Editorial

Autoempleo para la estabilidad social

Si el mercado no puede dar oportunidades a todos los ciudadanos que quieren trabajar, el autoempleo sería una alternativa al desempleo.

Se acuerda que en el último editorial de nuestro boletín conversamos sobre el estigma de ser freelance? Veamos algunas otras ideas.

Desde los años 90 los gobiernos han venido promoviendo políticas para el autoempleo.

Para algunos sería como la contracara del empleo. Si el mercado no puede dar oportunidades a todos los ciudadanos que quieren trabajar, el autoempleo sería una alternativa al desempleo.

La diferencia entre un autoempleo y una empresa es que el autoempleo depende de uno mismo. Somos el que debe generar los ingresos para nuestra subsistencia. En cambio una empresa puede prescindir de su dueño y seguir funcionando y generando ingresos. Claro que muchos autoempleos exitosos terminan siendo empresas.

Volviendo a nuestro tema tanto el empleo como el autoempleo serían dos formas de inclusión social que disminuyen el malestar y calman los ánimos negativos que trae la falta de trabajo.

Ya para Adam Smith, una sociedad civilizada tendería a mantener a una población “desocupada productivamente”. Otro Oximorón, pero sin duda necesario cuando los empleos formales sólo quedan reducidos a un grupo pequeño relativamente de personas ante la especialización, el avance tecnológico, la robotización, etc.

En otras palabras, muchos de los autoempleados de hoy son los trabajadores industriales de ayer.

Para Martin y Schumann (2000, p. 10) en un futuro cercano solo el 20% tendrá un empleo formal y ellos producirán todo lo que sea necesario. El problema es que pasa con el 80% restante que estará dispuesto a trabajar y no podrá hacerlo.

La Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores (UATAE) de España muestra el crecimiento del autoempleo en la última década y los % dicen que en su mayoría son mujeres.

Muchas Políticas Públicas e incluso muchas Universidades se han sumado al desarrollo y apoyo al emprendedurismo. Colombia por ejemplo incluye el emprendedurismo desde la educación básica.

Muchos de estos apoyos se realizaron a través de las incubadoras de empresas. En Estados Unidos, por ejemplo, se impulsaron más de 900 incubadoras de empresas, que crearon 19.000 empresas y 245.000 puestos de trabajo. En el mundo se pasó de 18 incubadoras de empresas en 1980 a 900 en 2002 y al 2012 se calculaban cerca de 4.000. En Europa se calculan mil incubadoras que generan

40.000 puestos de trabajo cada año. En cuanto a los países en desarrollo se hablaba de cerca de 500 incubadoras en 1997, pero a partir de ese año la tasa de crecimiento anual de estas se calcula en un 20%.[1]

Sin duda los gobiernos han encontrado en el fomento del autoempleo un descanso en su lucha por empleo formal. Tendrá que velar ahora porque este tipo de trabajo se desarrolle dentro de condiciones dignas y sustentables.

 

 

 

 

[1] http://www.redalyc.org/pdf/1650/165025358004.pdf

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