Teletrabajo en Argentina

Por Alejandra Pía Nicolosi
Universidad Nacional de Quilmes
Carrera de Comunicación Social.
Dificultades de aplicación del Teletrabajo en Argentina
“Llegamos tarde a la Sociedad industrial, no queremos que nos pase lo mismo en la Sociedad de la Información y del Conocimiento” dice este trabajo que agradecemos como valioso aporte a nuestra sección Tesis.

La demanda de un marco legal
A la hora de señalar las dificultades que entorpecen el desarrollo de esta alternativa a nivel nacional, la Lic. Sonia Boiarov se detiene en varias razones. Algunas de ellas son: el desconocimiento de las formas de trabajo a través del uso de TICs. por parte de los potenciales teletrabajadores y telempleadores, el alto costo de las comunicaciones, la ausencia de políticas públicas que faciliten la tarea como la disminución impositiva, la dificultad de adquisición de tecnologías y la falta de un programa nacional de Teletrabajo. Además, la Licenciada señala “el arduo debate sobre el reemplazo de mano de obra por tecnologías que no deja ver, las oportunidades que estas tecnologías son capaces de crear”.

Es decir, es necesario entender a la Sociedad de la Información como un cambio cultural que acarrea tanto posibilidades como contradicciones y reflexiones. Sin embargo, uno de los mayores reclamos es la compostura de un marco legal que resguarde al telempleado, de modo que disipe la gran desconfianza hacia el Teletrabajo y la posición desdibujada de los sindicatos que ello genera. Actualmente no hay legislación especifica para el Teletrabajador en la Argentina sino que en el aspecto legal, el teletrabajador es considerado un trabajador autónomo o un trabajador en relación de dependencia. Si bien existen pedidos al Ministerio de Trabajo (desde el CTT, por ejemplo) para incluir la figura del “Telempleado” en la Ley de Contrato de Trabajo, lo cierto es que no hay nada resuelto aún.

El programa de ajuste introducido en Argentina en 1991, conjuntamente con la adopción de reformas tendientes a flexibilizar las relaciones de trabajo, abrió la brecha del desempleo con una tasa que, del 6.9 % en 1991, alcanzó al 16.4 % en mayo de 2001. Ante este panorama, aparece el Teletrabajo como una forma de flexibilización. El mayor reclamo es entonces, evitar confundir dicha “flexibilización laboral” con “precarización del empleo”, por lo cual, un marco legal que encuadre seriamente al Teletrabajo y proteja al telempleado de cualquier arbitrariedad, se hace imprescindible.

Los diversos debates sobre el tema, plantean en común las siguientes cuestiones:

El derecho a la información sobre las condiciones que van a regir la relación laboral del teletrabajador. Las condiciones de trabajo deberían respetar las normas legales y reglamentarias, así como el convenio colectivo vigente.

El salario y la jornada laboral: las remuneraciones y prestaciones que perciban los Teletrabajadores deberían depender del tipo de contrato de trabajo y cualificación de las actividades desarrolladas.

En caso del teletrabajador autónomo, el pago de sus servicios se debería realizar según lo estipulado en el contrato, o bien bajo liquidación a destajo. De esta manera, el Teletrabajador queda exceptuado de las vacaciones remuneradas, seguridad social y otras prestaciones empresariales.

La jornada laboral sería estipulada en convenio colectivo o en su contrato de trabajo, no pudiendo tener una duración superior a la del resto de los trabajadores de categoría profesional equivalente.

La protección de los datos e intimidad del trabajador, dado que por motivos de seguridad o para medir o mejorar la productividad, el teletrabajador puede ser controlado sin su conocimiento.

El derecho a la formación continua general y específica por parte de la empresa, que garantice al teletrabajador el desarrollo de sus competencias en el trabajo.

Implicación de los Teletrabajadores en la información, la consulta, la participación y la negociación colectiva.

Garantizar al teletrabajador el derecho de libre sindicación, negociación colectiva,adopción de medidas de conflicto colectivo, huelga, reunión y participación en la empresa.

Para que el Teletrabajo se solidifique, los sujetos sociales involucrados - trabajadores, Estado y empresas - deben ir conformando en conjunto, un marco legislativo apropiado que sea flexible y de cuenta de los veloces cambios que imponen las TICs en el mercado laboral.

Bajo la misma premisa, los sindicatos deben redefinir su rol y captar, como se planteó en la Parte I del presente trabajo, las fisuras abiertas por las falencias señaladas que acusan al Teletrabajo.

Durante uno de los seminarios de capacitación para agentes gremiales dictados por el CTT, un dirigente dijo una vez: “llegamos tarde a la Sociedad industrial, no queremos que nos pase lo mismo en la Sociedad de la Información y del Conocimiento”.

Este trabajo está publicado en forma completa en nuestra sección Tesis:
http://www.caminandoutopias.org.ar/tesis/MonografiaTeletrabajo.pdf

Quienes deseen publicar sus trabajos académicos sobre Teletrabajo y nuevas formas de empleo en la Sociedad de la Información, están invitados a remitir los materiales a Sonia Boiarov en boiarov@caminandoutopias.org.ar
Muchas gracias.

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