Teletrabajo en Argentina

¿Puede el teletrabajo reducir emisiones de gases de efecto invernadero?

Conclusiones del documento de trabajo Nro.47 de la Fundación Centro de Investigaciones para la Transformación (CENIT)para el Proyecto para el IDRC.

¿Puede el teletrabajo reducir emisiones de gases de efecto invernadero?
Verónica Gutman1
Conclusiones del documento de trabajo Nro.47
El teletrabajo, la modalidad de trabajo que permite a los empleados tener acceso a sus actividades laborales desde localizaciones remotas a través del uso de las TICs, tiene un gran potencial para reducir emisiones de GEI asociadas fundamentalmente al sector Transporte, pues evita el traslado diario de miles de individuos desde sus domicilios hasta sus lugares de trabajo. Por este motivo, la difusión de sus diversas modalidades podría constituir una interesante medida de mitigación del cambio climático en grandes ciudades como Buenos Aires.
Analizar el fenómeno del teletrabajo como potencial estrategia de reducción de emisiones de GEI es interesante fundamentalmente por dos motivos. En primer lugar, porque toda contribución al esfuerzo global de mitigación tendrá efectos beneficiosos tanto en términos agregados como a escala local. En segundo lugar, porque resulta conveniente para países como la Argentina comenzar a explorar opciones de reducción de emisiones de bajo costo en el caso de que el país tenga que asumir internacionalmente algún tipo de compromiso cuantitativo de mitigación en el mediano plazo.
Al momento de inicio de esta investigación era muy poco lo que se conocía acerca de la difusión del teletrabajo entre las empresas de la Ciudad de Buenos Aires, el impacto de esta práctica sobre las emisiones de GEI y las modalidades de transporte para el commuting diario. Esto nos llevó a generar información y estimaciones que ahora pueden ser utilizadas en análisis subsiguientes.
En línea con los trabajos disponibles a nivel internacional, nuestro estudio en la Ciudad se focalizó en analizar los potenciales impactos ambientales del teletrabajo sobre el uso de automóviles particulares. A tal efecto, se empleó una metodología de estimación que busca calcular las emisiones evitadas por el teletrabajo en función de las emisiones generadas por traslados por motivos laborales, el nivel de penetración del teletrabajo, el “efecto rebote” (viajes realizados en los días de teletrabajo) y la intensidad del teletrabajo (cantidad de días por semana que se teletrabaja).
Nuestros resultados arrojan que, considerando el escenario más bajo (penetración del teletrabajo del 10%, teletrabajo una vez por semana y un efecto rebote del 30%), las emisiones de la Ciudad podrían reducirse en aproximadamente 0,15%. Esto sería equivalente a sacar de circulación unos 595 colectivos de línea y a reducir en casi la mitad las emisiones anuales del sistema de subterráneos y premetro.
Pero suponiendo el mejor de los escenarios (penetración del teletrabajo del 30%, teletrabajo todos los días y cero “efecto rebote”), la reducción de las emisiones en la Ciudad podría superar el 3%, lo que sería equivalente a reducir 65% las emisiones de GEI que genera el Gobierno de la Ciudad en un año.
Vale aclarar que estos números se derivan de análisis y aproximaciones que están aún en elaboración y discusión.
En síntesis, el teletrabajo se presenta como una opción de mitigación relativamente promisoria en grandes ciudades como Buenos Aires, especialmente en el sector Transporte. Sin embargo, resta profundizar mucho en el análisis de esta temática. Este trabajo constituye un primer paso relevante, pero se abren grandes desafíos en materia de investigación futura.
Documento de trabajo Nº 47, Febrero 2012
Fundación Centro de Investigaciones para la Transformación (CENIT)
Proyecto: 105235‐001 del IDRC
“Teletrabajo, cambio climático y políticas públicas: los casos de las ciudades de Lima, México y Buenos Aires”

[1ro. de marzo de 2012]

 

Conclusiones del documento de trabajo Nro.47

El teletrabajo, la modalidad de trabajo que permite a los empleados tener acceso a sus actividades laborales desde localizaciones remotas a través del uso de las TICs, tiene un gran potencial para reducir emisiones de GEI asociadas fundamentalmente al sector Transporte, pues evita el traslado diario de miles de individuos desde sus domicilios hasta sus lugares de trabajo. Por este motivo, la difusión de sus diversas modalidades podría constituir una interesante medida de mitigación del cambio climático en grandes ciudades como Buenos Aires.

Analizar el fenómeno del teletrabajo como potencial estrategia de reducción de emisiones de GEI es interesante fundamentalmente por dos motivos. En primer lugar, porque toda contribución al esfuerzo global de mitigación tendrá efectos beneficiosos tanto en términos agregados como a escala local. En segundo lugar, porque resulta conveniente para países como la Argentina comenzar a explorar opciones de reducción de emisiones de bajo costo en el caso de que el país tenga que asumir internacionalmente algún tipo de compromiso cuantitativo de mitigación en el mediano plazo.

Al momento de inicio de esta investigación era muy poco lo que se conocía acerca de la difusión del teletrabajo entre las empresas de la Ciudad de Buenos Aires, el impacto de esta práctica sobre las emisiones de GEI y las modalidades de transporte para el commuting diario. Esto nos llevó a generar información y estimaciones que ahora pueden ser utilizadas en análisis subsiguientes.

En línea con los trabajos disponibles a nivel internacional, nuestro estudio en la Ciudad se focalizó en analizar los potenciales impactos ambientales del teletrabajo sobre el uso de automóviles particulares. A tal efecto, se empleó una metodología de estimación que busca calcular las emisiones evitadas por el teletrabajo en función de las emisiones generadas por traslados por motivos laborales, el nivel de penetración del teletrabajo, el “efecto rebote” (viajes realizados en los días de teletrabajo) y la intensidad del teletrabajo (cantidad de días por semana que se teletrabaja).

Nuestros resultados arrojan que, considerando el escenario más bajo (penetración del teletrabajo del 10%, teletrabajo una vez por semana y un efecto rebote del 30%), las emisiones de la Ciudad podrían reducirse en aproximadamente 0,15%. Esto sería equivalente a sacar de circulación unos 595 colectivos de línea y a reducir en casi la mitad las emisiones anuales del sistema de subterráneos y premetro.

Pero suponiendo el mejor de los escenarios (penetración del teletrabajo del 30%, teletrabajo todos los días y cero “efecto rebote”), la reducción de las emisiones en la Ciudad podría superar el 3%, lo que sería equivalente a reducir 65% las emisiones de GEI que genera el Gobierno de la Ciudad en un año.

Vale aclarar que estos números se derivan de análisis y aproximaciones que están aún en elaboración y discusión.

En síntesis, el teletrabajo se presenta como una opción de mitigación relativamente promisoria en grandes ciudades como Buenos Aires, especialmente en el sector Transporte. Sin embargo, resta profundizar mucho en el análisis de esta temática. Este trabajo constituye un primer paso relevante, pero se abren grandes desafíos en materia de investigación futura.


Verónica Gutman

Documento de trabajo Nº 47, Febrero 2012
Fundación Centro de Investigaciones para la Transformación (CENIT)
Proyecto: 105235‐001 del IDRC
“Teletrabajo, cambio climático y políticas públicas: los casos de las ciudades de Lima, México y Buenos Aires”

 

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