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Por
Mauro Damián Albide
albidemauro@Argentina.com
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| Profesional de Ciencias Económicas |
| Trabajo desde los 17 años, tengo 33 y he pasado por 7 empleos
diferentes. De los cuales 5 fueron (actualmente también) en compañías
multinacionales, soy profesional en Ciencias Económicas y he desarrollado tareas en sectores generalmente contables-financieros.
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Alrededor de los 20 años sentí una necesidad
pavorosa de trasladar la mayor parte del trabajo
a casa, dándome también la posibilidad de manejar
mejor mis tiempos para el estudio, lo que me
motivó a ver, y proponer mil y una formas de
desarrollar distintas tareas on-line. Así poco
a poco y con el correr de los años he tomado
distintas experiencias de estas circunstancias,
que cambian radicalmente de una empresa a otra,
de un jefe a otro y/o de un equipo de trabajo
a otro.
El
primer problema que recuerdo insalvable fue
el del presupuesto que tenía para acceder a
la tecnología necesaria, y lo más difícil fue
tratar de convencer a gerentes y directores
de "financiar" un proceso de adaptación a la
globalización y con grandes posibilidades de
aumentar la productividad, que todo el mundo
tildaba de "vagancia". Una vez conseguido el
equipo portátil fue mucho más fácil demostrar
que explicar, se trabajaba mejor, en menor tiempo,
y con un mayor grado de análisis.
Luego,
a medida que fui cambiando de trabajo, intentaba
nuevamente explicar mi postura, considerada
como una de las tendencias más fuertes de expectativas
racionales laboralmente hablando, y los problemas
se fueron diversificando. Destaco, mi grado
de perplejidad, al encontrar problemas no con
los Gerentes o Directores, sino con los empleados;
en un mismo equipo de 7 u 8 personas, los más
reacios eran los que más trabajaban, argumentando
que el trabajo "no se lleva a casa", o que sería
difícil que nos compensen las horas extras si
no estamos en la oficina.
Entiendo
que la idea de las empresas competitivas, sobre
todo en Argentina con los problemas de desocupación
que existen es el de reducir las horas extras
a 0, el exceso de horas trabajadas no será pagado
y prefiero completar esas horas en casa antes
que en la oficina. Además, los costos por mantenimiento
de instalaciones, viáticos, etc., se reducen
considerablemente en la medida que el empleado
se quede en su casa. La reducción de costos
es ambivalente, también para el empleado es
mucho más fácil, económico y satisfactorio trabajar
desde su hogar.
Otros
problemas fueron siendo absorbidos por los avances
de la tecnología, ya sea por accesos, costos,
y calidad de información en la web, y/o servidores
confiables y seguros a los cuales se puede acceder
ahora más fácilmente. Bueno, les comento también
que hoy trabajo en un proyecto dentro de la
compañía, el de trasladar mi postura a la mayor
cantidad de empleados posibles, la compañía
es muy grande y abarca procesos muy burocráticos,
lo que impide a veces un grado de avance óptimo,
para ponderar, algunos empleados ya trabajan
al menos un día por mes desde sus casas, otros
hacen guardias para los feriados, algunos le
brindan servicios a otros países en horarios
no habituales sin que ello los condicione a
estar más horas en la oficina, etc.
Les
envío un saludo enorme, agradezco su interés
en la materia y todo el esfuerzo que realizan
para llevar adelante el portal, y quedo a vuestra
disposición para cualquier tipo de consulta
al respecto, o para colaborar con cualquier
proyecto que tengan en cartera. Atentamente.
Mauro Damián Albide (albidemauro@Argentina.com)
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