obligaciones primarias
desde su casa por lo menos el 80% del tiempo
(cuatro días o más en base a
una semana de trabajo de cinco días),
y “Trabajo móvil/Telecommuter”,
que “habilita al empleado que, en general,
viaja o realiza teletrabajo desde su casa por
lo menos dos días pero no más
de tres días, en base a una semana de
trabajo de cinco días, y usa un espacio
de trabajo compartido cuando visita las oficinas
IBM”, informa Ezequiel Piccione, gerente
de Recursos Humanos de IBM Argentina.
Mayor flexibilidad
Para
poder disponer de estas modalidades, "el
empleado deberá consultar con su gerente
esa posibilidad, quien a su vez debe evaluar
la aplicabilidad del uso de la misma en cada
caso", describe Piccione.
Una
compañía que inició recientemente
su plan de teletrabajo es la alemana SAP. Desde
hace algo más de un año, la empresa
de software cuenta con “Tiempo Flexible”,
un programa que se aplica para el recupero
de los días feriados que caen en fin
de semana o durante los momentos en los que
el profesional se halla de viaje o que debe
estar cumpliendo funciones en otros destinos.
También se aplica en días especiales,
tales como cuando se cumple años o,
en el caso del verano, se facilita la salida
anticipada de la oficina, continuando con las
tareas desde otro lugar. “En este contexto,
el teletrabajo es una herramienta empleada
para brindar mayor flexibilidad en oportunidades
en particular, principalmente para los profesionales
cuyas tareas principales están asociadas
a las áreas de back office, que requieren
un contacto diario con el cliente interno y
no siempre es posible operar desde otro lugar
que no sea la oficina”, asegura Ariel
Castiglione, gerente de Recursos.Humanos de
SAP. Así, “los profesionales de
SAP pueden realizar sus tareas desde el destino
que deseen, siempre y cuando la circunstancia
o naturaleza de su trabajo lo permitan",
acota Castiglione.
Un cambio cultural
Para
poner en claro qué representa
teletrabajo, se pueden comprender dos grandes
grupos: los empleados en relación de
dependencia que pueden realizar una tarea desde
un lugar diferente a la oficina en que opera
la empresa, y, desde otra óptica, los
profesionales independientes, que no tienen
una oficina propia y se desempeñan en
sus casas o en lugares públicos.
Para
el primer caso, esta modalidad no debería
implicar un cambio en la relación laboral
de los empleados: que no estén trabajando
en la oficina no implica que pierdan la relación
de dependencia. O así debería
ser. Las empresas que siguen esta modalidad,
de todas formas, reclaman leyes acordes con
la tendencia de teletrabajar.
“Es importante que la legislación
laboral se adapte a estas nuevas formas de
actividad, de manera que se pueda encuadrar
y atender todas las cuestiones que prevé la
Ley de Contrato de Trabajo", asegura Javier
Carrara, director de Recursos Humanos para
la Argentina y Chile, de EDS.
Pese
a ello, hay señales desde el Estado
que permiten ver una actitud proactiva. En
2002, el Ministerio dirigido por Carlos Tomada
creó una Comisión de Teletrabajo,
a instancias del Centro de la UBA que coordina
Boiarov. “Esta práctica no es
una profesión, sino una forma de desarrollar
una tarea y requiere una reorganización
cultural para la eficiente aplicación
de esta innovación”, dice la comisión
en su página dentro del Ministerio.
Como
bien señala Boiarov, el teletrabajo
no necesariamente es realizado desde el hogar
del empleado como único lugar de referencia. “Puede
ser desde un cliente o en la calle. A medida
que la tecnología es cada vez más
accesible y liviana, la posibilidad se va a
seguir expandiendo”, apunta la especialista.
Otras realidades
“El trabajo es más nómade,
ahora se puede desarrollar en un aeropuerto,
en un bar o viajando de un lado al otro”,
especifíca Boiarov.
Por
otro lado, la realidad de una ciudad que
crece en gente, tráfico, movimiento
y casi nada en infraestructura plantea un escenario
que muchas veces los jefes saben asimilar y
encontrar salidas positivas para los fines
de la empresa. “Hoy en día si
un embotellamiento encuentra a un trabajador
alejado de la oficina, seguramente trabajar
desde otro lado será lo mejor y las
empresas comienzan a entenderlo. Ésto
quiere decir que no solamente las empresas
que tengan un programa estructurado van a utilizarlo",
señala Boiarov.
Empleo globalizado
Una
de las grandes posibilidades que recién
comienzan a utilizar las empresas es la posibilidad
de buscar recursos humanos en otras latitudes.
Ante la falta de personal apto para algunas
tareas relacionadas con programación,
por ejemplo, ir a las ciudades donde tienen
universidades con carreras afines es una experiencia
que están explorando. “Hay mucha
gente que hace lo que necesita una empresa,
pero no vive donde esa empresa opera. Entonces,
el teletrabajo es la herramienta que permite
que el espectro de recursos humanos a contratar
se amplíe", señala Boiarov.
Otro
aspecto que las empresas tienen como opción con el teletrabajo es contar
con empleados con discapacidad. Las personas
que tengan discapacidad motriz pero puedan
desempeñar idóneamente una tarea
desde sus hogares, pueden utilizar esta modalidad. “La
discapacidad es un elemento que no importa
cuando se teletrabaja”, suma Boairov.
Queda
un tema que ningún jefe puede
soslayar: poner metas a quien no tiene cerca
para ver trabajar físicamente. “Cuando
no se sabe poner objetivos, puede ocurrir que
los empleados mal entiendan el teletrabajo
y lo cambien por un día libre, o al
revés, que por no poner cupo, se sobrecargue
de trabajo a cada persona”, aporta la
especialista. En definitiva, termina ocurriendo
al revés de lo que se pensaba en la
vieja época de los negocios: quien está en
la calle o en su casa, puede terminar trabajando
más que alguien que está nueve
horas dentro de una oficina. Y eso sí que
es un cambio.
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