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Por Martín Sanchez
martsanchez@gmx.net
Teletrabajo: ¿una forma de flexibilización laboral?
Considerar al Teletrabajo desde una perspectiva seria y responsable, implica saber que se tendrá que conformar un marco legal que regule esta nueva forma de relación laboral.

La mayoría de los países de América Latina han modificado su legislación laboral, a partir del proceso de globalización de la economía surgido en 1989 con la caída del bloque soviético y sus políticas de planificación desde el Estado.

Frente al reto de la mundialización de la economía y de la liberalización de los mercados internos, se plantea la cuestión sobre si es posible seguir otorgando a los trabajadores las mismas garantías sociales que en la época del Estado de Bienestar vigente durante la etapa de la Guerra Fría, así como también se pone en discusión si es necesario modificar la reglamentación del trabajo con objeto de estimular la competitividad, o con el objeto de crear empleos.

Casi ninguno de los argumentos que en Europa se han utilizado para justificar los reclamos para una mayor flexibilidad laboral, parecen aplicables a América Latina, cuyos niveles de protección, sin hablar de los salarios, son muy inferiores en comparación con los del Viejo Continente. La introducción del programa de ajuste en Argentina en 1991 y la adopción consecutiva de reformas laborales tendientes a flexibilizar las relaciones de trabajo, entre otras variables, lejos de dinamizar el mercado laboral, arrojó como resultado el crecimiento de la tasa de desempleo que, del 6.9 por ciento en 1991, trepó al 16.4 por ciento en mayo de 2001.

Sin embargo, cada día son más quiénes piensan que en el mundo cambiante en el que vivimos hace falta cierta dosis de flexibilidad laboral. El punto no consiste tanto en rechazar o aceptar la flexibilidad laboral sino en saber distinguir entre las flexibilizaciones verdaderamente útiles y aquellas que sólo responden a las preocupaciones de los ideólogos del mercado. También se debe comprender que a diferencia de otros mercados, las leyes prevalecientes en el del trabajo se deberían inspirar más en la equidad que en la pura lógica económica.

En este marco irrumpen las Nuevas Tecnologías, originando una nueva modalidad denominada Teletrabajo, que puede ser vista como una forma de flexibilización y sobre la cual prácticamente no existe legislación.

Considerar al Teletrabajo desde una perspectiva seria y responsable, implica saber que paulatinamente se tendrá que ir conformando un marco legal que regule esta nueva forma que revisten las relaciones laborales. Y este marco legal debe ser producto del debate entre los sujetos sociales involucrados, es decir, los trabajadores, el Estado y las empresas.

Desde el Centro de Teletrabajo y Teleformación de la Facultad de Ciencias Sociales UBA, se aporta a dicho debate acercando algunos ejes sobre los cuáles giraría la regulación del Teletrabajo, y que fueron tomados de las experiencias en los países centrales en dónde esta modalidad laboral ya está instalada.

Derecho a la información sobre las condiciones de Teletrabajo

El Teletrabajador debería ser informado a través del contrato de trabajo de las condiciones que van a regir su relación laboral. Las condiciones de trabajo deberían respetar las normas legales y reglamentarias así como el convenio colectivo vigente.

El salario y la jornada laboral

Las remuneraciones y prestaciones que perciban los Teletrabajadores deberían estar vinculadas al tipo de contrato de trabajo, así como también a la cualificación de las actividades desarrolladas.
El salario no debería ser inferior al de un trabajador ordinario de categoría profesional equivalente, en la localidad en la que se presten los servicios.

En el caso de que el Teletrabajador se considere como un trabajador por cuenta propia, el pago de sus servicios se tendría que realizar según lo estipulado en el contrato, o bien se liquida a destajo. En esta situación, el Teletrabajador estaría privado de prestaciones por parte de la empresa, tales como las vacaciones remuneradas, seguridad social, etc.

La jornada de los Teletrabajadores sería la fijada en convenio colectivo o en su contrato de trabajo, no pudiendo tener una duración superior a la del resto de los trabajadores de categoría profesional equivalente.

Protección de los datos

El uso de las tecnologías de la información y la comunicación facilita el almacenamiento, tratamiento y acceso a la información. Es posible supervisar y obtener datos de forma continua sobre los diferentes aspectos de las actividades del Teletrabajador, posiblemente sin su conocimiento, ya sea por motivos de seguridad o para medir o mejorar la productividad. El Teletrabajador debería estar protegido en lo que atañe a su intimidad.

Derecho a la formación continua

El Teletrabajador debería recibir de su empresa la formación general y específica que necesite para el desarrollo de su trabajo. El derecho a la formación debería ir encaminado a que el Teletrabajador no vea truncada su carrera profesional y en cualquier momento pueda ser un candidato apto para cubrir una vacante.

Implicación de los Teletrabajadores en la información, la consulta, la participación y la negociación colectiva

El Teletrabajador tendría que poseer los mismos derechos básicos que poseen los trabajadores tradicionales: el de libre sindicación, negociación colectiva, adopción de medidas de conflicto colectivo, huelga, reunión y participación en la empresa. El Teletrabajador también tendría que contar con el derecho a ser elegido y a elegir a sus representantes en la forma legal establecida, es decir, por medio de su participación en las elecciones sindicales que se celebren en el seno de su empresa.

Es conveniente establecer una reglamentación tendiente a facilitar a los sindicatos la difusión de información a los Teletrabajadores a través de las redes de transferencia de datos de la empresa. En el caso de los Teletrabajadores autónomos, sería el propio sindicato el responsable de crear los canales de comunicación necesarios para el intercambio de información.

En conclusión, la variedad de conflictos, así como las repercusiones que a distintos niveles y a distintos protagonistas pueden implicar el Teletrabajo, hace evidente la necesidad de establecer un marco legal que posibilite rebajar a lo mínimo dichos conflictos.

Sin embargo, la intensa velocidad con la que en la actualidad se suceden los cambios, requiere que, para el positivo aprovechamiento de las ventajas derivadas de ellos, el marco legal a establecer esté caracterizado por la flexibilidad y amplitud de aplicación, de modo que pueda adaptarse, sin modificaciones constantes, a las distintas situaciones que vayan produciéndose.

La participación activa de los trabajadores, el Estado y las empresas en el establecimiento del nuevo marco legal, los posicionará en una situación privilegiada, formando parte del proceso como protagonistas de la futura evolución de las regulaciones legales referentes al Teletrabajo.

Fuentes Consultadas:

"Pasado y presente de la legislación laboral en América Latina" por Arturo S. Bronstein para la Organización Internacional del Trabajo OIT. http://www.ilo.org/public/spanish/

"Análisis sobre la situación actual del Teletrabajo" por Fundación General de la Universidad de Valladolid. http://www.funge.uva.es

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