Editorial

¿Tiene usted un teletrabajo feliz?

Hoy hablamos de la felicidad en el trabajo. Será posible? El trabajo en la sociedad industrial tuvo multiples críticas pero sin duda uno de sus principales ha sido Marx.

1ro. de agosto de 2012

El trabajo en la sociedad industrial tuvo múltiples críticas pero sin duda uno de sus principales ha sido Marx.

Él decía que el origen del valor está en la fuerza de trabajo pero que cuando uno lo veía desde el obrero o fuerza de trabajo en si, esto encerraba una contradicción pues consideraba que el obrero se empobrecía a medida que su producción ganaba fuerza y volumen.

Por supuesto que su comparación estaba puesto en el artesanato, donde el trabajador era dueño del proceso, de las herramientas, y del producto.

Decia que en el proceso de producción industrial el hombre pasaba a ser “cosa”, una mercancía mas, que había una relación directa entre la valoración de las cosas y la desvalorización del trabajo. Es decir, cuanto mas valiosa era la cosa producida mas desvalorizado estaba el trabajador.

En síntesis el modo de producción capitalista, el proceso genera la alienación del trabajador.

La alienación para Marx tenía dos aspectos, uno en la relación del objeto producido con el trabajador, ya no le pertenece sino que este le es ajeno.

El segundo aspecto de la alienación se produce en el acto de producción mismo, una forma de hacer impuesta que le produce dolor, no es su actividad sino la de otro, no le permite crear, dice con sus propias palabras:

“…después de todo, el producto es le resumen de la actividad, de la producción. Aparece para el obrero como algo exterior, que no es parte de su ser esencial, puesto que en su trabajo (se refiere al obrero) no se confirma a si mismo, sino que se niega a si mismo, no se siente feliz, sino desgraciado, no desarrolla libremente su energía física y mental sino que mortifica su cuerpo y arruina su mente."


En estas condiciones el trabajador solo se siente libre cuando no está trabajando pues su labor no es voluntaria sino coercitiva, forzada.

En definitiva se trabaja para cubrir necesidades pero no es un fin en si mismo. El trabajo no es suyo sino de otra persona, y por consiguiente no se pertenece a él sino a otro.

Un artesano ponía su vida en su objeto, se realizaba a si mismo, su objeto le pertenecía.
Porque traigo esto para hablar de la felicidad?

Porque tal vez nuestro teletrabajo de hoy se asemeje más al artesanato que al trabajo industrial.

Los trabajadores de hoy también llamados trabajadores del conocimiento, son dueños de la materia prima, es decir de la información y de los conocimientos adquiridos, también es dueño de sus herramientas de trabajo, y del producto. Ya habrá visto que no es tan claro quien es el dueño del producto cuando se trata de intangibles aun cuando trabaje en relación de dependencia. Por ello tanto que hay en disputa en los derechos de autor, patentes de invención e incluso en la gestión del conocimiento… sino una persona se va y con él se lleva todo… las relaciones de poder han cambiado en las empresas. No es tan común empleados con la camiseta puesta… son microempresarios, que se van con el mejor postor.

Tal vez tengamos otras alienaciones como ser esto del trabajo full life, de la continua invasión del trabajo en nuestra vida personal, pero no es la alienación de Marx.

Creo que en cierta forma estamos rompiendo con la alienación del mundo industrial.
Iremos en el rumbo.. en el camino... hacia un trabajo feliz??

Los orientales dicen que un trabajo feliz tiene tres B, “belleza”, es decir nos gusta, nos complace, hasta nos maravilla y entusiasma!!

Virtud porque sirve a otros, alivia una necesidad, cubre una expectativa, es altruista!
Y Beneficio porque produce dinero, podemos vivir de el.

En términos de estas tres B, cómo está su trabajo?? Tiene usted un trabajo feliz?

 

Sonia Boiarov
Co-Directora del CTT

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