Editorial

LA REVOLUCION MICROELECTRONICA Y LA CRISIS. (II)

Los argentinos estamos haciendo una extraordinaria experiencia transitando un camino lleno de investigaciones y descubrimientos científicos vinculados con la microelectrónica y su aplicación práctica y concreta a los procesos productivos y de servicios.

EDITORIAL BOLETIN CTT
15.11.2011
LA REVOLUCION MICROELECTRONICA Y LA CRISIS. (II)
Los argentinos estamos haciendo una extraordinaria experiencia transitando  un camino lleno de investigaciones y descubrimientos científicos vinculados con la 
microelectrónica y su aplicación práctica y concreta a los procesos productivos y de servicios. 
En este sentido, no nos dejamos confundir por los fantasmas del pasado e intentamos elaborar definiciones socio-económicas que nos ubiquen en una perspectiva de desarrollo sustentable con inclusión social, sin caer en un infantil practicismo. 
Si observamos el proceso de la crisis desatada en los últimos años principalmente en los EE.UU. y Europa veremos que se desató por el desempleo. La base de la conflictividad es el cierre de empresas productivas y la falta de trabajo. El “mercado laboral”, la oferta de mano de obra, no tiene a quién venderle su fuerza de trabajo, no consigue quién se la compre.
Al no tener compradores, se restringe el consumo, y en esa situación de falta de ventas, se cierran los comercios, y se produce un círculo vicioso, una espiral destructiva que se hunde en la sociedad y hace estallar en añicos las conquistas y el bienestar alcanzado por esos pueblos.
Cuando con Sonia nos planteamos la creación del Centro de Teletrabajo y Teleformación, aprobado por unanimidad en el Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA a fines del año 2000, estábamos en plena crisis. En nuestro país donde miles y miles de jóvenes se quedaban sin trabajo y sin empleo, pensamos – sin saberlo acabadamente- en la “inclusión social “, en el uso de la computadora como herramienta, como “ máquina inteligente “, como superación de la Revolución Industrial, como instrumento de trabajo de valor intelectual, de reales posibilidades que se presentaban con los descubrimientos de la microelectrónica y su aplicación tecnológica a las fuerzas productivas.
Cuando se descubren y se aplican los conocimientos de la nanotecnología, a la forma específica que tienen las fuerzas productivas en el actual sistema de producción que se impuso a mediados del siglo XIX, se entra en contradicciones. Sobre todo porque para producir no hace falta la mano de obra como fue necesaria en los albores de la Revolución Industrial. Tampoco hace falta mayor tiempo en su uso. 
La ciencia de la computación avanza inexorablemente. Desde una oficina, desde una casa particular, solo o con otros, el Teletrabajo se va imponiendo como superación del anterior modo de producir. Pero no debemos ser impacientes. Los tiempos de los cambios en la sociedad  no se pueden medir con nuestro reloj, ni con nuestro almanaque. 
Además el sentido de esos cambios, el rumbo del proceso de desarrollo de la sociedad se decide en las “confrontaciones sociales”, y éstos caminos que tomarán son imprevisibles, e impredecibles. 
Lo que seguro se puede pensar, es que   la microelectrónica, la ciencia de la computación, el teletrabajo, las nuevas fuerzas productivas irán creciendo, se ampliarán, y crearán las condiciones de un nuevo modo de producir, con inclusión social, dejando atrás al modo de producir y de consumir de esta época.   
Ni que decir de los cambios culturales que sucederán. Todos podemos observar a nuestros hijos y nietos, los mas chiquititos, que “manejan” y “usan” las nuevas tecnologías como si fueran parte de su “ser “. ¿ Y.? Posiblemente, así sea ¡!
¿Quién y quiénes se atreverán a parar el movimiento de la historia?
Nuevamente, reitero: VALE LA PENA INVESTIGAR!
Naum Poliszuk
Co-fundador y Co-Director
C:T.T. Resolución 2069 / año 2000.
C. Directivo de la FCS. UBA. 
     

15 de noviembre de 2011

En este sentido, no nos dejamos confundir por los fantasmas del pasado e intentamos elaborar definiciones socio-económicas que nos ubiquen en una perspectiva de desarrollo sustentable con inclusión social, sin caer en un infantil practicismo. 

Si observamos el proceso de la crisis desatada en los últimos años principalmente en los EE.UU. y Europa veremos que se desató por el desempleo. La base de la conflictividad es el cierre de empresas productivas y la falta de trabajo. El “mercado laboral”, la oferta de mano de obra, no tiene a quién venderle su fuerza de trabajo, no consigue quién se la compre.

Al no tener compradores, se restringe el consumo, y en esa situación de falta de ventas, se cierran los comercios, y se produce un círculo vicioso, una espiral destructiva que se hunde en la sociedad y hace estallar en añicos las conquistas y el bienestar alcanzado por esos pueblos.

Cuando con Sonia Boiarov nos planteamos la creación del Centro de Teletrabajo y Teleformación, aprobado por unanimidad en el Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA a fines del año 2000, estábamos en plena crisis. En nuestro país donde miles y miles de jóvenes se quedaban sin trabajo y sin empleo, pensamos – sin saberlo acabadamente- en la “inclusión social “, en el uso de la computadora como herramienta, como “ máquina inteligente “, como superación de la Revolución Industrial, como instrumento de trabajo de valor intelectual, de reales posibilidades que se presentaban con los descubrimientos de la microelectrónica y su aplicación tecnológica a las fuerzas productivas.

Cuando se descubren y se aplican los conocimientos de la nanotecnología, a la forma específica que tienen las fuerzas productivas en el actual sistema de producción que se impuso a mediados del siglo XIX, se entra en contradicciones. Sobre todo porque para producir no hace falta la mano de obra como fue necesaria en los albores de la Revolución Industrial. Tampoco hace falta mayor tiempo en su uso. 

La ciencia de la computación avanza inexorablemente. Desde una oficina, desde una casa particular, solo o con otros, el Teletrabajo se va imponiendo como superación del anterior modo de producir. Pero no debemos ser impacientes. Los tiempos de los cambios en la sociedad  no se pueden medir con nuestro reloj, ni con nuestro almanaque. 

Además el sentido de esos cambios, el rumbo del proceso de desarrollo de la sociedad se decide en las “confrontaciones sociales”, y éstos caminos que tomarán son imprevisibles, e impredecibles. 

Lo que seguro se puede pensar, es que   la microelectrónica, la ciencia de la computación, el teletrabajo, las nuevas fuerzas productivas irán creciendo, se ampliarán, y crearán las condiciones de un nuevo modo de producir, con inclusión social, dejando atrás al modo de producir y de consumir de esta época.   

Ni que decir de los cambios culturales que sucederán. Todos podemos observar a nuestros hijos y nietos, los mas chiquititos, que “manejan” y “usan” las nuevas tecnologías como si fueran parte de su “ser “. ¿ Y.? Posiblemente, así sea ¡!

¿Quién y quiénes se atreverán a parar el movimiento de la historia?

Nuevamente, reitero: VALE LA PENA INVESTIGAR!

 

Naum Poliszuk
Co-fundador y Co-Director
C:T.T. Resolución 2069 / año 2000
C. Directivo de la FCS. UBA. 

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