actualidad

Federico L. SchusterDecano
Facultad de Ciencias Sociales
Universidad de Buenos Aires

15 de Noviembre de 2006
Carta abierta a la comunidad de Sociales por la situación de la UBA

Buenos Aires, 6 de noviembre de 2006
A la comunidad de la Facultad de Ciencias Sociales
En el día de hoy, se dará a conocer una propuesta institucional para la UBA. Después de todo lo acontecido durante este año, nuestra Universidad se encuentra frente a una posibilidad cierta de encontrar una salida al laberinto en que ha quedado encerrada.

Buenos Aires, 6 de noviembre de 2006

A la comunidad de la Facultad de Ciencias Sociales

En el día de hoy, se dará a conocer una propuesta institucional para la UBA. Después de todo lo acontecido durante este año, nuestra Universidad se encuentra frente a una posibilidad cierta de encontrar una salida al laberinto en que ha quedado encerrada. La actual crisis que vive nuestra universidad es el resultado de complejos procesos que alcanzan al largo, el mediano y el corto plazo. La ausencia de una reflexión crítica profunda por parte de los actores que la componen y el sistemático proceso de desinversión estatal condujeron a la mayor universidad argentina a una situación de tal gravedad que su supervivencia depende en forma desmedida del esfuerzo de sus miembros.

Durante el presente año el conflicto institucional se hizo visible con tanta contundencia que fue imposible realizar la Asamblea destinada a la elección del Rector. La crisis alcanza actualmente una dimensión tal que la propia institución está puesta en peligro. Esta gravísima situación no es sólo institucional, sino también presupuestaria. La UBA está casi paralizada y si durante este año se ha sostenido una aparente normalidad ha sido por el esfuerzo denodado que cada Facultad viene haciendo.

Es por ello que un conjunto de decanos, que hasta aquí vinimos sosteniendo posiciones contrapuestas respecto del gobierno de la UBA, consideramos necesario llamar a suspender las disputas sectoriales y poner en primer lugar la preservación de nuestra querida Universidad. En tal sentido, formulamos las bases de una propuesta de consenso, para dar lugar a un gobierno de transición que encare la recuperación institucional, académica y presupuestaria que hoy se requiere para retomar el destino de la UBA. Estamos convencidos de la responsabilidad que nos toca, responsabilidad con la historia y el futuro.

Por estas razones es que hago llegar a la comunidad de nuestra Facultad esta carta, a través de la cual quiero compartir con ustedes las motivaciones y compartir con ustedes las razones del acuerdo al que las Facultades hemos llegado para construir una fórmula de consenso.

A lo largo de todo este año, los asambleístas de Ciencias Sociales junto a los de las Facultades de Ciencias Exactas y Naturales, Filosofía y Letras y Arquitectura, Diseño y Urbanismo construimos una opción política para enfrentar el regreso del shuberoffismo y para presentar una idea diferente de universidad. Así, comenzamos a trabajar con miras a la Asamblea Universitaria y logramos edificar un espacio común que superó y que fue mucho más allá de un mero acuerdo electoral y coyuntural. Estamos seguros que hemos creado una nueva referencia hacia dentro de la UBA.

Así fue que propusimos la candidatura de Alberto Kornblihtt como Rector de la

UBA y nos unimos detrás de un nombre que representa todo lo que queríamos para la Universidad. Kornblihtt es un científico de primer nivel, con compromiso social y político y una trayectoria universitaria intachable. Estábamos dispuestos a perder en la Asamblea porque nuestro objetivo no era –ni es- el triunfo a cualquier precio: el objetivo siempre fue instalar nuestra palabra y nuestras ideas.

Los obstáculos interpuestos por la conducción de la Federación Universitaria de Buenos Aires contra el funcionamiento de la Asamblea marcaron un cuestionamiento al estado de cosas de la representación institucional y resultaron un síntoma contundente del deterioro general. Sin embargo, el empecinamiento en la acción de fuerza y la incapacidad de intervenir en instancias de construcción más amplia terminó siendo una demostración de autoritarismo y poco contribuyó al mejoramiento de la Universidad. Debe entenderse que cierto iluminismo que cree que toda lucha resulta inexorablemente progresiva no se ve confirmado en la historia de las universidades de nuestro continente.

Llegamos así a una situación en la cual debíamos asumir una responsabilidad mayor para la solución de la crisis. En un típico conflicto weberiano, nos vimos entre la ética de la convicción y la de la responsabilidad porque el espacio de las cuatro Facultades al que hago mención anteriormente pasó de ser una minoría principista a una minoría con poder de veto.

Por esta razón decidimos participar de la promoción de la candidatura del Profesor Alfredo Buzzi, decano de Medicina. Buzzi no había sido propuesto antes como candidato, pero durante su interinato como titular del Rectorado dio acabadas, comprobables y suficientes muestras de cabalidad moral, ética y compromiso con la vida y tradición universitaria, de un gran espíritu de diálogo y de que compartía nuestros principios.

Por aquellos días fue nuevamente imposible la realización de la Asamblea y llegamos a una instancia de parálisis en la cual mes a mes las Facultades temen no poder pagar los sueldos, no poseen el financiamiento ordinario, la posibilidad de funcionamiento está permanentemente en duda, no se puede adquirir equipamiento, los fondos para los UBACyT, los UBANEX y las becas están casi totalmente bloqueados, la interlocución política de la UBA con otros sectores del ámbito de la educación superior está cortada, el aislamiento se hace cada vez más notorio, el debate sobre la reforma del estatuto no puede adquirir los necesarios caminos formales y la cotidianeidad de la Universidad está casi totalmente detenida. Las responsabilidades que tenemos en tanto Decanos nos obligan a tomar decisiones y a avanzar para no llegar a situaciones límites de las que luego no podamos volver.

De algún modo debíamos salir de esta crisis y la única manera posible de hacerlo fue lograr un acuerdo institucional. Se trata nada más y nada menos que de salvar a la UBA

Por estas razones las trece Facultades de la UBA discutimos un programa de consenso y llegamos a las candidaturas de Rubén Hallú y de Jaime Sorín para que ocupen los cargos de Rector y Vicerrector, como un modo de volver a poner en funcionamiento a la UBA

El programa al que adherimos y sobre el cual se sostienen las candidaturas contiene los puntos principales sobre los que creemos debe fundarse el camino que nuestra Universidad debe comenzar a andar en esta nueva etapa. La historia de la UBA nos pide y nos obliga a estar a la altura de los nombres de quienes han formado y forman parte de ella, de quienes la construyeron y la construyen con su esfuerzo cotidiano día a día.

Estimados amigos y amigas de la Facultad de Ciencias Sociales: quería compartir con ustedes estas impresiones ya que se abre una verdadera posibilidad de enfrentar la crisis que hoy atraviesa nuestra Universidad. Es tarea de todos recuperar nuestra misión universitaria. Este paso que estamos dando es –estoy convencido- un verdadero aporte en este sentido.

Les envío un saludo cordial

Federico L. Schuster
Decano
Facultad de Ciencias Sociales
Universidad de Buenos Aires

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