Recursos Humanos

Dras. Clara María Costamagna  y María Teresa LorenzónDras. Clara María Costamagna y María Teresa Lorenzón
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El teletrabajo exige originalidad para el aseguramiento laboral

El derecho del Seguro no puede permanecer al margen del abordaje del uso de las TICs en el trabajo dependiente, más aún cuando las situaciones y prácticas que plantea el teletrabajo en mayor medida no están contempladas en la normativa vigente.

15-11-10

El uso de las tecnologías de la información y de la comunicación en el marco de la relación laboral dependiente, es una realidad innegable. El teletrabajo como nueva modalidad de realización de las tareas habituales, viene a  conciliar la vida laboral con la vida social.

Se debe garantizar la cobertura integral de los infortunios que puedan producirse durante la relación de trabajo teletrabajada. No cabe poner el acento en el  uso de las TICs porqué  no tiene  per sé una influencia ni positiva ni negativa sobre la salud del trabajador, sino sobre  otros factores contextuales que son los encargados de  desnivelar la balanza. Solamente con decisiones  jurídicas dinámicas, que evolucionen  a la par de las circunstancias y del innegable avance tecnológico, se podrá garantizar el  aseguramiento de una eficaz cobertura a los teletrabajadores dependientes.

El teletrabajo como forma de organización y/o realización del trabajo caracterizada por la utilización de las tecnologías de la información y de la comunicación, en el marco de una relación dependiente, permite el cumplimiento de las tareas habituales no sólo en el establecimiento de la patronal, sino también en otro ámbito distinto, sea en el domicilio del trabajador o de manera móvil.
Los teletrabajadores tienen los mismos derechos y obligaciones que los que  existen entre un empleador y empleado en relación de dependencia, que todos los días concurre a su lugar de trabajo en la empresa y como tales, se rigen por la Ley de Contrato de Trabajo.
Esta reciente modalidad de trabajo plantea un amplio abanico de situaciones y de prácticas que requieren de soluciones jurídicas dinámicas, las que necesariamente evolucionan a la par de las circunstancias y del innegable avance tecnológico.
Así, se torna fundamental la promoción de nuevas medidas preventivas y paliativas para permitir una cobertura integral de los infortunios que puedan producirse durante la relación de trabajo teletrabajada.
Consideramos a la obligación de contratar los servicios de una Aseguradora de Riesgos de Trabajo para que brinde cobertura al teletrabajador, de cumplimiento  indiscutible.
Por el contrario, no aparece tan claro que las prestaciones a cargo de las ART, sean “suficientes, adecuadas y completas” para proteger integralmente a quienes teletrabajan.
El teletrabajador puede padecer problemas  comunes a sus compañeros que lo hacen en la oficina de la empleadora (generalmente relacionados con la ergonomía  de los equipos informáticos y con temas como  la higiene del puesto, tales como la luz o la temperatura) y otros comunes como horarios, conflicto familia-trabajo,etc.
Si bien coincidimos que muchas patologías que afectan  la salud y el bienestar de los teletrabajadores son similares a las que produce el trabajo prestado de forma tradicional, es dable señalar que  existen otras que son específicas, muchas de ellas ni siquiera contempladas en la normativa vigente.
Las TICs nos plantean un problema de adaptación continua a los nuevos equipos y sistemas, relacionado tanto con características personales (autoeficacia, autocontrol, organización, flexibilidad entre otras) como con la formación y preparación específica y continuada.
Es esperable que el organismo deba realizar un sobreesfuerzo, para poder cumplir con la prestación laboral a partir de adaptarse a una nueva situación.
El "tecnoestrés" apareja como consecuencia patológica, el  no poder trabajar con las nuevas tecnologías y se manifiesta como: relación conflictiva  o  con una identificación exagerada con las mismas.
Ambas manifestaciones aparecen en la vida diaria de varias maneras,  sea a través de la tensión ante la imposibilidad de manejar un teléfono móvil o una computadora portátil hasta la ansiedad por revisar a cada momento el correo electrónico, o la obsesión por extender las jornadas laborales por estar conectado a Internet.
Es evidente que la  falta de control externo o de supervisión puede provocar exceso o déficit de horas de trabajo,  con la consiguiente tensión y necesaria afectación de  ritmos biológicos. Y que una mala diferenciación entre el ámbito laboral y el familiar  puede provocar desarreglos en los mismos y por ende, ser causante de problemas generadores de posibles patologías laborales.
Por su parte, el sedentarismo es un factor a considerar,  al  tratarse de la realización de actividades primordialmente de tipo cognitivo.
Esto, junto con la interacción con  la accesibilidad a la comida en cualquier momento de la jornada y el no gasto de energía, puede conducir a una obesidad funcional, uno de los principales problemas en la sociedad occidental, factor y causa de otros problemas de salud.
También podemos encontrar otros comportamientos compulsivos como respuesta a la ansiedad: tabaquismo, abuso de sustancias e incluso abuso de fármacos.
No podemos olvidar al llamado boom de las notebooks y las netbooks (su “versión” más pequeña). Todas son causantes de vicios posturales y  a largo plazo pueden desarrollar problemas estructurales en la columna o en distintas articulaciones.
Cabe destacar el síndrome de túnel carpiano, cuadro de compresión del nervio mediano a su paso bajo el ligamento palmar del carpo (muñeca), asociado al uso de computadoras.
Asimismo son importantes los trastornos relacionados con la exposición a las pantallas de las computadoras. Todos los que se  exponen prolongadamente a éstas sin tomar las medidas adecuadas pueden sufrir  dolor de cabeza y cansancio visual.
Todo lo expuesto, nos lleva a concluir que:
1. El abordaje del uso de las  TICs en el trabajo dependiente, debe realizarse necesariamente desde una perspectiva multidisciplinaria, en la cual el Derecho del Seguro no puede permanecer al margen  considerando la originalidad del abanico de situaciones que introducen y abarcan, si se pretende sostener como  idea central,  al   aseguramiento de una eficaz cobertura de los infortunios laborales que puedan producirse en el teletrabajo.
2. Es necesario e impostergable el encuadre de las posibles consecuencias en el bienestar psicológico y la salud física del trabajador, a efectos de definir y calificar con justeza a los accidentes y enfermedades laborales ocurridas con motivo del teletrabajo.
3. Resulta insuficiente limitar el aprendizaje al mero análisis de la siniestralidad y no asumir que los cambios en la organización del trabajo  conllevan nuevas necesidades y nuevas demandas, así como sus propios riesgos para la salud del trabajador.
4. Deviene imprescindible la adecuación normativa para  asegurar que los  teletrabajadores en relación de dependencia, en el marco de la ley de Riesgos del Trabajo, puedan acceder a través de las prestaciones por ella previstas, a la reparación integral de los accidentes y de las enfermedades que padecieren.

Nota: Por razones de espacio, hemos publicado un extracto de la ponencia La flexibilidad del teletrabajo exige originalidad para el aseguramiento de los riesgos laborales que involucra la relación de dependencia, de las Dras. Clara María Costamagna  y María Teresa Lorenzón. Esta ponencia fue presentada en el XIII Congreso Nacional de Derecho de Seguros y XI Conferencia Internacional celebrado en Santa Fe, los días 28, 29 y 30 de octubre de 2010, Comisión nro. 4 de  Seguros Sociales y Seguros Obligatorios

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