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Pilar
Ferreyra
pferreyra@clarin.com
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| 1
de agosto de 2007
En
sólo cuatro
años se duplicó el número
de teletrabajadores
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Son
los empleados que trabajan a distancia
mediante el uso de herramientas tecnológicas.
Según datos de una consultora
especializada, en 2003 eran 320.000 teletrabajadores
en todo el país y hoy ya son 620.000.
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Hace
cuatro años que el doctor en ciencias económicas
Daniel Lauría (44) da clases a distancia
para la Universidad Virtual de Quilmes. Su
vida laboral no se limita a esa tarea; pero
cuando está concentrado en la actividad
en forma remota, es uno de miles que integran
el ejército de teletrabajadores. Gente
que trabaja en relación de dependencia,
o para terceros, a distancia mediante el uso
de herramientas de las tecnologías de
la información y de las comunicaciones
(TICs). "Me gustaría que mi actividad
como teletrabajador creciera más porque
compartiría más tiempo con mi
familia", dice Lauría.
En
los últimos cuatro años prácticamente
se duplicó la cantidad de teletrabajadores.
Según relevamientos de la consultora
Enrique Carrier & Asociados realizados
entre 700 personas -dos veces por año-
en 2003 en el país había unos
320 mil teletrabajadores. Pero hacia 2006 suman
casi el doble: 620.000 personas.
El
estudio de Carrier sólo incluye
a los teletrabajadores que haciéndolo
total o parcialmente en forma independiente,
también habilitaron un espacio laboral
en su domicilio, en la casa de la novia o en
lo de la suegra. Quienes desde allí resuelven
la tarea que le encargaron una o varias compañías.
O los centros de investigación social
o científica.
La
razón que explica el crecimiento
del teletrabajo es la escasa oferta de oportunidades
laborales para los profesionales mayores de
35 años. "La principal causa del
crecimiento del teletrabajo es la falta de
oportunidades para dos franjas etarias: los
profesionales mayores de 35 años y los
jóvenes sin experiencia laboral",
puntualizó la especialista en teletrabajo
Sonia Boiarov. "Son el grupo laboral con
mayor dificultad de inclusión de América
Latina", dice Boiarov.
La
mayoría de los teletrabajadores
son profesionales que a principios de los noventa
-cuando el desempleo se extendió en
nuestro país - finalizaron sus estudios
universitarios. Y que ante la falta de oportunidades
emplearon las nuevas tecnologías para
ofrecer sus servicios en el campo de la traducción,
la arquitectura, la abogacía, el diseño
gráfico y el diseño de sitios
Web. Lo mismo hicieron sociólogos, filósofos,
antropólogos, historiadores y científicos
de toda especialidad.
Para
algunos especialistas también
son teletrabajadores los jóvenes que
trabajan en centrales telefónicas (call
centers). Pero este enfoque es polémico.
Para
el doctor en Economía del Trabajo
Julio César Neffa -investigador del
Centro de Estudios e Investigaciones Laborales
del Conicet-, hay muchas razones por las cuales
creció el número de teletrabajadores.
Una, el desarrollo y perfeccionamiento de las
tecnologías de la información
y la comunicación, así como el
abaratamiento del costo de los equipos y del
software. Dos, que el menor costo de los equipos
impulsó el trabajo a distancia.
"Hay muchas personas que sólo
pueden hacer una tarea laboral desde sus domicilios
debido a sus compromisos familiares (tienen
a cargo hijos pequeños) o porque tienen
características diferentes del resto
(minusválidos, por ejemplo). O simplemente
por problemas de tiempo o por el costo del
transporte", detalla Neffa, quien hace
hincapié en el hecho de que la iniciativa
para desarrollar estas tareas provino de los
empresarios "en tanto reducen costos y
obtienen una flexibilización en el uso
de la fuerza de trabajo muy concreta".
Parte
de los teletrabajadores facturan como monotributistas. "Aunque también
predomina el llamado trabajo 'en negro'",
advierte Neffa, quien también explica
que el honorario de muchos teletrabajadores
varía de mes a mes y que sólo
lo reciben cuando entregan un producto.
Dos
causas -ventajosas para los empleadores-
que quizás expliquen, en parte, que
en el futuro avance aún más esta
nueva modalidad de empleo. Una forma de trabajo
que, además, muy probablemente crezca
más allá de las fronteras geográficas.
Fuente: http://www.clarin.com/diario/2007/07/24/sociedad/s-02815.htm
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