actualidad

Por Jorge Garrido
grd@fibertel.com.ar
Industria Nacional
Ahora nos dicen que tenemos que consumir la industria nacional.
Y qué es la industria nacional, qué es lo que tenemos en abundancia además de los recursos naturales, porque del resto no ha quedado nada: los recursos humanos.

Pero para emplear esos recursos en forma eficiente, es indispensable cambiar nuestra mentalidad, nuestro sistema de creencias y nuestra actitud de vida. Todos estos sistemas se cultivaron por años, graficados en parte en frases de industria nacional como: "no te metás", "con esto me salvo, el resto que se joda","yo me rajo, acá no pasa nada", "es mejor porque es importado"...y sigue la lista interminable.

Todos somos responsables de lo que nos pasa y de lo que pasa en conjunto, no para echarnos culpa sino para hacernos cargo, no para especular en perjuicio del otro sino para construir en forma positiva, no para criticar y autocompadecernos sino para abrir la mente y el corazón.

Quizás ese inconsciente colectivo que hemos formado, con su contenido apocalíptico, sea el causante de esta realidad que estamos viviendo. Esta actitud de vida se refleja en nuestro rasgo esencial: el tango, que como siempre, es admirado afuera y melodramatizado adentro por nosotros.

Cambiemos nuestra mentalidad, no nos persigamos con el riesgo país y la tasa de desempleo, la ocupación y el trabajo lo producimos nosotros mismos. Para aquellos que persiguen quimeras en el extranjero, vaya el siguiente extracto expresado en otra latitud:

" El cambio de la certeza de la nómina a la ambigüedad de oportunidades de posibles beneficios es uno de los más difíciles procesos mentales. De hecho, este cambio mental es el que frena a la mayoría y les hace fracasar en sus proyectos y, en muchos casos, tratar de volver al trabajo que tenían en el pasado."

La nómina mensual es uno de los valores más firmemente asentados en nuestra sociedad. "Le han despedido", se dice habitualmente, como si se tratara de una grave enfermedad. Conocemos muchas personas para las que el miedo a perder el trabajo y la nómina mensual es sólo superado por el miedo a la enfermedad grave y a la muerte.

Para independizarse y trabajar por cuenta propia hay que dejar a un lado estos planteamientos y miedos ancestrales. De hecho, el único poder de determinar nuestro futuro está en nosotros mismos, no en nuestros progenitores ni en nuestros empleadores.

La seguridad laboral es cada día más una ilusión. ¿Qué empresa no está hoy en día afectada o amenazada por la posibilidad de comprar otra o ser comprada, de fusionarse, aliarse, de reestructurarse? ¿Cuántos de nuestros conocidos se han visto obligados a cambiar de trabajo por unas u otras causas en los últimos cinco años? No nos engañemos: la seguridad laboral, el trabajo para toda la vida, es cada vez más una ilusión que una realidad, es más historia que presente.

Trabajando por cuenta propia-- solos o en equipo--, si se consiguen los objetivos propuestos, siempre se tiene la oportunidad de conseguir un futuro nuevo, más satisfactorio. Y hay pocas cosas tan gratificantes como saber que puedes ser independiente creando algo desde la nada.

La decisión de confiar en uno mismo y comenzar de forma independiente un proyecto empresarial es exactamente eso: una decisión. William Bryan decía que "el destino no debe ser una oportunidad sino una elección", no algo a lo que hay que esperar, sino conseguir si se toma y se superan los retos de las dudas y miedos y se sale adelante, se llega a descubrir la mayor de las seguridades: el conocimiento de que uno puede funcionar por sí mismo y triunfar.

Entonces, la ambigüedad y las posibilidades se convertirán en leales compañeras de viaje frente a las monótonas certezas de antes, asegurando en todos y cada uno de los días de trabajo que cualquier cosa puede suceder.

Nuestro país, nuestro tejido empresarial, nuestra sociedad, necesitan esa mentalidad emprendedora. Es la iniciativa de los emprendedores la que es capaz de levantar un país y fomentar su desarrollo económico, cultural y social." Marcos Fernandez Director ESCP-EAP(España)

Por lo tanto, en todas partes se cuecen habas.
Aprovechemos nuestras habilidades y capacidades, nuestro reservorio de materia gris.
Tenemos todas las condiciones para acceder a la "era del conocimiento", no pasa por el dinero, la inversión es capacidad mental, no esperemos ser "empleados" por y de alguien.
Así como fabricamos futbolistas, fabriquemos especialistas "todo terreno", no importa el lugar del planeta donde se encuentre la empresa, trabajemos en el mundo, en una oficina virtual universal con nuestra industria nacional.

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