Editorial

Ante el Bicentenario de nuestro Primer Grito de Libertad.

En el siglo XIX se producen en Europa -Alemania, Inglaterra y Francia principalmente- los descubrimientos científicos y los adelantos técnicos, que impulsan la creaciónn de máquinas.

[15-01-10] Esas nuevas máquinas dieron lugar a una nueva forma de organización del trabajo que multiplicó enormemente la producción y la productividad , rebajando los costos de las mercancías.

Los países europeos que nombramos, iban adelante en el proceso de desarrollo capitalista y necesitaban nuevos mercados donde vender sus productos, al mismo tiempo que necesitaban más materias primas y alimentos para su población.

Esas fueron las primeras condiciones creadas en nuestra Patria, para aprovechar las oportunidades que el desarrollo capitalista  nos ofrecía.  Después de 1810, los grandes comerciantes porteños, aprovecharon ese escenario para importar y exportar, y obtener grandes ganancias, al igual que los propietarios de tierras que ofrecían lana de ovejas, carne y cereales a esos países de Europa.

Muchísimos años, luchas intestinas y movimientos sociales en pugna, hicieron falta para que nos decidamos a ser independientes y construir una sociedad desarrollada industrialmente, con ciencia y tecnología propias, con la decisión de aplicar las innovaciones al proceso productivo, de modificar si fuera necesario las relaciones de trabajo, para ser un símbolo significativo de progreso, de bienestar y de equidad social.
Crear un Centro de Teletrabajo y Teleformación (CTT) en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA fue también un signo en este proceso de innovación.

¿Cuáles fueron las ideas predominantes que nos indujeron a proponer dicho Centro?
Evidentemente, no fueron ambiciones personales. Fue sencillamente el espíritu de que toda la sociedad se apropie de las tecnologías de la computación para trabajar,  para ser útil y para ofrecer nuestros conocimientos a todos los interesados.

Estamos asistiendo a una revolución “la microelectrónica”. Por ello, no podemos ni debemos desentendernos de lo social y lo laboral, que estos cambios traen aparejados en el mundo, en nuestra sociedad del trabajo.

En estos casi 10 años, pudimos observar el desarrollo del Teletrabajo. No es la “loca idea” de vaya a saber “qué locos ambiciosos”.  Simplemente es el producto, uno sólo de ellos, del desarrollo científico-técnico al que ha llegado la humanidad.

Nos sentimos orgullosos, de haber puesto en la orden del día de la sociedad, el uso de estas nuevas tecnologías para trabajar, para Teletrabajar y para hacer de nuestro país, en este año del bicentenario, un país progresista, moderno e independiente.


Naum Poliszuk
Director del CTT.
Resolución 2069 del Consejo Directivo del año 2000.
Facultad de Ciencias Sociales. UBA

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