Teletrabajo en Argentina

La crisis económica incentiva el teletabajo

Pese a las tan alabadas virtudes del teletrabajo, ha tenido que ser una recesión económica histórica la que decidiese a las medianas y pequeñas empresas a empezar a aplicarlo, permitiendo de esta forma reducir sus costes. La posibilidad de acceder a las aplicaciones corporativas es clave.

Pese a las tan alabadas virtudes del teletrabajo, ha tenido que ser una recesión económica histórica la que decidiese a las medianas y pequeñas empresas a empezar a aplicarlo, permitiendo de esta forma reducir sus costes. La posibilidad de acceder a las aplicaciones corporativas es clave.

Redacción/Agencias – Hace años que se habla de las numerosas virtudes y pocos defectos que tiene el teletrabajo: que si se ahorra en desplazamientos, que si facilita la conciliación de la jornada laboral con la vida familiar, que si mejora el nivel de vida, que si permite desprenderse de gastos de infraestructuras; pero pese a estas virtudes objetivas, el teletrabajo era (y continúa siendo) una asignatura pendiente en muchas empresas de tamaño pequeño y mediano, mientras que la mayoría de las grandes corporaciones ya lo empezaron a implantar hace años con mayor o menor convencimiento y éxito.

Ha tenido que ser la actual situación económica de crisis galopante la que haya abierto los ojos al empresariado para que, por fin, confíe en esta forma de trabajar para reducir los gastos y aumentar la productividad. Las tecnologías de comunicación remota como la VoIP (voz sobre IP) y la videoconferencia empiezan a pasar por delante de viajes y desplazamientos.

Siguiendo con la tendencia al alza en el teletrabajo, y según la consultora IDC, el número de trabajadores móviles alcanzará en 2011 los 1.000 millones a escala mundial. Igualmente, el informe La Sociedad de la Información en España 2008, elaborado por la Fundación Telefónica, indica que el 58,3% de las organizaciones españolas con más de 250 empleados ya facilitan estos accesos remotos a los profesionales móviles, al igual que el 30,7% de las empresas de entre 50 y 249 trabajadores y el 11,1% de aquéllas con plantillas de 10 a 49 personas.

El acceso en movilidad (desde cualquier parte del mundo, por decirlo de alguna forma) a las aplicaciones corporativas es fundamental, para lo que tecnologías como la virtualización de escritorios y los servidores de terminales son ideales.

Pasos a tener en cuenta para una perfecta introducción del teletrabajo en la empresa

A la hora de montar un sistema de teletrabajo en nuestra empresa partiendo de cero, debemos tener diversos aspectos en cuenta:

  1. Asegurarnos que realmente todos los puestos de trabajo que queremos “convertir” a teletrabajo son factibles
  2. Delimitar adecuadamente las atribuciones de los nuevos puestos de teletrabajo
  3. Disponer de las herramientas adecuadas (software de virtualización, VPN segura, etcétera). Para ello, lo mejor es consultar con un profesional informático
  4. Sopesar la idoneidad de los candidatos a los puestos de teletrabajo. El teletrabajador óptimo debe ser una persona ordenada, metódica, con autodisciplina e iniciativa, con un cierto nivel de conocimientos tecnológicos
  5. Mentalizarnos de que las estructuras de la empresa deben cambiar para adaptarse a la nueva realidad y metodología
  6. Vigilar la seguridad. Nuestros datos viajan ahora a través de redes públicas
  7. Una vez implantado el teletrabajo, mantener una relación constante con los teletrabajadores, darles suficiente “espacio vital”, sin ahogarlos pero dándoles también a entender que estamos a su lado para lo que necesiten

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