Teletrabajo en Argentina


Andrea Catalano
acatalano@infobae.com
© Infobae Diario

1 de mayo de 2006
Argentina, centro regional de servicios de teletrabajo
El fenómeno llamado del "trabajo a domicilio" creció con fuerza y ya se cuentan casi 1 millón de oficinas hogareñas en el país. Las modalidades que toma la actividad inaugura nuevos conceptos: homeshoring y nearshoring. A qué apunta cada uno de ellos y hacia dónde va el país en esta materia.

Pablo Tizado es el gerente general de Toshiba en la Argentina. Ocupa su cargo en una cómoda oficina, ubicada en su casa. Lejos de las alturas de los edificios de Catalinas y el microcentro porteño, este ejecutivo es uno de los cientos de miles de teletrabajadores que hay en el país. Tizado comanda una de las 900.000 oficinas hogareñas que existen actualmente en la Argentina.

Y representa uno de los ejemplos más fieles de lo que sucede con la mayoría de los altos mandos de compañías en el país. Al estar conectados con su celular o su laptop en forma remota a la oficina, están letrabajando, independientemente de que haya o no un edificio corporativo al cual asistir. “Me ocupo desde hace siete años de la operatoria de Toshiba en la Argentina, Uruguay y Paraguay. En el país nos manejamos con cuatro distribuidores y una cadena de retail. En Uruguay tenemos tres mayoristas, y cuatro business partners en Paraguay”, cuenta Pablo Tizado a Password.

El ejecutivo de Toshiba agrega que “cada uno de ellos cuenta con un gerente de producto que reporta a mí en forma directa. Con ellos avanzo en los planes de comercialización, marketing y canales de venta. El trabajo se encara a través de la computadora, y esto se complementa con actividades presenciales cuando es necesario, ya sea que se necesite acompañar a un ejecutivo, a un cliente, o dar el soporte de la compañía en determinadas ocasiones”. Toda la relación se encara desde la computadora y el celular. Las visitas “cara a cara” son una parte complementaria de la tarea.

DOS CARAS

El trabajo remoto viene creciendo de manera exponencial en la Argentina. Hasta hace un año atrás existían unas 700.000 oficinas hogareñas, según
el estudio de Telecomunicaciones Residenciales 2006, de Carrier y Asociados. La crisis fue un gran disparador de este fenómeno. Cientos de personas tomaron a la PC que tenían en su casa como herramienta de trabajo. Y salieron a buscar oportunidades vía internet.

Muchos lo hacen en forma independiente y, cada vez con más frecuencia, las empresas comienzan a explotar la posibilidad de tener empleados que trabajen desde su hogar. El teletrabajo o los teleservicios ya son considerados como una actividad económica de peso por la Organización Mundial del Comercio (OMC). Para el organismo, “los servicios , de arquitectura a telecomunicaciones por correo vocal y transporte espacial, constituyen el componente mayor y más dinámico de las economías de los países desarrollados y en desarrollo.

No sólo revisten importancia por sí mismos sino que demás son insumos esenciales en la producción de la mayoría de las mercancías”. La Argentina como centro de actividades off-shoring o de outsourcing, es decir, tercerizadas, contratadas fuera del ámbito de la empresa y/o del país comienza a mostrar dos nuevas facetas: el nearshoring o nearsourcing, y el homeshoring o homesourcing.

“El teletrabajo está mostrando dos aspectos. Por un lado, están aquellas personas contratadas por una empresa local, pero que se desempeñan en su casa, comportamiento conocido como homeshoring. Por el otro, surge el fenómeno del nearshoring, que abarca dos aspectos, es decir, cuando una empresa contrata empleados en países limítrofes o cuando determinadas personas que viven en el país son contratadas por firmas que se encuentran en territorios cercanos”, explica a Password, Sonia Boiarov, directora del centro de teletrabajo y telefonía de la carrera de Relaciones del Trabajo de la UBA, y una de las máximas referentes del país en la materia.

De las 900.000 oficinas hogareñas que existen en el país, se desprenden numerosas lecturas, según el tipo de actividad que realiza quien “explota”esa oficina y el nivel socioeconómico en que se encuentra. En principio, el 45% del segmento alto (el clásico ABC1) trabaja con la PC en su casa. Hace lo mismo el 27%de los estratos medios altos (C2, en la jerga tradicional), el 9% del medio típico (C3) y el 1% del bajo superior, es decir, el que típicamente se conocía como D1.

Es el segmento medio alto el que basa su actividad principal en el teletrabajo, o mejor, depende de la PC y de las nuevas tecnologías informáticas en su casa para vivir, con un 30% del total, de acuerdo al estudio de Carrier. Muy de cerca le sigue el grupo de mejor poder adquisitivo, con el 28%. El teletrabajo es también una actividad secundaria de peso para estos estratos sociales. Así lo reveló el 44% del segmento alto, el 40% del medio alto y el 46% del medio típico. Esto indica el valor que tiene la PC y la conexión de banda ancha en el medio de vida de cientos de miles de personas y familias argentinas.

SIEMPRE CERCA

En los últimos años la Argentina concentró diversas actividades de empresas con carácter regional. Es conocido el caso del Citibank, que posee en la Argentina su centro de facturación, como también el de la ex MCI, hoy Verizon, que monitorea desde Buenos Aires las redes de telecomunicaciones que posee en los Estados Unidos.

Esto, sin olvidar a los call y contact centers que también ganan contratos en el exterior gracias a los buenos costos laborales y la capacidad de los trabajadores locales. Pero los contratos que logran las firmas instaladas en el país no son de cualquier parte del mundo. Por lo general, se trata de tareas provenientes de países vecinos, básicamente de América latina o de los mercados de habla hispana. Es lo que se conoce como nearshoring.

“La Argentina es más un centro de nearshoring que de offshoring. Lo estamos viendo actualmente. Desde acá se prestan servicios para Chile, Uruguay, el mercado de habla hispana en general y, de tanto en tanto, se hace algo para España pero no para el resto del mundo”, considera Ricardo Villate, country manager de IDC Argentina. En una sintonía similar se expresa la especialista Sonia Boiarov para quien estas actividades “aparecen como una nueva modalidad. Por ello creemos que desde ahora surgirán cada vez más empresas que se organicen de esta manera porque con el offshoring encontraron muchas barreras culturales, tal como es el caso de la India con los Estados Unidos”, ejemplifica.

Algunos servicios que se brindaban desde el Asia hacia el norte de América no prosperaron porque surgían diferencias culturales que no lograban traducirse en una buena prestación. Esta barrera estaría mucho más baja para la Argentina respecto de los países del continente. Por un lado, el huso horario, aspecto que de buenas a primeras parecería irrelevante, es estratégico. La diferencia de horas es mínima entre la Argentina y la región,hecho que le daría ventajas a la hora de buscar nuevos contratos. Claro que no es lo único.

La mano de obra más barata también juega su papel a favor. Tanto, que este aspecto también está comenzando a generar otros cambios dentro de la Argentina. “En el país, la mano de obra es más barata que en los Estados Unidos, no hay tduda, entonces muchas actividades se trasladan hacia acá. Pero dentro de la Argentina también se están redescubriendo zonas alejadas de la Capital Federal, con buenas capacidades de recursos humanos.

Inclusive se está dando el caso de que hay personas dispuestas a cobrar salarios más bajos porque están en su casa, o aceptar una menor remuneración porque viven en zonas rurales y no están dispuestos a trasladarse”, apunta Boiarov. Justamente, la tecnología hace su gran parte. Sirve para ubicar a esas personas interesadas en trabajar con esta etodología. Las cada vez más amplias maneras de hacer gestión contribuyen al desarrollo de esta actividad.

Porque, en definitiva, siempre se trata de mejorar los costos. El país transita una senda de aprendizaje en este sentido. Los altos niveles de desempleo registrados en los últimos años no ayudaron demasiado. “Pero ahora, con los índices de crecimiento anotados, las empresas podrían comenzar a crecer con estructuras de este tipo. Es decir, contar con más recursos, sin por ello tener más gente en la oficina o estar localizado en las grandes ciudades y soportar los costos que significan los alquileres”, agrega Boiarov. Los organismos que impulsan el teletrabajo en el país creen que es hora de comenzar a difundir el tema en las empresas. Hasta ahora estuvieron concentrados en darle capacitación a las personas y ayudarlas a exportar.

“Es tiempo de ir a las organizaciones para que consideren esta alternativa de empleo. El foco está dirigido a las empresas para que incorporen más mano de obra”, subraya Boiarov.

“Para las empresas, el teletrabajo es ventajoso por cuanto el costo del espacio físico que ocupan los empleados es alto, directa e indirectamente”, señala por su parte Gerardo Andreucci, CEO de Tecnovoz. El ejecutivo de esta proveedora de equipamiento de telecomunicaciones y una de las principales impulsoras de la creación de una cámara de call centers en el país agrega que “a esto se suma el tiempo de los traslados, que en las grandes urbes puede ser muy alto.

Sin ir más lejos, en la Argentina los piquetes, huelgas y demás contratiempos fortuitos van en contra de los intereses de las empresas por el ausentismo”. Andreucci detalla además que a estos puntos también debe sumarse el de la seguridad. “Las personas toman mucho riesgo cuando se trasladan en determinadas zonas. Baste pensar en aquellas compañías con localizaciones en el acceso sudeste, donde el peligro es cada vez mayor”. Uno de los primeros casos de empresas que se atrevió a tener a parte de su fuerza de ventas bajo la modalidad de teletrabajo es la filial argentina del laboratorio Pfizer. Los representantes de ventas del área Pharmaceutical trabajan divididos en equipos.

Visitan diariamente a médicos, hospitales e instituciones médicas y la información que obtienen las cargan en computadoras de mano. A través de una conexión a internet se comunican con el servidor de la compañía para actualizar los datos necesarios. Pero al mismo tiempo esos representantes de ventas están dotados con una notebook por medio de la cual se pueden conectar a su e-mail corporativo y a los distintos recursos de la compañía desde su casa, con una conexión segura. Es decir, que a las tareas que realizan en la calle le suman el teletrabajo desde su hogar.

DE LA CAMA AL LIVING

Asesoramiento legal, comercial, técnico. Diseño, creación de sitios web, software. Capacitación, entrenamiento. La cantidad de tareas que pueden realizar quienes trabajan con una PC desde su casa es amplia y numerosa. De acuerdo al estudio de Carrier yAsociados, las tareas administrativas son las que más desarrollan los teletrabajadores.

Es la actividad que desempeña el 34% del segmento medio alto, 24% del alto y 21% del medio típico. Luego se ubican las tareas profesionales independientes, como las de contadores y abogados, que se llevan la atención del 20% del estrato más alto de la pirámide social; mientras que la docencia y la investigación acapara al 29% del trabajo que realizan quienes están englobados en el grupo medio típico. Estas actividades “independientes” bien pueden englobarse en lo que seconoce como homeshoring. En verdad, se trata de una actividad más consolidada y que hasta podría vincularse con la vocación de entrepreneurship que caracteriza al argentino en general.

El gerente general de Toshiba para la Argentina, Uruguay y Paraguay destinó uno de los ambientes de su casa a escritorio. Allí residen sus dos principales herramientas de trabajo: el celular y la laptop. Cuenta con una conexión de banda ancha inalámbrica.Así, cuando un día prefiere realizar sus actividades en la terraza o en iving de la casa, lo hace con su notebook bajo el brazo. Convertir una par-te de su casa en la oficina demandó un tiempo de adaptación.

“Al principio fue raro no estar en la empresa, más cuando venía de 10 años de estar trabajando rodeado de gente. Al no tener la distracción que significa charlar con tus compañeros me sentía como un adicto al trabajo, y eso tampoco está bien”, explica Tizado. Se autoimpuso, entonces, disciplina y responsabilidad. Un horario de comienzo de finalización del trabajo, reuniones dos veces por semana con los canales de distribución y un día dedicado a la teleconferencia semanal con Toshiba Americas, los cuarteles centrales de la empresa.

“Eso ya implica un primer orden. El resto es variable. A veces organizo parte de mi vida personal y después lo compenso. Me fui acostumbrando a no tener a mis compañeros para hablar de un partido de fútbol o tomar un café, pero intento salir una vez al día a un almuerzo o una reunión de trabajo porque si no es agobiante”, afirma.

Sin embargo, ese orden le permitió incrementar la productividad y el tiempo libre porque tiene un gran ahorro en viajes. Las dos horas que, antes, tenía para ir y volver a la oficina, ahora se destinan al trabajo y el ocio. Con otro tipo de responsabilidad, Mariela Ferrero trabaja en una empresa de medios desde hace cinco años. Siempre lo hizo rodeada por sus compañeros de trabajo. Meses atrás acordó con su jefe un cambio de actividades, que incluyó hacer las tareas desde su casa. Se convirtió, así, en una teletrabajadora.

“Opté por esta alternativa porque representó tener más calidad de vida, siempre que uno se sepa administrar los límites de tiempo”, cuenta. Para ello, eligió el camino de la autodisciplina. “Me impongo distintos usos de la PC, no sólo de horarios. Hay un uso para mí, personal, idéntico al de cualquier persona a la que le gusta navegar y chatear, y otro uso vinculado con el tiempo de navegación laboral”, expresa. Para Mariela, el trabajo que realiza en su casa es idéntico al que, antes, compartía en la oficina.

“Trabajo lo mismo que si estuviera en la oficina porque ahora las tareas se encaran por objetivos. Cuando alcanzo esas metas antes del tiempo preestablecido, igualmente me quedo on line para estar atenta a cualquier novedad que deba anunciarle a mis compañeros en la empresa”, señala Ferrero en tono distendido.

NO TODO ES ROSA...

Pese a que tanto empresas como empleados encuentran muchos beneficios en armar la oficina en casa, no todo es perfecto. “Las desventajas provienen no del lado tecnológico sino más bien desde la cultura. Los argentinos no estamos acostumbrados a ser preactivos en el trabajo, y las compañías aún no tienen las herramientas para realizar el control y monitoreo de las tareas cuando posee teletrabajadores”, subraya Andreucci, de Tecnovoz.

Para el ejecutivo es fundamental recrear los nuevos ámbitos laborales que se fundan, como también educar para que los teletrabajadores tengan su conducta y las empresas puedan dirigir a sus empleados e integrarlos. Es necesario que la industria y el Ministerio de Trabajo comiencen a considerar seriamente esta modalidad”, agrega este empresario.

En cambio para Tizado, tener la oficina en casa aumenta la productividad de los empleados “porque se acotan los tiempos muertos, el ambiente en el que están es más distendido, sin olvidar que la empresa ahorra en el consumo de energía, papel, café y demás. Si bien no es aplicable a cualquier función, ya no hace falta estar en un lugar para conectarse y producir”. Como teletrabajadora Mariela encontró más ventajas que desventajas en el homeshoring. Sin embargo, admitió que “estar en contacto con compañeros de trabajo se extraña. Se extraña la socialización con tus pares o con gente nueva. Justamente, el teletrabajo te obliga a ampliar tu vida social porque si no, fuiste, te aislás del mundo real aun cuando el mundo esté pasando por la computadora”.

Esta nota fue extraida de PASSWORD, la revista de negocios del diario Infobae

más notas

imprimir nota

Información: info@caminandoutopias.org.ar


mail2web.com - Lea su correo electrónico

Lea todos sus correos POP3 desde cualquier equipo, en cualquier lugar del mundo.
¡Sin necesidad de registrarse!

Creative Commons License This work is licensed under a Creative Commons License.