Experiencias

Mónica Patricia OrtolaniMónica Patricia Ortolani
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Teletrabajo en el interior

...¿Era cierto lo que estaba viendo?. Un gran titular en el pie de la pantalla aparecía en el programa de TN Argentina para armar: “TELETRABAJO EN LA ARGENTINA” con un panel de lujo...

Domingo 12/07/2009,  22 horas, el fin de semana estaba llegando a su fin. Como más de un argentino estaba,  haciendo “zapping”, tratando de encontrar algo interesante.  Hubo algo que anestesió mis dedos e impidieron seguir el “click”.  En un instante esa mezcla de abulia y   relax  se convirtió en un mar de adrenalina. ¿Era cierto lo que estaba viendo?. Un gran titular en el pie de la pantalla aparecía en el programa de TN Argentina para armar: “TELETRABAJO EN LA ARGENTINA” con un panel de lujo: sociólogas, management de empresas de primera línea de las más diversas actividades, consultoras, una emprendedora extranjera. ¡tanta gente importante defensora del teletrabajo!. ¡Me sentí tan identificada en el pensamiento!.

Inmediatamente, fiel  a mi estilo,  tomé mi cuaderno de apuntes y anoté los participantes y muchos de sus comentarios. Es así, que el mismo lunes por la mañana busqué por Google a Sonia  Boiarov y me animé a escribirle un mail. Nunca pensé que me iba a contestar y menos que me invite a darle forma a mi experiencia. Así que aquí estoy y le agradezco profundamente esta oportunidad de compartir.   

Les cuento desde el 2002 soy  responsable de créditos y cobranzas  en Junín, provincia de Buenos Aires en una multinacional dedicada a la investigación, producción y venta de semillas hibridas de girasol, maíz y sorgo.

Hace cuatro años que teletrabajo desde casa en determinada época del año ya que requiere de una mayor concentración de mi parte. Debo calificar crediticiamente a todos los clientes antes del inicio de la campaña. Tal como lo exponían,  se dio naturalmente, detecté que era mucho más eficiente trabajando desde casa. Mi superior lo entendió al ver los resultados.

El primer año que implementamos esta modalidad pude llegar a cumplir la totalidad de mis objetivos. En los aproximadamente cuatro  meses que dura este esquema de trabajo, voy a la oficina dos ó tres veces por semana pero no tenemos días establecidos, surge de acuerdo a las necesidades de la empresa.  Por supuesto estoy con mi notebook y celular conectada permanente solucionando los  temas urgentes que se presenten.

Los beneficios son mutuos. Como trabajador te sentís feliz y  una persona más plena al  poder cumplir con  tus objetivos desde “tu” lugar y enfocada en lo que tenés que resolver. Muchas veces en la oficina terminás cumpliendo roles que no son afines a tu función y te desenfocan de tu norte. Por otro lado la compañía  obtiene un mayor rendimiento y eficiencia de su trabajador.

Como desventaja puedo señalar  que muchas veces no lográs ponerte límites y terminás conectado más de lo habitual y “no podés cerrar la persiana”.

Hay muchas empresas que utilizan el teletrabajo, sin darse cuenta, pero en funciones más ligadas a la comercial y ventas. Pero hay mucha reticencia o continúan presas de no tan antiguos esquemas  mentales para aplicarlo a  otro tipo de funciones. Creo que las compañías deberían convencerse que tienen que evaluar  a su personal por resultados y no por tiempo. Tal como explicaba  Sonia Boiarov hay  “cuerpos presentes y mentes ausentes en las oficinas y en las aulas”.

Me gustaría ser una generadora de este cambio en el interior, no sólo por una mejor calidad de vida de quienes conformamos el mundo laboral y mejores resultados para las empresas sino también por la posibilidad de insertar laboralmente a personas con capacidades diferentes, cumpliendo así con el rol social que, a todos, como ciudadanos, debería involucrarnos más. Como la tradición que sostenía  el sabio Lao Tsé  “El camino para hacer es ser” y creo,  ése,  es el espíritu del teletrabajo.

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