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Por Jorge Garrido
grd@fibertel.com.ar
Tiempos de Cambios
En el ámbito laboral se están generando diversos cambios y tal vez sea hora de que empresarios y trabajadores se pregunten: Teletrabajo ¿por qué no?.

Manejo del espacio

La experiencia del visitante será muy variada, pero siempre extrema: oficinas chicas repletas de cubículos ocupados, o grandes extensiones con puestos vacíos. "Nos achicamos, pero no estamos hacinados porque despedimos al 60% del personal", confirma el vicepresidente de una firma de capacitación ejecutiva con oficinas en pleno microcentro porteño , que concentró las operaciones de tres pisos en uno solo.

Otras firmas prefieren buscar soluciones creativas al espacio vacante: una sala de reuniones puede subarrendarse a un socio ocasional, por ejemplo.

La razón es que mudarse también puede ser una inversión considerable, aunque en la Capital Federal los índices de desocupación de oficinas para alquiler estén cercanos al 25%, y los precios hayan caído hasta un 30%.

Ejemplos: Nokia, HSM, Loma Negra.

Secretarias con nuevas funciones

Las huestes secretariales han sufrido los mismos avatares que todos los empleados en relación de dependencia de la Argentina: despidos y baja de sueldos. Entre las sobrevivientes, las de alta jerarquía ya no tienen poder de decisión sobre los pequeños gastos; se les acota el presupuesto para envíos por moto, la compra de insumos y la organización de los viajes de sus jefes. Y las secretarias de dedicación exclusiva ya son sólo un recuerdo, o el privilegio de unas pocas docenas de altos ejecutivos: ahora suelen asistir a equipos de dos a cinco personas.

"Además de la pérdida de autonomía, las secretarias han tenido que aprender a negociar con proveedores, porque les fijan un presupuesto mínimo para los gastos cotidianos que tienen que administrar como puedan", asegura Anne Marie Richard, directora de Secretarias & Negocios, una consultora que ofrece capacitación para asistentes ejecutivas. Aún así, los ánimos no decaen. Según una encuesta llevada a cabo por esa consultora a principios de diciembre entre 200 secretarias de empresas de todo calibre, 55% considera su situación laboral actual como "buena" (sólo 9% como "muy buena") y 36% de las consultadas la califica como "regular" o "mala" (9%). "Ojo, que se trata de secretarias que tienen empleo, lo cual en estos días ya es considerado una suerte", aclara Richard.

Ejemplos: 3M, Renault y Fiat.

Capacitación puertas adentro

"En las encuestas que nos piden las empresas, la demanda número uno de los empleados no es un mejor sueldo ni jornadas laborales más cortas, sino mayor capacitación. A la gente le preocupa mantenerse actualizada, porque suponen que esa es una garantía para conseguir rápidamente otro empleo cuando la despidan ", explica Zoltan Rosenfeld, experto en recursos humanos de la consultora Towers, Perrin, Marcu y Asociados. Como los empleados no se sienten seguros, las empresas que en medio de la austeridad preservan la capacitación son muy valoradas.

Pero ya la capacitación no es lo que era en los años dorados en que la Argentina era la meca de los gurúes del management: al menos media docena de firmas que se dedicaban a organizar cursos para ejecutivos (Institute for Internacional Research, por caso), han colgado el cartel de "fuera del negocio" por falta de clientes. Y a cambio de cursos que costaban entre 500 y 1.000 dólares por cabeza, las compañías optan por hacer circular el conocimiento puertas adentro, y nombran a sus propios ejecutivos como instructores del resto.
Incidencia: generalizada

Productividad y ánimos, por el piso

"En apariencia la gente está trabajando a mil, pero en realidad están con la cabeza en otra parte; con lo que está sucediendo en el país la productividad de los empleados es mucho menor", dice Mónica Narvaja, directora ejecutiva de la consultora de recursos humanos Peak Performance. Las empresas que han hecho encuestas internas coinciden en que el estado de ánimo de los sobrevivientes al despido pasó en los últimos 24 meses de la bronca al miedo, y de allí a la resignación: tener un trabajo, por sacrificado que sea, es mejor que nada.

Tal y como están las cosas, algunas compañías incluso hacen encuestas entre el personal y los resultados son tan negativos que prefieren esconderlos. Otros se lo toman con humor. "Acá se hicieron cambios en el área de finanzas para controlar mejor las cobranzas, que están muy duras en medio de la recesión. Pero igual estamos todo el día de brazos cruzados porque nadie paga (risas). Es un chiste, claro, es un chiste", aclara Daniel Telesca gerente de finanzas del laboratorio de origen estadounidense Bristol Myers Squibb.

Más mails, menos reuniones

Se redujeron al mínimo, y no sólo por cuestiones presupuestarias. Las reuniones y encuentros entre ejecutivos, perdieron espacio en la oficina del 2002. "Ahora se recurre más al teléfono y el mail para cerrar negocios, porque todos tenemos menos tiempo; yo trabajo 50% más y no se trata de que hayamos despedido gente, sino que cuando un cliente pide una entrevista ya no quiere hablar con un ejecutivo cualquiera, sino con el de mayor rango posible. Si va a pagar quiere la mejor atención, por lo que venderle cualquier servicio es mucho más complejo, y precisamente por eso cada proyecto amerita más reuniones, cuando hasta hace unos meses atrás era algo que resolvía un ejecutivo de cuentas por sí solo. Lo digo porque en los últimos cuatro meses trabajé más horas que nunca antes en mi vida", dice Pablo Triccio, director de la firma de logística Levin, entre cuyos clientes se cuentan Carrefour, Repsol-YPF, y Bimbo. Otros, en cambio, defienden la importancia estratégica de los ágapes, pero sólo para los encuentros en los cuales se descuentan definiciones importantes o se celebra el cierre de un buen negocio, que son la excepción.

Sírvase usted mismo

Las máquinas han sustituido a las manos que solían ofrecerlo. Para atender mejor a sus visitantes, en tiempos mejores el anfitrión levantaba el tubo del teléfono y en pocos minutos el mozo traía lo encargado.

Pero la crisis obligó a revisar esta conducta: ahora irá a buscar la infusión en persona o le invitará a que pulse usted mismo el botón de la máquina expendedora. En algunas empresas han sacado hasta las máquinas de agua fría y caliente, y los empleados deben pagar cualquier bebida de sus bolsillos.

Concentrarse en el negocio propio

La tercerización era una tendencia que venía en aumento, pero la necesidad de acelerar los recortes a nivel corporativo la profundizó. Para sacarse problemas de encima las empresas delegan cada vez más sus tareas no esenciales. Las plantas industriales, por caso, tercerizan el control de sus inventarios. Otras, sus compras menores (el toner, los pequeños repuestos eléctricos o el papel, por caso) de entre 1.000 y 4.000 pesos.

Una modalidad que también se consolidó es la tercerización de las ventas: los vendedores ya no forman parte del paisaje de la empresa, sino que vienen de visita, atraídos por las altas comisiones potenciales y un pago fijo casi irrelevante. Inclusive, muchos de ellos, trabajan para varias empresas a la vez.

Otras firmas están delegando sus call centers, lo que -según algunos expertos- es peligroso porque implica transferir una fuente de información estratégica a un tercero. Otras han delegado el manejo de sus sistemas informáticos.

Ejemplos: Ford, Pecom, Telefónica.

Empleados bajo asedio

De un día para otro, personas que trabajaban en firmas de renombre, incluso con prestigio a nivel internacional, y se sentían contenidas por tener un buen empleo, empezaron a recibir insultos y hasta agresiones físicas por el hecho de ser empleados de esa organización. Por supuesto que no eran responsables de ese estado de cosas, sino, también, sus víctimas. Las preguntas entonces se arremolinan y no es fácil encontrarles respuestas.

"¿Qué siente una persona cuando su lugar de trabajo se ha transformado en un sitio tapiado por chapas y maderas, al cual se accede a través de una pequeña puerta, debiendo agacharse para poder entrar? ¿Cómo se siente un empleado que hasta ayer trabajaba para pagar sus estudios y soñaba con salir el sábado con su novia o novio y hoy se ve insultado por un ahorrista enojado, seguramente con razón?", pregunta la consultora Martha Alles.

Para la experta -que desde hace un mes ofrece servicios especiales para compañías cuyo personal está bajo asedio, esa novedosa categoría que surgió al calor del corralito impuesto en diciembre- atender la crisis de los empleados es una cuestión de supervivencia corporativa.

"En medio de esta locura, los psicólogos con experiencia en empresas son quienes mejor pueden atender situaciones de crisis personal de los empleados, generar espacios de contención, capacitar para la prevención de la salud, o derivar los casos más graves a profesionales especializados".

A su juicio, los empleados asediados deben sentir que sus superiores están de su lado, y que protegerles es una prioridad para toda la compañía. "Si no, las empresas corren el riesgo de tener empleados enfermos, agresivos o deprimidos, con lo cual el problema empeora", concluye Alles.

Conclusión

Después de compartir este crudo panorama, ¿por qué no probar con el teletrabajo?, que ya fué adoptado en los países centrales con muy buen resultado.

Hacemos un fuerte llamamiento a todos los integrantes de la sociedad a que conjuguen sus esfuerzos para participar de la manera más profesional posible, aportando soluciones prácticas, económicas y viables por el cambio de este escenario, y por consiguiente, por la recuperación del país.

Tender a la coparticipación y dejar de vivir en Polinesia... como un conjunto de islas.

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Información: info@caminandoutopias.org.ar


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