Editorial

Impacto ambiental del teletrabajo

Hay quienes aceptan que las lamentables consecuencias de las lluvias intensas que cada vez se presentan con más frecuencia en nuestros países, son producidas por los abusos y mal uso de los recursos naturales de nuestro planeta y que han causado catástrofes de diferente índole. Lo que pasó estos días no pudo justificarse con nada,...

15 de abril de 2013

Hay quienes aceptan que las lamentables consecuencias de las lluvias intensas que cada vez se presentan con más frecuencia en nuestros países, son producidas por los abusos y mal uso de los recursos naturales de nuestro planeta y que han causado catástrofes de diferente índole. Lo que pasó estos días no pudo justificarse con nada, ni siquiera con la corriente de la niña o del niño. Momentos dolorosos que no solo produjeron pérdidas materiales, sino también vidas humanas. Vaya, mi solidaridad con todos ellos aunque sé que ésta es insuficiente y para muchos sonará sólo como una frase de cortesía.

La realidad es que estos cambios ya conviven con nosotros, son parte de la historia que supimos conseguir, pero también y por suerte!, muchas personas y sobre todo las nuevas generaciones, ya han tomado conciencia y luchan buscando soluciones.

Por ello, exploré algunos estudios sobre las aportaciones que el teletrabajo podría hacer a este fatídico cambio climático. Como en muchos escritos que hablan sobre esta modalidad de trabajo, encontré posiciones encontradas que me gustaría compartirles.

Revise entre las tesis que están en caminandoutopias.org.ar  y encontré una que hablaba del tema en Zaragoza. Se centraba en dos aspectos; por un lado en la mejora de las condiciones atmosféricas debido a la reducción de emisión de contaminantes y, por otro lado, en el ahorro económico que puede valorarse de esta disminución de contaminación y congestión de tráfico. Se realizó una estimación de la reducción de emisiones de los principales gases contaminantes que se presentaban en las áreas urbanas debido a la disminución de los desplazamientos relacionados con el teletrabajo.

Una vez calculada esta reducción de emisiones se comparó con la emisión total que produce el tráfico rodado en la ciudad, obteniendo así una valoración en la posible mejora de las condiciones de contaminación atmosférica.

Todo esto tiene una implicación directa con el bienestar de la población, dado que, una reducción en las emisiones supondrían una merma en la presencia de ciertos gases contaminantes en la atmósfera y con ello una disminución en los niveles de inmisión que mejoraría o impactaría en un aumento de la calidad del aire y de la salud pública en general, así como una disminución de los efectos de la contaminación a nivel local como son formación de nieblas contaminantes (smog sulfuroso), presencia del ozono troposférico (smog fotoquímico), isla de calor; y del aumento del efecto invernadero responsable, en parte, del cambio climático.

No quiero detenerme en detalles del estudio pero si en una de sus conclusiones:

Parece ser que en el año 2006 no había mucha conciencia sobre el cambio climático, por lo menos entre las personas entrevistadas en este estudio. Si bien valoraban el no tener que desplazarse por el centro de la ciudad, seguían usando el auto por cuestiones familiares y sociales, y por lo tanto, los investigadores habían considerado que el impacto del teletrabajo en las cuestiones climáticas era bajo desde el punto de vista de los desplazamientos.

Otros estudios mostraron lo contrario, dando a conocer como políticas de videoconferencia y de teletrabajo han permitido disminuir en parte los millones de traslados que se realizan por las ciudades y con esta disminución se pudo contribuir a mejorar el ambiente y su impacto en los cambios climáticos. Así lo manifestaron empresas como British Telecom y CISCO.

Nuestro amigo Francisco Ortiz Chaparro en un artículo confirma que hay impactos negativos del teletrabajo al incrementar las necesidades de calefacción e iluminación de los hogares de los teletrabajadores, la utilización del auto privado para moverse en trayectos que antes no se hacían, o se hacían con menos frecuencia, el hecho de que las personas puedan trasladarse a vivir a lugares más apartados de sus oficinas al no tener que ir al trabajo a diario y la potencial duplicación del hardware y del espacio de oficina.

A pesar de todo esto, Ortiz Chaparro continúa describiendo que un estudio de ETNO, de la asociación europea de operadores de telecomunicaciones, reporta que en los 25 países de la Unión Europea se ahorrarían 22.2 millones de toneladas de emisiones de CO2 semanales sólo con que teletrabajasen el 10% de los trabajadores. (Parecidas a estas fueron las conclusiones del estudio TeleUrba de la Comunidad Europea ya en 1992). El estudio de ETNO reporta un ahorro para cada trabajador flexible de 133 km en auto y de 60 km en tren, lo que supone el 2.3% de todas las emisiones de CO2 relacionadas con el transporte en los 25 países.

Pero no hace falta mirar solo afuera, en Buenos Aires el CENIT con fondos aportados por el IDRC realizó un estudio donde comprobó que cuando el teletrabajador, realiza sus tareas en la casa, prácticamente no realiza desplazamientos y que por ende podría esperarse un impacto positivo sobre el clima. También confirma que la mayoría de los teletrabajadores argentinos trabajan en su casa y no en otros lugares, tal vez debido a resoluciones como las que comentamos en otra de las columnas.

Para finalizar, quería recordarles que el cambio climático fue uno de los puntos considerado dentro del Desarrollo Sostenible en la Declaración de Buenos Aires sobre el teletrabajo. El desarrollo sostenible, además debe considerar el plano social, es decir, la posibilidad de lograr entornos amigables, inclusivos e integradores para las personas, los trabajadores, sobre la base de la preservación de valores éticos, la igualdad de oportunidades, la equidad y la sostenibilidad intergeneracional, dicho de otro modo que las generaciones presentes no comprometan negativamente a las futuras. Por último, el desarrollo requiere no perder de vista el plano económico para el crecimiento constante y sostenido de la riqueza durante un tiempo determinado.

Confío plenamente en las nuevas generaciones que ya despertaron a la necesidad de mejorar las condiciones medioambientales del planeta y se hacen cargo de la búsqueda de soluciones sin descartar ninguna de ellas.

Seguimos el próximo jueves. Como siempre me encuentran en mi oficina en Torres de Teletrabajo y muy probablemente también en el chat. Los espero!

Sonia Boiarov
Presidente de la Fundación Caminando Utopías
Presidente de la International Telework Academy -ITA

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Columna de los jueves publicada en Infobae.com

Fuente: (http://blogs.infobae.com/teletrabajo/2013/04/04/impacto-ambiental-del-)