Teletrabajo en Argentina

El teletrabajo crece y plantea nuevos desafíos

Cada vez son más las personas que cumplen las tareas cotidianas a través de sus computadoras o notebooks, desde cualquier lugar Adelantados Varias empresas van a la vanguardia y experimentan el sistema. Todavía falta aggiornar la legislación en Argentina y los planes educativos.

15-08-2010

Aparecieron con el avance de las tecnologías de la información y las comunicaciones y cada vez son más. Se los califica como trabajadores nómades o móviles y sus oficinas son virtuales. Basta con una computadora (PC, notebook o netbook), conexión a internet y eventualmente un teléfono (aunque no es imprescindible) para que los teletrabajadores desarrollen su actividad desde su casa, un cibercafé o desde donde deseen.

En 2004 había en Argentina 300 mil teletrabajadores. Seis años después existen 1,6 millones de personas que ejercen esta modalidad de empleo a distancia, en forma parcial o total, según indican mediciones privadas ya que hasta el momento no hay estadísticas oficiales. A nivel mundial, se calcula –según la consultora internacional IDC– que para 2013 uno 1.200 millones de personas trabajarán en forma móvil. La cifra equivale a un tercio de la fuerza de trabajo global.

“Mientras el trabajo agrario e industrial expulsa mano de obra, el ámbito de la información y el conocimiento se expande. En algunas organizaciones empresariales todavía hay resistencias, pero la crisis de la gripe A del año pasado sirvió para derribar parte de esas barreras y ver sus beneficios”, enfatiza Sonia Boiarov, magister en Ciencias Sociales del Trabajo de la UBA, pionera del teletrabajo en Argentina.

El concepto de teletrabajo nació en Estados Unidos en 1973, cuando el ingeniero Jack Nilles –considerado el padre del teletrabajo – dirigió una investigación sobre la aplicación de las tecnologías para reducir el traslado de trabajadores a las oficinas.

En nuestro país cobró vigor a partir de 2001, de la mano de Boiarov. En esa época de crisis económico-política en la que muchos migraban al exterior, se creó en la facultad de Ciencias Sociales de la UBA el Centro de Teletrabajo y Teleformación con el fin de dar a los estudiantes alternativas que les permitieran adecuarse a un mercado de trabajo que en el corto plazo no ofrecía oportunidades de empleo genuino. El avance de las tecnologías hizo el resto.

Potencialidades
Lo que caracteriza al teletrabajo es su flexibilidad. No sólo permite trabajar desde cualquier lugar, sino administrar el tiempo y realizar las tareas en cualquier momento ya que no requiere horario fijo. Se puede desarrollar en forma autónoma o en relación de dependencia.

A su vez, esto redunda en múltiples beneficios: genera una mayor productividad ya que amplía las fronteras de profesionales y empresas que pueden vender productos y servicios a distancia; permite conciliar la vida laboral con la familiar, reduce los costos en traslado y uso de las instalaciones para empleados y empresas y facilita la contratación de personal de cualquier zona geográfica. Además, posibilita la inclusión de personas con discapacidad.

Romper el paradigma
El vertiginoso crecimiento de esta modalidad de empleo genera numerosos desafíos. La más importante es la necesidad de aggiornar la legislación laboral para dar un marco legal a las nuevas relaciones de trabajo, en especial a los teletrabajadores en relación de dependencia que rondan el 20% del total.

“El teletrabajo rompe con el paradigma del trabajo presencial para pasar al virtual. Ya no se trabaja por horario sino por objetivos”, considera Boiarov. Esa es la mayor diferencia entre ambas modalidades.

“¿Cómo pasar de un régimen presencial a uno de productividad? ¿Quién se hace cargo de los equipos y de los gastos de conexión? ¿Cuáles son los derechos y obligaciones del teletrabajador? ¿Cómo se protege su privacidad? ¿Qué pasa con el seguro de riesgos de trabajo? Son todas preguntas que el ordenamiento jurídico debe resolver”, esgrime el abogado laboralista Alejandro Brissolese, especialista en teletrabajo.

Colombia y Costa Rica ya poseen legislación en materia de teletrabajo y otros países están en la fase de proyectos legislativos. Según el letrado, se debería incluir un nuevo capítulo en la ley de Contrato de Trabajo (20.744 y sus modificatorias) que en pocos artículos dé respuestas a estos interrogantes.

En esa tarea se encuentra el Ministerio de Trabajo de la Nación que, a través de la Coordinación de Teletrabajo, está puliendo los detalles de un proyecto de ley que regula el teletrabajo en relación de dependencia y busca garantizar: su carácter voluntario; la igualdad con los trabajadores presenciales; los mismos regímenes de prestaciones sociales, promociones, sistemas de retribución y el ejercicio de los derechos sindicales.

A esto se agrega, el resguardar “la seguridad e higiene del teletrabajador y solicitar la adhesión de las provincias al nuevo marco que se sancione”, destaca Viviana Díaz, coordinadora de Teletrabajo.

Impulso
Esta cartera viene impulsando el desarrollo del teletrabajo desde 2003, con iniciativas como el Programa de Seguimiento y Promoción del Teletrabajo en Empresas Privadas (PROPET) y distintos planes de capacitación en la materia para discapacitados, jóvenes y mayores de 45 años que se vienen realizando en distintas provincias.

Empresas líderes como YPF, Telecom y Cisco son parte de las compañías que adhirieron al PROPET y que pasaron trabajadores presenciales a la modalidad de teletrabajadores.

“Inicialmente comenzaron con 50 empleados y hoy están en unos 250 cada una”, comenta la funcionaria nacional.

La seleccionadora de Recursos Humanos Manpower es otra de las compañías que aplica esta modalidad de trabajo desde hace dos años, en forma parcial y para aquellos empleados que no estén en puestos de atención al público.

“Buscamos un equilibrio entre el trabajo y la familia”, resalta su director regional de la empresa, Fernando Podestá, quien indica que una de las prácticas adoptadas es la de “los viernes flexibles”, por la que los empleados, previo acuerdo con el jefe del área, pueden “irse y trabajar desde sus casas”.

“Como empresario, hay que adaptarse a las nuevas tendencias. Hoy los jóvenes eligen dónde y cómo trabajar, por eso las empresas ya tienen que pensar que no sólo deben hacer una oferta salarial sino también contemplar otro tipo de alternativas que hagan más atractivo su ofrecimiento”, sostiene.

Las TIC en la escuela
Además de las leyes laborales, el segundo gran desafío del teletrabajo es incorporar las potencialidades de las TIC a la educación, en todos sus niveles.

“La generación que viene nació con internet en el living y ya hay muchas currículas que han incorporado las TIC, pero el tema aún está verde. Desde la educación, se tiene que dar lugar a la sociedad del conocimiento. Se deben dar más herramientas a adolescentes, niños y a los propios maestros, para que accedan a las nuevas tecnologías y para que comprendan sus alcances”, enfatiza Boiarov.

“El mercado lo está pidiendo cada vez más. Donde más se ha avanzado es en la India que se ha venido preparando en materia educativa en este sentido. Nuestra educación primaria y secundaria deben aggiornarse y acompañar la revolución digital”, concluye Eduardo Colomer, presidente de Tecnología Aplicada, empresa integral de desarrollo de software y uno de los referentes del polo TIC de Mendoza.

Fuente: Diario UNO, Mendoza (http://www.diariouno.com.ar/)