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Marina Riegner

15 de mayo del 2009
El teletrabajo en tiempos de epidemia

Según las constantes actualizaciones informativas de la Organización Mundial de la Salud, la “gripe porcina”, o mejor dicho gripe A (H1N1), amenaza con dejar de ser una epidemia para convertirse en pandemia. En México, que es donde surgió el virus, muchas empresas dispusieron que sus empleados pudieran trabajar desde sus casas. Casi se podría decir que el teletrabajo se ha transformado en una medida de política sanitaria.

Las ciudades de México están casi desiertas. Las escuelas y universidades han cerrado sus puertas. Los restaurantes no tienen parroquianos. Los clientes sólo pueden retirar la comida de los locales. Las tiendas, los cines y los teatros están casi vacíos. Las pocas personas que se atreven a salir de sus casas, utilizan barbijos (o “cubrebocas”, como allí le dicen) para afrontar tamaño desafío.

Aunque parecen escenas de una película de ciencia ficción, estas imágenes no pertenecen al cine sino a los noticieros de los últimos días, a propósito de la mal llamada “gripe porcina”. La OMS sugiere referirse a esta gripe como A (H1N1), por el nombre del virus que la provoca. Además, con este cambio de denominación se pretende no estigmatizar una actividad como la porcicultura.

Las oficinas, empresas y centros de trabajo no son indiferentes a este virus. Muchas gerencias de recursos humanos han decidido que sus empleados trabajen desde sus casas. Por imperio de las circunstancias, muchos teletrabajadores (que se desconocían como tales) descubrieron quizás que, con una computadora de escritorio o con una notebook conectadas a Internet, es posible trabajar y alcanzar altos índices de productividad; aunque no se concurra a una oficina de lunes a viernes, de 9:00 a 18:00.

Ante este contexto de emergencia, el gobierno del Distrito Federal de México junto con el sector empresario y las cámaras de comercio coinciden en evaluar como positiva la opción de trabajar a distancia, a través de Internet.

"La utilidad de las nuevas tecnologías es muy interesante en un entorno como el que se vive en México, para evitar el desplazamiento físico se debe aprovechar Internet y sus tecnologías asociadas con el fin de evitar el contacto físico y en este caso reducir el riesgo de contagio", indicó Fernando Gutiérrez, director del Departamento de Comunicación y Arte Digital del Tecnológico de Monterrey, al periódico mexicano “El Universal”.

En su blog “Reflexiones on line”, David Bartolomé comentó: “Ahora que todos andamos algo inquietos con los casos de gripe porcina en todo el mundo, y más aún en México, donde incluso se ha pedido a las empresas que reduzcan sus desplazamientos de personal para no extender posibles contagios, me pregunto si las TIC (y el teletrabajo fundamentalmente) pueden ser un elemento diferencial para aquellas empresas que lo tengan implantado...” Una empresaria de Madrid, dedicada a la comercialización de zapatos y carteras, también autora del blog “De tacones y bolsos”; respondió: “De hecho es que debería potenciarse para que todas las empresas las tuvieran implantadas. Al final, por mucho viaje que hagas, si puedes hacer más habitualmente una videoconferencia, seguro que el acercamiento es mayor”.

Pero no todos tienen la misma opinión. Días pasados, un argentino residente en México y experto en seguridad informática le dijo a una radio porteña que su empresa había reducido sus actividades al mínimo, dada la imposibilidad de hacer reuniones con colegas, empleados y clientes. Llama la atención que justamente un experto en seguridad informática no utilice con asiduidad sistemas de videoconferencia ni otro tipo de plataformas para realizar encuentros virtuales.

Justamente en México y antes del surgimiento de la gripe A, la empresa Evox lanzó la plataforma “Teletrabajo”, donde gracias a soluciones de telecomunicaciones tales como telefonía IP, centros de contacto y conmutadores, el personal puede mudar su empleo a diversos sitios, incluso a su propio hogar.

Cada vez más la tecnología hace posible el surgimiento de modalidades laborales a distancia. En este sentido, uno de los obstáculos más importantes a sortear es el cultural. En un mundo tan hiperinformatizado, sería de esperar que hubiera un cambio de la mentalidad por el cual los resultados sustituyeran a la presencia y la autodisciplina reemplazara al control externo.

Esta epidemia, que amenaza con transformarse en pandemia, demostró que se puede seguir trabajando aunque uno no se mueva de casa. En México, un país donde esta modalidad no está muy difundida, se impuso una implementación forzada del teletrabajo. Más allá de las pérdidas económicas, la situación es mucho mejor que si las actividades laborales se hubieran suspendido absolutamente.

En este caso, el trabajo a distancia no sirvió solamente para reducir la contaminación ambiental o disminuir el índice de accidentalidad en las calles. Tampoco fue una alternativa ante cataclismos tales como terremotos, inundaciones o nevadas. En México, el teletrabajo se convirtió en una medida de política sanitaria. Y esto es así sencillamente porque, en muchos casos, la instauración de esta práctica significó la diferencia entre la vida y la muerte.

MARINA RIEGNER

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