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Viviana
P. Slesaransky
Directora Ejecutiva
www.EnCarreraDesdeCasa.com
viviana@encarreradesdecasa.com
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| 15
de octubre de 2006
El
espacio de trabajo
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Un
espacio de trabajo debe estar lo suficientemente
distante de otro espacio que no sea
de trabajo para evitar superposiciones,
y cuya capacidad sea suficiente para
contener a otro u otros. |
El
Gran Diccionario Salvat define al espacio
como la distancia entre dos o más cuerpos,
a la capacidad de un terreno, sitio o lugar.
Y la capacidad como un espacio hueco de una
cosa suficiente para contener otra u otras.
Deducimos, entonces, que un espacio de trabajo
debe estar lo suficientemente distante de otro
espacio que no sea de trabajo para evitar superposiciones,
y cuya capacidad sea suficiente para contener
a otro u otros.
¿Cuál es la medida de ese espacio?
Dependerá de cuál sea la finalidad
para la que se lo utilice.
Si pensamos en el teletrabajo, sabemos que
no es necesaria una zona demasiado extensa.
Si nuestra oficina se encuentra en casa, habrá que
estar atento para independizarla del resto
de la vivienda, para poder trabajar de manera
eficiente y con la menor cantidad posible de
interrupciones.
¿Cuál es la capacidad adecuada?
Deberá ser un área privada donde
no sea necesario solicitar permiso para acceder,
que se sepa que allí alguien está trabajando.
Ahora
bien, tanto los teletrabajadores como cualquier
otra persona que decida trabajar
desde su casa, debe adaptar un lugar en su
vivienda. Si la misma es amplia, será muy
fácil encontrar un sector: una habitación
no utilizada, un ático o un garaje desocupado,
debajo de una escalera o un sector inutilizado
que pueda ser ideal para aprovechar como espacio
de trabajo.
Sin embargo, existen numerosos hogares donde
tales espacios ociosos no existen, para lo
cual deberá acondicionarse un lugar
existente y delimitarlo lo mejor posible. Podríamos
mencionar, por ejemplo: un espacio del comedor
o de la cocina; un balcón o una terraza
que puedan aislarse con la ayuda de algún
cerramiento; si existiera una escalera, podría
aprovecharse el espacio que queda debajo de
la misma; y aun en un dormitorio, si existiera
la posibilidad de elevar una cama, podría
adoptarse una idea similar.
Decíamos que se deben prever las pausas
innecesarias para trabajar más eficientemente.
Por lo tanto, se hace casi imprescindible delimitar
ese espacio para que el resto de los habitantes
del hogar aprendan a respetar ese lugar de
trabajo.
Cualquiera sea el que se elija, pueden
utilizarse diversas maneras de separarlo
del resto de
la vivienda, a saber: biombos, plantas, puertas
corredizas, elevación del piso de ese
sector o colocación de un revestimiento
para pisos diferente al que se encuentra en
el ambiente total (de manera de darle independencia)
o paneles separadores, entre otros. Por
otro lado, existen otros factores que no
pueden dejarse de lado al construir un espacio
de trabajo. Los mismos son la ergonomía,
la iluminación, la temperatura ambiente,
los ruidos y la decoración.
Vayamos
por partes. La ergonomía ayuda
a adoptar la postura más adecuada del
cuerpo para protegerlo de lesiones y para que
el espacio de trabajo sea confortable (espalda
recta, útiles a mano para economizar
tiempo y movimientos).
La
iluminación es fundamental para
evitar forzar la vista e irritar los ojos,
dando por resultado cansancio ocular. Puede
optarse por la iluminación natural (sería
ideal poder armar el espacio de trabajo frente
a una ventana) o artificial (lámparas,
tubos y demás). En este último
caso, habría que ubicar la fuente de
luz de manera tal que no permita hacerse sombra
uno mismo, ni que alumbre directamente la superficie
de trabajo, ya sea por la disposición
de la fuente de luz o por el reflejo que la
misma pueda provocar. Es más, aun contando
con iluminación natural, no se debe
soslayar la luz artificial para los momentos
en los que la del sol es escasa o nula.
La
temperatura ambiente hace que el cuerpo padezca
el frío o el calor, dependiendo
de la temperatura en sí misma, de la
humedad, de las fuentes de calor cercanas y
de la ropa que se tenga puesta. Estos aspectos
también influirán en el rendimiento,
ya que cualquiera de ellos puede afectar tanto
el estado de ánimo como la productividad
(baja presión sanguínea, desconcentración,
irritación).
Se aconseja disponer de aire acondicionado,
ventiladores o radiadores, agua u otro líquido,
y utilizar indumentaria acorde con la temperatura. Los
ruidos ayudan a crear climas placenteros
o desagradables, dependiendo de qué ruido
se trate. Es muy grato trabajar acompañados
de música o de una radio, pero no lo
es si se escuchan conversaciones, sonidos o
ruidos extraños. Es así que los
ruidos molestos interrumpen la concentración,
mientras que los sonidos agradables la favorecen.
No
se debe olvidar la decoración del
espacio de trabajo. Tenemos que sentirnos cómodos
y acompañados. Para ello alcanza con
fotografías de seres queridos, plantas,
flores, un cuadro o simplemente algún
elemento que haga recordar momentos felices.
En este punto podemos incluir, asimismo, los
elementos indispensables que acompañan
a la tecnología con la que trabajamos
(cesto, lápices, papeles, cartuchos,
CDs, y demás) y que, combinados de manera
armónica, completan un espacio de trabajo
cálido, cómodo y confortable.
Personalicemos
y hagamos funcional nuestro espacio de trabajo,
de manera de sentirnos
a gusto y cómodos para lograr esa armonía
tan necesaria en todo trabajo profesional.
Viviana P. Slesaransky
Directora Ejecutiva
www.EnCarreraDesdeCasa.com
viviana@encarreradesdecasa.com
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