Experiencias

Teletrabajo y dolor crónico: buscando la prevención

Siguiendo con nuestras crónicas de la televida, proponemos ocuparnos de una de las situaciones más frecuentes entre los que trabajamos con computadoras: el dolor de espalda, o más bien, los dolores, porque no hay uno igual a otro.

1/11/10

Tenemos aquí dos grandes grupos: las personas con dificultades de movilidad acompañadas de dolor crónico severo que eligen teletrabajar como una manera de adaptarse a su condición corporal y los teletrabajadores con cierta adicción al trabajo, que van desarrollando patologías de columna sin prestarle demasiada atención a lo que les va sucediendo.

Según la wikipedia, El dolor es "una experiencia sensorial (objetiva) y emocional (subjetiva), generalmente desagradable, que pueden experimentar todos aquellos seres vivos que disponen de un sistema nervioso. El dolor Crónico es aquella sensación de malestar que dura más de seis meses y que no responde a las terapias convencionales para su control, como son la cirugía, medicamentos, reposo,  fisioterapia u otros medios. Cuando se llega a esta etapa se puede considerar que el dolor ha dejado de ser un síntoma para convertirse en una enfermedad." (transcribo textual de (http://es.wikipedia.org/wiki/Dolor, si bien no son muy afecta a ver las condiciones crónicas en términos de enfermedad, puesto que este trabajo no está escrito el modelo médico sino desde el modelo de la diversidad.)

Hace unas semanas encontré en facebook un grupo conformado por personas con dolor crónico, con un nombre muy interesante y revelador: "si me duele, creeme." (http://www.facebook.com/pages/TIS-tecnologiasparalainclusionsocial/168123706549824#!/pages/Si-me-duele-CREEME/127903107228075 )  El mismo pone en evidencia uno de los principales problemas que tenemos los afectados por dolor crónico: no tenemos señales visibles de limitación, como les sucede a personas con otras condiciones discapacitantes, por eso nuestra situación es muy difícil de imaginar para las personas que no han pasado por lo mismo. Si agregamos a este cuadro que muchas veces hay mucha diferencia entre un día y otro, encontramos que nos es difícil explicar lo que nos sucede incluso a las personas más cercanas, que nos ven todos los días. Con más razón se nos complica cuando tratamos de negociar con un empleador que está del otro lado de la computadora y que probablemente no nos ha visto nunca o no nos ve muy seguido. Agreguemos a esta pintura que los procesos dolorosos severos que duran mucho tiempo no sólo afectan la capacidad física para realizar ciertas tareas, sino que interfieren con nuestras facultades mentales pues ocupan "capacidad de procesamiento" en nuestra cabeza, dificultando pensar, pues el dolor siempre parece estar en primer plano. http://www.facebook.com/pages/TIS-tecnologiasparalainclusionsocial/168123706549824#!/pages/SOS-dolorido-dolor-cronico-y-agudo-/158296897543356

Si el lector no se ha sentido reflejado por esa descripción, posiblemente sí se sienta identificado con lo que sigue: después de un día largo de trabajo frente a la pantalla, se levanta de la silla y no optar por primera vez en horas el estado de su espalda, la cual le parece un macramé de músculos, sin que uno sepa cómo empezar a desatar tantos nudos ni en qué momento del día llegó a ese estado. Cuando el dolor está siempre en primer plano, no se puede pensar. Cuando el dolor está casi siempre en último plano, no se puede sentir.

Uno de los mitos sobre el teletrabajo es considerarlo “menos trabajo” porque, total, uno está en su casa, sentado, tranquilo, casi quieto. El extremo de este mito es suponer que para el teletrabajador no existen las enfermedades profesionales ni necesita tomarse licencia, porque siempre puede llevarse una laptop a la cama. En un escrito anterior sobre teletrabajo y calidad de vida, hablamos de la "gestión eficiente del propio cuerpo"  y definimos trabajar con calidad de vida como trabajar con el mayor bienestar posible. Nos referimos al dolor de espalda diciendo que muchos de nosotros lo “resolvemos” no prestando atención, olvidando que existe. Dijimos que el temor a no poder controlar el desempeño a distancia no solamente impacta a los empleadores. Desde el teletrabajador, aparece como el miedo a mostrarse como poco productivo o demasiado exigente al negociar condiciones de trabajo. Eso es más claro aún en teletrabajadores con discapacidad, que arrastran consigo el mandato de demostrar que pueden hacer lo mismo que cualquiera o, peor aún, que lo pueden hacer mejor, pues subyace el temor a ser reemplazado por alguien físicamente más apto.

Desde el modelo de la diversidad, la misma es vista como una manifestación de la riqueza humana, donde la condición de salud no puede menguar la dignidad de nadie y nos da una oportunidad de aprender y enriquecernos. Sabemos que lo que distingue a los procesos de inclusión auténticos y destinados a perdurar  en el tiempo es que todos aprenden; la organización se modifica para bien, crece y amplía sus horizontes, así que: ¿Qué nos enseña un teletrabajador con dolor crónico?

Como empleadores o compañeros de trabajo:

- A ponerse en el lugar del otro, aunque este otro no sea visible.
- A confiar, a flexibilizar el nivel de control, que suele ser difícil para muchos contratantes de teletrabajadores en general.
- A bajar el ritmo, a planificar, a distinguir lo importante de lo accesorio. En la mayoría de las situaciones de dolor crónico, hay mucha diferencia entre un día y otro y el riesgo de sufrir crisis agudas. La única manera de poder gestionar adecuadamente un equipo de trabajo donde uno de ss miembros está en esa situación, es prever que estas situaciones van a presentarse y planificar la tarea teniendo esto en consideración.
- A gestionar mejor los grupos virtuales.
- A prestar más atención al propio cuerpo, cuidándose para no llegar a situaciones de dolor crónico causadas por las condiciones de trabajo en computadora.
- A recordar que la tecnología, por sí sola, no resuelve los problemas, sino que el teletrabajo es tecnología más gestión humana.

Como teletrabajadores:

- A cuidarnos más. Ayudando a otro cuidarse podemos ser más conscientes de aquellas situaciones en donde nos cuidamos poco.
- A priorizar.
- A trabajar en equipo.
- A entender que la diferencia enriquece y enseña.

Tomo aquí la voz grupal de "si me duele, créeme” para decir que lo peor que puede hacerse frente una persona dolorida es a entender, con palabras o con acciones que ese dolor no existe. Las personas con dolor crónico encuentran grandes dificultades para hablar de su situación en una sociedad en donde el máximo rendimiento parece ser un valor primordial. Lo mejor que se puede hacer es sentarse y hablar, buscando en conjunto la mejor estrategia y la mejor combinación entre personas y tecnologías. 

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