Teletrabajo en Argentina

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Trabajar sin límites ni ataduras

El teletrabajo se ha convertido en una opción importante para muchos profesionales. En nuestro país esta modalidad creció un 20% el último año, a pesar de no importar la cantidad de horas que el trabajador pasa sentado dentro de una oficina.

[1ro. de noviembre de 2009] Pablo se levanta cada mañana y casi instintivamente, después de su aseo personal, enciende la notebook que se encuentra en el cuarto contiguo a su dormitorio, pone el agua a calentar y se dispone a chequear sus mails antes de oír el silbido delator de la pava, que ya presagia la primera ronda solitaria de mates del día.

Teletrabajo (trabajo en casa), una tendencia que crece en nuestros días por conveniencia o necesidad, y que deja con la boca abierta a más de un hombre de traje gris que se jacte de que trabajar es ir 8 horas por día a una oficina.

Para algunos, los beneficios se enumeran en cantidad. Tal es el caso de Federico Calandria, diseñador gráfico e industrial: “Yo logré reducir gastos fijos, tener todas las comodidades que me da mi hogar, no tener problema de estacionamiento ni traslado, y fundamentalmente poder cuidar a mi hija, estar más cerca de la familia y tener mayor presencia en el hogar”.

Un estudio llevado a cabo por la Consultora Carrier y Asociados revela que en la Argentina la tendencia creciente del teletrabajo tuvo un avance de alrededor del 20% en el último año y que actualmente existen 1,2 millones de hogares donde al menos uno de sus integrantes trabaja desde allí.

“Teletrabajo es el producto del desarrollo científico y tecnológico. Es una forma de trabajar que implica el uso de la tecnología para poder remotizar ese trabajo. No es necesario que uno esté siempre utilizando el teletrabajo. Se puede combinar con las labores tradicionales en la oficina, pero eso dependerá de dónde está ubicada la persona que nos está contratando. Además, el teletrabajo tampoco se identifica con una modalidad de contratación determinada. Puede ser tanto en relación de dependencia como en forma independiente”, detalla Sonia Boiarov, directora académica de CEDTEL – Centro de Educación en Teletrabajo.

Tal vez la decisión más difícil es lanzarse al vacío que implica no tener un cordón umbilical con algún jefe o empleador, como estipula el sistema convencional de trabajo. “Trato de trabajar 8 horas diarias, pero esto se termina desvirtuando; al no cumplir horarios, uno, por ejemplo, va a hacer un trámite que no sea del trabajo y pierde una mañana; después lo compensa quedándose más tarde en la noche”, dice Calandria.

“Al principio uno extraña el ambiente laboral, pero también disfruta de las comodidades de la casa y se siente cómodo, y se nota un gran cambio en el costo fijo económico que hace más fácil la adaptación”, cuenta María Alejandra González, quien se dedica al comercio exterior.

Según el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, existen dos modalidades de teletrabajo: autónomo y en relación de dependencia. En esta última categoría se desempeña Susana. Ella es telemarketer de una empresa que vende servicios de telecomunicaciones. Por medio de un software que instaló en su computadora y que le proveyó la empresa para la que trabaja, realiza sus comunicaciones con los clientes, carga las ventas y hasta puede seguir el estado de sus ganancias día tras día. “Cuanto más trabajás más ganás. Es así la actividad y depende de tus ganas de superación”, sentencia.

Un punto a favor es la facilidad de acceder a las TICS (Tecnologías de la Información y Comunicación). Una pequeña inversión al inicio puede abrir este mundo de posibilidades desde el hogar. “Los secretos de la tecnología y sus bondades radican en conexión continua, ubicuidad, rapidez, amplificación de contenidos, rápido posicionamiento e investigación”, comenta Pablo, totalmente seguro de estas ventajas.

Otra opción es la proliferación de lugares con conexiones Web, sobre todo, bares donde se montan oficinas momentáneas para atender a clientes. Para Mario, propietario de un café céntrico, la experiencia comprobada en muchos de sus clientes habla por sí sola. “Yo tengo un buen servicio de cafetería, pero muchos clientes vienen al negocio en busca de la comodidad que hay para trabajar con la conexión Wi Fi. Inclusive te puedo decir que hasta abogados y contadores hacen uso del servicio. A mí me conviene porque es una clientela segura y es gente que consume en el bar.”

Para muchos teletrabajadores, las dificultades que se les presentan son varias y tienen que ver con el funcionamiento de la misma vida doméstica. “Es difícil lograr concentración por distracciones inherentes al hogar. A veces se complica separar el trabajo de la vida hogareña. Estando siempre mezclado el trabajo con la vida de la casa, hay que organizarse muy bien con los horarios y que el entorno social lo respete”, sostiene Calandria.

Las distintas situaciones o realidades atentan o fomentan para que esta modalidad de trabajo sea una elección o una opción sin posibilidades de elección. “Lo mío es una opción. Me cerraban los números y opté por esto, aunque no dudaría, si se presenta una buena propuesta, en volver a la relación de dependencia”, afirma Néstor Benire, administrador de redes informáticas.

Pero hay que saber discernir cuándo es conveniente o, mejor dicho, qué actividad es conveniente o más jugosamente lucrativa a la hora de dedicarse al teletrabajo. Para Gabriel Caruana, comunicador y gestor de contenidos Web, la diferencia está muy bien marcada y opina: “Depende de lo que hagas y a lo que llames teletrabajo. Se puede vender diseño de sitios Web para Europa y ganar muy bien. O se puede ser data entry de un sitio cualquiera y ganar mal”.

La pandemia de gripe A que viene azotando al mundo actuó de disparador en algunos países de Europa para fomentar el teletrabajo. Tal es el caso de España, donde, según un informe del diario El País, el Ministerio de Sanidad de España instó a las empresas a optar por el teletrabajo para asegurar la recuperación, evitar los contagios y facilitar que se atendiera a familiares enfermos.

Empresas como Aon Risk Services, una de las más grandes firmas de consultoría y gestión estratégica del mundo, es un claro ejemplo de la aplicación del teletrabajo en situaciones límites. Este año, la compañía decidió, en la Argentina, debido a la presencia de la gripe A, apostar por esta metodología de trabajo. Durante los meses más críticos de la enfermedad, un grupo de 25 personas, entre embarazadas y personas con algún riesgo, trabajaron desde sus hogares en forma simultánea.

“Los ejes que manejamos como soluciones en este sentido fueron principalmente poder acceder al sistema operativo de la empresa, la derivación de sus teléfonos laborales a sus celulares o al de sus hogares, y el acceso a aplicativos. Las conclusiones que pudimos sacar de todo esto es que es viable, pero que todavía falta camino por andar, porque hay un cambio cultural que tiene que ver con la forma de supervisar ese tipo de trabajo”, explica la Lic. Irene Sills, directora de RR.HH de Aon Risk Services Argentina S.A.

También surge la posibilidad de realizar trabajos para empresas y organizaciones del exterior, lo que representa recibir honorarios en euros o dólares, y convierte esta modalidad en algo más atractivo y ventajoso no sólo para el teletrabajador, sino también para las empresas y organizaciones extranjeras que pagan salarios menores de los que deberían desembolsar si contrataran a un profesional europeo o americano.

Según la consultora IDC, el número de trabajadores móviles alcanzará en 2011 los 1.000 millones a escala mundial. Por su parte, el informe de La Sociedad de la Información en España 2008, elaborado por la Fundación Telefónica, indica que el 58,3% de las organizaciones españolas con más de 250 empleados ya facilita estos accesos remotos a los profesionales móviles, al igual que el 30,7% de las empresas de entre 50 y 249 trabajadores y el 11,1% de aquellas con plantillas de 10 a 49 personas.
 

Fuente: http://www.consejo.org.ar/publicaciones/consejo/consejoactual/teletrabajo.htm

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