Teletrabajo en Argentina



Dra. Clara Costamagna
clara_costamagna@tic.org.ar

1 de septiembre de 2006

Exportar teleservicios: Una alternativa posible y asequible

Nos ocuparemos a continuación de marcar puntos que estimamos exigen mayor atención al momento de recorrer el derrotero imaginario de una operación de comercio exterior relacionada con teleservicios.

El característico contacto personal de las relaciones comerciales y laborales tradicionales, decrece día a día a la par del incesante aumento de la comunicación virtual, todo ello alentado por el uso de las TICs, la creciente globalización y una firme convicción de la conveniencia de cumplir los compromisos diarios en condiciones de mayor comodidad y distensión, evitando la contaminación ambiental y costos adicionales del transporte.

La oferta de comunicación bajo el concepto “multipuertas” es una realidad evidente que nos permite oír a nuestro interlocutor, verlo a través de una cámara Web e interactuar juntos y si así lo queremos, incluso hacer todo ello en tiempo real.

Para que sea posible, mínimamente debemos contar con una computadora, que puede ser fija o portátil o simplemente un teléfono celular de tercera generación, una conexión de acceso a Internet, si es posible de banda ancha y las capacidades informáticas necesarias, que por otra parte pueden adquirirse incluso sin costos adicionales. Cabe destacar que no es necesario ser propietario de dicho hardware y software, lo que si es una exigencia es tener la disponibilidad de las mismas.

Es un hecho que todo proceso de trabajo, siempre que sus características lo permitan, puede digitalizarse total o parcialmente.
Observamos sin sorprendernos como exportar teleservicios emerge como una realidad nada despreciable, que se encuentra al alcance de todos, con la salvedad que no es propiedad de las empresas, sino que es también accesible para los trabajadores autónomos.

Nos ocuparemos a continuación de marcar puntos que estimamos exigen mayor atención al momento de recorrer el derrotero imaginario de una operación de comercio exterior relacionada con teleservicios.

Si bien en la práctica ello no ocurre siempre, deberían intervenir tres autoridades administrativas, cuyo nombre podrá tener modificaciones según los distintos países, las que se ocupan de la registración y control de los trámites aduaneros, la recaudación de impuestos y la fiscalización de los movimientos de fondos. Específicamente en Argentina, se las denomina Dirección Nacional de Aduanas, AFIP-DGI y Banco Central.

Salvo excepciones en materia aduanera, únicamente tendrán ingerencia el órgano recaudador y la autoridad bancaria.

Las exportaciones de teleservicios generalmente no se registran ante la autoridad aduanera de turno, aunque esta política va cambiando lentamente, por lo que es conveniente averiguarlo previamente. De todos modos, es aconsejable inscribirse como Exportador e Importador ante la misma, como herramienta de difusión de nuestro perfil y para poder acceder a la factura de exportación, la que permite ser beneficiario de exenciones impositivas interesantes.

No habrá de intervenir por ahora, un despachante de adunas y tampoco se confeccionará un despacho aduanero reflejando lo que acontece.

Será necesario acordar con el importador del exterior que tipo de factura prefiere, para evitar el gestionamiento de las facturas especiales, que en nuestro país se identifican con la letra E y limitarse a continuar usando la usual de Monotributista.

Tendremos que contar con una clave de identificación tributaria, variando la condición elegida de acuerdo al monto total de facturación anual, con la posibilidad de ajustar la categoría cuatrimestralmente.

Es importante la regularidad tributaria, porque el comprador del exterior la valorará y exigirá. No son trámites demasiado engorrosos y nos permitirá ofrecerlos como una característica de seriedad de nuestra prestación y defendernos ante posibles reclamos que se nos hicieran sobre el origen de los fondos al momento de hacer efectivo el cobro de nuestros servicios. Recordemos que rigen las normas de la legislación en materia de Lavado de Dinero, las que tienden a ser cada vez más estrictas.

A diferencia de lo que ocurre con los bienes tangibles, no existe una nomenclatura arancelaria generalmente aceptada referida a servicios, aunque se puede optar entre la clasificación de la OMC o la confeccionada por Naciones Unidas o una armonización de ambas, cuestión que deberá acordarse con el comprador.

A partir de dichas clasificaciones, es aconsejable definir el teleservicio que ofrecemos, tomando en cuenta la potencial demanda en los mercados internacionales, identificando en qué lugares se localiza y los posibles contratantes, los cuales determinarán las normativas nacionales e internacionales a las que tendremos que ajustar nuestro ofrecimiento.

No podemos obviar el uso de herramientas de comunicación adecuada que reflejen nuestra proyección internacional, y de ser necesario establecer alianzas estratégicas (asociativismo, networking institucional-empresarial) hasta adquirir la experiencia que permita emprender nuestra empresa en soledad.

Por ultimo, al momento de establecer el precio de nuestro teleservicio, como la incidencia tributaria es fundamental para ser competitivos y obtener un beneficio real de nuestro ingreso, es importante considerar los beneficios que otorgan las distintas jurisdicciones aprovechando la actual competencia entre las mismas para atraer emprendimientos relacionados con la tecnología. Vale la pena consultar los códigos fiscales locales para establecer el domicilio de nuestro emprendimiento, ya que no son numerosos los tratados de doble imposición suscriptos por los países, que prevean desgravación de servicios más allá de los considerados relevantes.

Las barreras siempre habrán de ser para-arancelarias, fundamentalmente lagunas legales que ocasionan conflictos de interpretación y cumplimiento de obligaciones previamente contraídas. Por ello, es harto conveniente establecer soluciones amigables para evitar gastos judiciales que por tratarse de extrañas jurisdicciones tenderán a alcanzar relevancia.

Por ultimo, recordemos que las divisas podrán ingresarse por Banco como una operación de comercio exterior tradicional o elegir otros medios de pago. Consideramos que la elección dependerá de la envergadura de la operación y los costos en juego. Por suerte, el mercado ofrece cada vez mas opciones y presupuestos, como cheques en U$S, Pago Fácil, tarjetas de crédito, entre otros.

Asimismo, si bien no existen previstas líneas de pre y financiación de exportaciones de teleservicios, tampoco la normativa bancaria lo impide por lo que, una consulta al oficial de crédito permitirá conocer el posible interés del banco en apoyarnos crediticiamente o no para el supuesto de necesitar de dicho apoyo para desarrollar la prestación comprometida.

Hemos tratado de vencer potenciales prejuicios y temores sobre la operatoria de comercio exterior que nos ocupa y de presentarles someramente una alternativa de trabajo como posible y asequible.

Dra. Clara Costamagna
Abogada egresada de la Universidad del Litoral (1976) – Especialista en derecho de alta Tecnología ( UCA) recibida en el año 2004 con la tesina “Protección y Distribución de Contenidos On Demand".- Investigadora del proyecto Etis-Lac- Ha escrito varios artículos relacionados con su especialidad.

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