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Por Jorge Garrido
grd@fibertel.com.ar
La tierra de uno
Los argentinos estamos tratando de demostrar afanosamente que nos cierran los números, para que nos crean y para que nos ayuden. Aunque antes tendríamos que empezar por creer en nosotros mismos y en autoayudarnos.

Estamos preocupados por la fuga del capital económico, porque es nuestro único tema - donde hay un peso, viejo Gomez?--, pero no nos preocupamos por la más importante y flagrante fuga de capital, el capital intelectual. Aquéllos que nos han costado años, sacrificios y muchos pesos formar, se nos van de las manos--justificadamente-por falta de horizonte.

Como sociedad hemos fracasado, no hemos sido capaces de construir un lugar viable y sustentable, contando con un inmenso y prodigioso territorio natural habitado por una escasa población potencialmente capaz. No entiendo como muchas personas que habiendo sido protagonistas de este fracaso, no se avergüencen y sigan aún opinando y dando recetas.

Acaso creen que los que se van, se encontrarán con algún paraíso? Desde luego que no, pero van a descubrir sociedades ordenadas y estables, con gente que cree y sabe lo que quiere, y se van a adaptar, van a vivir la enorme experiencia de no estar rodeados de argentinos, que quizás sea uno de los motivos que marque su futuro exitoso. Pero también van a vivir el desarraigo... y van a extrañar.

Nosotros, mientras tanto, seguiremos acá ensimismados en la última noticia-mirando el árbol sin ver el bosque-descuidando gente que está construyendo, que sigue creyendo, grupos cargados de energía positiva. Tengo el honor de pertenecer a uno de esos grupos: el Centro de Teletrabajo de la UBA, el nombre de su página lo dice todo: "caminando utopías". Somos los pioneros del teletrabajo en la Argentina, y por supuesto, como no podía ser de otra forma, sin el menor apoyo económico oficial o privado.

¿Resta algo de argentinidad, por decirlo de alguna manera, en los funcionarios o en los empresarios?

¿Qué fue del proyecto Educ.ar entre el visionario y abnegado Varsasky y el mediático y controvertido Antonio De la Rúa?

El teletrabajo es un ladrillo más para construir la nueva Argentina, tiene la virtud de vincular el trabajo, que es en este momento, uno de los protagonistas, con la Sociedad de la Información-como la llaman en la Unión Europea--, es decir con la informática, la tecnología de última generación puesta al servicio de la gente.

El teletrabajo hace que las personas se familiaricen con las herramientas tecnológicas, que se actualicen, que no se aíslen-sobre todo en este momento de Argentina--, que se capaciten y que además tengan una oportunidad de trabajo.
El tango se baila entre dos, acá nuevamente necesitamos del apoyo y de la comprensión del mundo empresarial que todavía siga creyendo y no especulando, siempre estamos a tiempo.

La Unión Europea está desarrollando, en este momento, un programa de promoción e integración entre Europa y Latinoamérica en la Sociedad de la Información http://europa.eu.int/information_ society/international/latin/alis/index_en.php (*)

Es un acuerdo entre los jefes de Estado de la Comunidad Europea que son conscientes del enorme potencial que existe en América Latina. El programa tiene cinco prioridades: gobierno, educación, salud pública, comercio e inclusión social, es decir que la conectividad acceda a las regiones más remotas.

El programa consiste en la presentación de proyectos para su evaluación y selección, los proyectos seleccionados serán apoyados tanto tecnológica como financieramente. Estos fondos serán aportados por la comunidad europea y por los países de la región latinoamericana.

¿Y por casa como andamos?
Es de esperar que cunda el ejemplo acá entre nosotros, porque es evidente que el resultado final de estos proyectos redundará en beneficio de la población, es decir de todos: el mundo se está acercando a los lugares más distantes.

Tratemos de poner nuestro granito de arena, tratando de evitar que continúe esta absurda hemorragia social...

Para los que se fueron, se están yendo o están por irse,

Serenata para la tierra de uno
Porque me duele si me quedo
pero me muero si me voy,
por todo y a pesar de todo, mi amor,
yo quiero vivir en vos.
Por tu decencia de vidala
y por tu escándalo de sol,
por tu verano con jazmines, mi amor,
yo quiero vivir en vos.
Porque el idioma de la infancia
es un secreto entre los dos,
porque le diste reparo
al desarraigo de mi corazón.
Por tus antiguas rebeldías
y por la edad de tu dolor,
por tu esperanza interminable, mi amor,
yo quiero vivir en vos.
Para sembrarte de guitarra,
para cuidarte en cada flor
y odiar a los que te castigan, mi amor,
yo quiero vivir en vos.

María Elena Walsh

(*) Para obtener más información sobre estos programas, contactarse con el autor de este artículo, Jorge Garrido.

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Información: info@caminandoutopias.org.ar


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