Sociedad de la Informacion y el Conocimiento

El teletrabajo ya fue, ahora llegan los ‘nómades digitales’

Son profesionales independientes. Llevan su trabajo a cuestas, en sus laptops y en sus celulares. Sin horarios que cumplir ni oficina fija. En Buenos Aires, son un grupo en crecimiento y hasta tienen nombre propio: los “nómades digitales”. Pero ahora, además, cuentan con lugares de trabajo pensados especialmente para ellos: funcionales, flexibles y con mucho diseño.

Es que en la Ciudad ahora existen espacios donde los “nómades digitales” se reúnen para trabajar y también para compartir sus experiencias. Ambientes de trabajo colaborativos y relajados que unen a diseñadores gráficos, consultores, programadores, productores de música, periodistas o corresponsales extranjeros, entre otras actividades.

“Quisimos crear un espacio al que da gusto venir y que no es la típica oficina estructurada. Es realmente muy flexible. Tenemos desde puestos de trabajo tradicionales hasta un amplio living con mesas y sillas. Queremos promover el networking, que la gente no se quede aislada en una oficina y que pueda conocer otra gente. Es un lugar donde es muy factible que haya alguna sinergia y a lo mejor sale alguna nueva relación laboral”, explica Martín Frankel, uno de los socios de Areatres, un espacio de trabajo flexible inaugurado recientemente en el corazón de Palermo Soho. La idea de los socios del emprendimiento –todos “nómades digitales”– fue combinar el confort y la informalidad del hogar con la productividad de una oficina y sumar el estímulo de un grupo diverso de personas y negocios.

Este lugar ofrece a sus usuarios tecnología como Wi-Fi, sistema de teléfono voz sobre IP, impresión y proyección inalámbrica, lockers con llave, recepcionista full time y una sala de reuniones. Cada día trabajan allí entre 15 y 20 personas, mitad argentinos y mitad extranjeros de paso por la ciudad y los precios varían desde $ 80 por un pase diario hasta

$ 4100 por mes por una sala privada para dos personas.

“Lo importante es la fusión de las ideas y encontrarte con alguien en el sofá que ve el mundo de una manera distinta. Cada uno puede aportar algo al otro”, señala Frankel, que tiene 33 años, nació en Australia (sus mamá es argentina y su papá estadounidense) y luego de 10 años de experiencia corporativa en los Estados Unidos –en la multinacional FedEx– se mudó a Buenos Aires, donde es dueño de un bar y una empresa que organiza eventos. “La gente quiere venir acá para tener interacción con otros profesionales y para dividir un poco su vida personal y laboral”, cuenta Frankel.

Otro de los espacios pioneros de coworking –como se denomina a las áreas de trabajo compartido en el mundo– es Cowork Central, que funciona en un elegante edificio reciclado, ubicado en Corrientes y Pueyrredón, y fue fundado por un joven emprendedor de apenas 21 años, Fernando Maclen. “No ofrecemos sólo Internet y un escritorio. Les brindamos la posibilidad de estar rodeados de gente creativa y les hacemos la vida laboral más divertida”, cuenta. Una auténtica red social en épocas de comunidades virtuales. El lema de Cowork Central resume la idea: “Trabajar solo es cosa del pasado”. Las tarifas son mensuales y varían según la cantidad de días a la semana que se use el espacio: desde

$ 200 por un día a la semana hasta $ 600 por cinco días.

Cuando se inauguraron las oficinas –hace un año– había espacio para 18 personas, pero por la creciente demanda hace unos meses tuvieron que habilitar más lugares. Este espacio de coworking porteño llegó hasta las páginas del diario The New York Times. En una nota donde se explicaba el fenómeno de las oficinas compartidas en el mundo, Cowork Central se destaca como el primer espacio de coworking de América latina.

Fuente: Cronista (http://www.cronista.com/notas/188670-el-teletrabajo-ya-fue-ahora-llega)