Recursos Humanos

El teletrabajo como motivación

Todo parece haber comenzado con el estallido de la Gripe A.

[1ro. de Noviembre de 2009] Parece que funcionamos mejor bajo presión y comenzamos a producir ideas. Varias empresas están buscando formas creativas de evitar el contagio y una de las alternativas es el teletrabajo. Entonces comprueban que las herramientas para concretarlo existen y que las personas son capaces de trabajar de esta manera cumpliendo sus objetivos.

Ahora bien. Por un lado, seguramente estas modalidades de trabajo no se habían pensado como alternativas en los planes estratégicos de las organizaciones, y es buena idea que a partir de ahora queden como plan de contingencia aplicable en epidemias u otros tipos de crisis. Por otro lado ¿por qué el teletrabajo tiene que ser una alternativa laboral de crisis solamente? ¿No sería útil que las organizaciones fuesen capaces de "pensar fuera de la caja"?. 

El teletrabajo puede ser una herramienta de motivación invaluable. Por supuesto que existe un sinnúmero de diferentes tareas y que es necesario evaluar la factibilidad de la implementación según el tipo de trabajo que se desarrolla. Pero es posible que nos sorprendamos al hacer un análisis a conciencia de las opciones. Seguramente habrá tareas que no se nos ocurrió que podían realizarse remotamente. En muchos casos no será posible, y en otros se podrá hablar de combinar la modalidad presencial con la virtual. Es cuestión de tener la voluntad creativa.

En todas las organizaciones hay empleados que poseen potencial de desarrollo y podrían formar parte de un cuadro de reemplazos, pero no pueden o no están dispuestos a brindar el compromiso que se les exige. Este compromiso tiene que ver generalmente con largas horas de trabajo y con la casi imposibilidad de dejar de ir a trabajar un día, dos días. Y no sólo estamos hablando de las mujeres con hijos. Hoy tanto mujeres como hombres aspiran a una mejor calidad de vida. Existen herramientas que permiten a los empleados trabajar remotamente con tanta eficiencia como lo hacen en la oficina o incluso mejor. Las posibilidades de comunicación son muchas: e-mail, chat, videoconferencia, etc. ¿Por qué resulta tan aterradora la idea de no ver al empleado sentado en su escritorio durante nueve horas o más?

Tenemos la idea de que el trabajo fuera de la oficina no es trabajo. Incluso cuando el volumen de trabajo nos supera y tenemos que llevar tareas a casa, no reclamamos pago alguno. Es cierto que quizás no es tan sencillo comprobar la cantidad de horas exactas que el empleado trabaja en su casa. Pero, ¿es siempre necesario evaluar el trabajo según la cantidad de horas que trabaja el empleado? ¿No es más importante para una organización el cumplimiento de los objetivos, más allá del tiempo que esto lleve?

La motivación permite aprovechar el potencial de los recursos humanos, lo cual impulsa la productividad y la eficiencia. Todo esto contribuye finalmente al logro de los objetivos estratégicos. Seguramente llegará un día en que un gran porcentaje de los avisos laborales solicitarán teletrabajadores y ya no será una novedad. Las empresas exigirán nuevas habilidades y brindarán diferentes beneficios, acordes con esta modalidad. Pero todavía es un camino por recorrer. A lo largo de ese camino iremos reemplazando paradigmas y flexibilizando nuestros modelos mentales.
 
 AGOSTO 2009

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